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Piel de Toro, con España por bandera

C. Pareja

15 ene 2014 - 04:44

 

 

Su nombre no está escrito en inglés, y tampoco son del otro lado del charco. Sus raíces son andaluzas y en su red de tiendas suena flamenco y huele a Azahar. La enseña de moda masculina, femenina e infantil Piel de Toro quiere ser una de las marcas que representen el espíritu español más allá de sus fronteras, por lo que se ha marcado el reto de convertirse en lo más parecido a “un Ralph Lauren patrio”. La internacionalización, cuadruplicar sus ventas o empezar a cotizar en bolsa son los objetivos que se marca la compañía controlada por la familia Burgas para los próximos años, tal y como explica Francisco Javier Burgas, consejero delegado de la compañía.

 

Aunque sea ahora cuando Piel de Toro ha pasado a captar la atención de un gran número de profesionales del sector, la enseña tiene un largo recorrido en el negocio de la moda. La compañía se fundó en 1995 de la mano de los hermanos Fernando y Federico Ybarra. Durante los trece años en los que Piel de Toro estuvo controlada por sus fundadores, la enseña estaba especializada en la comercialización de camisetas con cierto aire surfero.

 

No fue hasta 2008 cuando Grupo Azabache, controlado por la familia Burgas, se hizo con la enseña para transformarla en una marca de polos y camisetas “que consiguiera captar la atención de todos los miembros de una familia española, desde el niño hasta el abuelo”.

 

Antes de embarcarse en la aventura de Piel de Toro, la familia Burgas ya había trabajado en el sector de la moda. “Nuestro abuelo producía trajes de flamenca, que están totalmente inspirados en Sevilla”, explican. La compañía entiende Piel de Toro como la “evolución” del negocio familiar.

 

Dos años fueron los que necesitaron los Burgas para convertir a Piel de Toro en una marca cien por cien renovada. El 15 de julio de 2011, la compañía puso en marcha su primera tienda en Torremolinos y, simultáneamente, abrió sus primeros corners en México. “Fue todo de forma paralela, ya que teníamos claro que queríamos posicionarnos como una marca de referencia en España, pero también en el mercado internacional”.

 

El primer año de la nueva etapa de Piel de Toro sirvió a la compañía para apostar por una red de tiendas propias en España y abrir sus primeros puntos de venta en el mercado internacional, en el caso de México de la mano de los grandes almacenes Sear’s.

 

El siguiente año fue “decisivo” para la compañía. “Si queríamos cumplir nuestras previsiones debíamos crecer con tiendas en España y en el exterior”, explica Burgas. La compañía desembarcó el pasado año en Kuwait, Rabat y Casablanca, además de recibir 400 solicitudes para abrir franquicias. “Ese año cerramos con una red de 18 tiendas y un crecimiento en nuestras ventas del 180%”, añade.

 

Desde Piel de Toro aseguran que la clave de su éxito ha sido llevar el estilo español a diversos rincones del mundo. “La gente quiere ropa fabricada en España y con marca España –explica-; es lo que llama la atención y lo que se está demandando fuera del país”.

 

Mientras que gran parte de su producción de prendas de vestir se realiza entre España y Portugal, los complementos y el calzado de la compañía se producen en Ubrique, Elche y Granada. “El made in Spain siempre ha estado presente en nuestro ADN”, asegura. El logo de la enseña siempre va acompañado de una bandera de España, algo que también ha ayudado a la marca a posicionarse en el mercado internacional. “En alguna ocasión hemos pensado en ofrecer al cliente de otros países cambiar la bandera española por la del país en cuestión, y han rechazado la iniciativa, ya que lo que quieren es llevar nuestra bandera y que todo el mundo sepa que la prenda está hecha en España”, subraya.

 

Y si el año 2012 fue decisivo para Piel de Toro, 2013 ha sido el de la consolidación de la compañía. Su red de tiendas se ha ampliado hasta los 34 establecimientos en todo el mundo y sus ventas se han cuadruplicado, hasta los 11,5 millones de euros.  La compañía también ha profesionalizado su gestión: Piel de Toro ha externalizado su logística para hacer frente a la demanda de la marca en España y en el extranjero, además de haber formado un nuevo equipo directivo para gestionar la enseña. “Piel de Toro ha cambiado muchísimo en los últimos nueve meses”, explica Burgas.

 

El futuro de Piel de Toro

El objetivo de la compañía es convertirse en una empresa global y crecer en todos los mercados “pero con cabeza”.  El siguiente paso de la empresa será expandirse con acuerdos de másterfranquicia en países con gran potencial de crecimiento. “No hemos firmado ninguna todavía por miedo a perder el control de la marca, por lo que cuando firmemos será porque estemos seguros de que va a funciona”, explican.

 

México, Alemania, Golfo Pérsico o China son mercados en los que la compañía ya ha iniciado conversaciones para crecer bajo la fórmula de la franquicia. “Según el país se abrirán más o menos tiendas, pero lo ideal sería crecer un 20% semestral de media por mercado”, añaden.

 

Pero los planes a medio plazo de Piel de Toro son aún más ambiciosos. En diciembre de 2015, la compañía quiere registrar una facturación de entre 35 millones de euros y 50 millones de euros. “El reto en el que estamos trabajando desde este momento es comenzar a cotizar en bolsa”, asegura Burgas.

 

Para Piel de Toro, su salto al parqué significará “relevancia económica, ayuda financiera y conocimiento sobre el valor de la compañía”. “Si yo quiero abrir una tienda en la Quinta Avenida de Nueva York, será mucho más fácil si tengo el apoyo de inversores y accionistas”, dice Burgas.

 

La apertura de 125 tiendas en todo el mundo, con establecimientos en las principales capitales como Nueva York, París, Londres o Milán, serán los próximos pasos de Piel de Toro en el negocio de la moda a nivel internacional.