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Bienvenido, verano de las bodas: la moda nupcial se dispara tras dos años “de supervivencia”

Después de dos años de cancelaciones, los matrimonios regresan y varios operadores españoles de moda nupcial aseguran que han recuperado y hasta superado los niveles de 2019. Sin embargo, las bodas han cambiado y asoman nuevas tendencias.

Bienvenido, verano de las bodas: la moda nupcial se dispara tras dos años “de supervivencia”
En 2020, el número de matrimonios celebrados en España se desplomó un 45,7%.

Isabel Carmona

18 jul 2022 - 05:00

En 1978, John Travolta y Olivia Newton-John cantaban, junto con el resto del elenco de Grease, sobre el gran verano del amor. Han pasado ya más de cuatro décadas y, aunque el verano de 2022 aún acaba de empezar, ya es evidente que nada tendrá que envidiarles a esas “summer nights” de las que hablaban los actores estadounidenses. Tras dos años “de supervivencia”, en palabras de Cristina Tamborero, al frente de la empresa homónima, la moda nupcial se prepara para un verano de boom: vuelven las bodas.

 

En 2020, el número de matrimonios celebrados en España se desplomó un 45,7%, hasta 90.416 bodas. De estas, sólo 9.444 fueron católicas, un dato estadístico a la baja desde el año 2000 y copando sólo el 10,4% del total de las ceremonias. El año pasado, el de la reapertura y la supuesta recuperación, la moda nupcial aún no logró levantar cabeza, con restricciones intermitentes por la pandemia en España, el consumo lejos de niveles pre-Covid y nuevas variantes de coronavirus lastrando la celebración de eventos y ceremonias.

 

Los datos de matrimonios celebrados en España se dispararon un 57,9% en 2021, hasta 142.788 bodas. De estas, 33.869 fueron a través de la Iglesia, un 23,7% del total. A pesar del crecimiento, el número de matrimonios efectuados en el país en 2021 aún se mantuvo un 15,9% por debajo de los datos de 2019, el último año antes del estallido de la pandemia. Este año, recién llegado el verano y ya entrada de lleno la temporada alta de bodas, todo apunta a que los matrimonios volverán a rebotar y la moda nupcial podrá, por fin, alcanzar la recuperación. La normalidad, por su parte, quizás no llegue nunca.

 

 

 

 

Pronovias Group, uno de los mayores grupos del sector del mundo, ha registrado un crecimiento en ventas del 9% en el primer trimestre respecto al mismo periodo de 2019. “El mercado de las bodas ha vuelto con más fuerza que nunca”, sentencian desde la empresa.

 

“Hasta ahora, en cuanto a cantidad de bodas, sí hemos recuperado niveles prepandemia, pero en cuanto a ventas no: parte de los vestidos que estamos entregando ahora ya estaban vendidos desde 2019”, explica Manuel Hidalgo, consejero delegado de la compañía cordobesa de moda nupcial Higar Novias. El ejecutivo hace referencia a las bodas que fueron canceladas y pospuestas en 2020, con la llegada de la pandemia. También desde María Salas han experimentado este fenómeno: “nos acercamos a cifras de 2019 en cuanto a números de bodas, pero si nos referimos a nuevos clientes, estamos aún lejos”.

 

“Hay más trabajo que antes de la pandemia, la gente tiene ganas de salir, de celebrar…”, expresa Cristina Tamborero, al frente de la empresa homónima. “Durante el primer semestre de 2022, la demanda fue muy similar a los niveles de 2019”, coincide Isabel Angulo, consejera delegada de Hannibal Laguna; y Saioa Goitia, copropietaria de Sophie et Voilà, está de acuerdo: “los niveles prepandemia no sólo se han recuperado, se han multiplicado por dos”.

 

Aunque la recuperación llega, poco a poco, la normalidad queda muy lejos: las bodas vuelven, sí, pero son diferentes. Más íntimas, con menor presupuesto y, en muchos casos, con menos plazo de preparación.

 

 

 

 

“Todo es para ya”, opina Goitia, “han aumentado los pedidos con prisa y el plazo máximo de entrega se ha reducido a dos meses en muchos países”, añade la directiva, y concluye: “la gente ya no quiere esperar”.

 

Esta tendencia, además de responder a un efecto de demanda cautiva tras dos años de cancelaciones, tiene que ver con el miedo a la llegada de una crisis económica en otoño, que hace que las bodas se adelanten en el calendario. “La posible recesión prevista para después de verano parece indicar que habrá un descenso en el número de bodas respecto a los últimos meses”, prevé Oscar Garriga, director de expansión de Jesús Peiró.

 

Desde Hannibal Laguna, destacan una tendencia por la personalización de prendas que toca desde el vestido de novia al de invitada. “La clienta prefiere comprar un vestido a medida y más exclusivo para luego reutilizarlo en diferentes eventos”, observa, también, Tamborero. “La customización de trajes es hoy en día una condición básica para garantizar la venta”, declara Garriga.

 

 

 

 

En enero, Pronovias Group capitalizó esta tendencia con el servicio Second Life, dedicado a la transformación del vestido de novia en una prenda que se puede volver a utilizar en otras ocasiones. “La moda nupcial no es precisamente conocida por su circularidad”, admitió Amandine Ohayon, consejera delegada de la empresa. “Second Life es un paso para rectificar esto”, explicó. La sostenibilidad es otra de las tendencias identificadas por las compañías de moda nupcial.

 

Otra es la reducción del tamaño y el presupuesto dedicado a la boda. Lejos quedan ya las bodas multitudinarias a las que acude cada miembro de la familia más lejana de los novios, varios operadores españoles del sector coinciden en que las celebraciones este año serán más íntimas.

 

“Las bodas tienen un menor número de invitados, aunque no renuncian a ningún servicio”, apunta Manuel Hildalgo, de Higar Novias. “Han cambiado mucho, ahora son más auténticas, más íntimas”, describe Isabel Angulo, de Hannibal Laguna.

 

 

 

 

El menor presupuesto invertido en las bodas tiene que ver con un sentimiento de incertidumbre y de mayor riesgo generado por dos años de cancelaciones de ceremonias y el entorno macroeconómico actual, marcado por la guerra en Ucrania y una inflación histórica.

 

En junio, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) se situó en 65,8 puntos, 10,1 puntos menos que el dato del mes anterior y un descenso de 31,7 puntos frente a junio de 2021. El índice de expectativas, por su parte, cayó un 39,4%, hasta 72,2 puntos; mientras que el de la situación actual se redujo un 21,6%, hasta 59,5 puntos.

 

Desde Pronovias Group, no consideran que la novia destine un menor presupuesto a la boda tras la pandemia y, de hecho, observan que sus clientas lo han incluso incrementado. “Las celebraciones ahora se hacen por todo lo alto”, apunta el grupo. “Se invierte más, pero se malgasta menos”, explica María Salas, de la compañía homónima, coincidiendo con Pronovias Group.

 

¿Qué pasará en 2023? Algunas compañías de moda nupcial aún no respiran del todo tranquilas y temen por el efecto de la inflación y el futuro del sector el próximo año. “Muchos novios pospusieron su boda directamente para 2023”, apunta Isabel Angulo de Hannibal Laguna, optimista. En Pronovias Group también lo son: “hay bodas que han tenido que pasarse a 2023 y creemos que esa demanda seguirá también en la compra de vestidos de novia”.