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Festa vuelve al mercado un año después del cierre y prepara hasta diez aperturas

La empresa fue a liquidación a principios de 2021. Meses después, Miguel Ferrer, ex director general de la compañía, compró la marca y a finales de año abrió su primera tienda en Madrid. Ahora prepara más aperturas.

Festa vuelve al mercado un año después del cierre y prepara hasta diez aperturas
El pasado noviembre, Festa emprendió su relanzamiento con la apertura de una tienda en Madrid

I. P. G. / C. J.

7 jul 2022 - 05:00

Festa escribe un nuevo capítulo. La compañía de moda femenina, especializada en tallas grandes, echó el cierre a principios de 2021 tras no superar el concurso de acreedores. Ahora, emprende su relanzamiento de la mano de nuevos propietarios y prepara hasta diez aperturas en España.

 

En el marco de la liquidación de la empresa, Miguel Ferrer, director general de la compañía en su última etapa (y sin relación familiar con el fundador, Ricardo Ferrer), compró la marca.

 

El pasado noviembre, la empresa emprendió su relanzamiento con la apertura de una tienda en Madrid y el lanzamiento de la plataforma online. En marzo, se sumó otra tienda en Valencia y en junio se reabrió la de Santander.

 

Este establecimiento se encuentra en el número 3 de la calle Jesús de Monasterio, tiene una superficie de cien metros cuadrados en planta calle y cincuenta metros cuadrados en planta primera y es la que ya ocupaba la firma en el pasado. La operación ha sido asesorada por SGP Real Estate.  

 

“Empezamos con un proyecto muy reducido, pero la respuesta de las clientas ha sido muy positiva”, sostiene Ferrer. La empresa mantiene sus dos valores diferenciales, fabricación en España y amplitud de tallas (de la 40 a la 54), pero con un producto actualizado.

 

 

 

 

“Queremos devolverle la ilusión a la marca, ofrecer moda rejuvenecida y más actual”, relata Ferrer. En dos años, la aspiración de la compañía pasa por sumar una decena de tiendas en el mercado español. El directivo descarta dar previsión de facturación.

 

La firma opera ahora con la sociedad Zabels Retail, de la que Miguel Ferrer es administrador solidario junto con Antonio Ferrer, y que tiene su sede en Madrid según el Registro Mercantil.

 

Festa echó a andar en 1982 de la mano de Ricardo Ferrer y llegó a contar con una red de cuarenta tiendas y a facturar más de veinte millones de euros. Con sede en el Polígono Industrial San Marcos de Getafe (Madrid) la empresa empleaba a alrededor de 200 personas.

 

Según las últimas cuentas depositadas en el Registro Mercantil, la sociedad cerró el ejercicio 2019 con una facturación de 15,7 millones de euros, frente a los 17,1 millones del año anterior. Las pérdidas se situaron en 335.699 euros.

 

 

 

 

Festa era una de las pocas supervivientes de una generación de empresas de moda en España que sedujeron al capital riesgo, se expandieron rápidamente con tiendas y terminaron echando el cierre.

 

Después de dos décadas de trayectoria, en 2006 la empresa vendió el 80% del capital al fondo de inversión Ibersuizas, participado, entre otros, por la familia García Baquero y el extinto Banco Pastor.

 

Hasta entonces, Festa estaba en manos de varios inversores, entre ellos la familia Hinojosa, expropietaria de Cortefiel. En 2011, cinco de los socios de Ibersuizas fundaron Portobello Capital, que siguió gestionando las quince empresas participadas, entre ellas Festa.

 

Ese mismo año, el fondo llevó a concurso la compañía, que acumulaba un pasivo de doce millones de euros y perdía alrededor de 2,7 millones de euros. No fue la única: Coronel Tapiocca, controlada entonces por Gala Capital; Musgo, en manos de AC Desarrollo y Hazel, controlada por Valanza, también fueron a los juzgados y terminaron echando el cierre. Festa logró llegar a un acuerdo con los acreedores en 2012 y cuatro años después el fundador de la compañía, Ricardo Ferrer, recompró a Portobello el 80% del capital.