Utilizamos las cookies para ayudar a personalizar contenido, adaptar y medir los anuncios, y facilitar una experiencia más segura. Al hacer clic o navegar en el sitio, aceptas que recopilemos información dentro y fuera de modaes.es mediante las cookies. Consulta aquí más información, incluida la relativa a los controles disponibles: Política de cookies

Líder en información económica del negocio de la moda

14 Dic 201714:53

No llores Bread&Butter

 

Al despedirse de Barcelona, Karl-Heinz Müller, fundador y presidente de Bread&Butter, soltó un “no llores Barcelona” que dejó al público algo desencajado. En 2008, la ciudad no lloró de pena por la marcha del amigo alemán, sino porque perdía un negocio que durante seis días (tres en enero y tres en julio) generaba una cifra de negocio que sumaba varios millones de euros. Ahora es el mismo Bread&Butter el que cierra filas.

 

¿Quo vadis Bread&Butter? Según Müller, el éxodo de expositores para la próxima edición de enero se debe a la coyuntura del mercado, al aumento de la competencia ferial y al trato de los medios de comunicación. Sin embargo, según una carta que el máximo dirigente del certamen ha enviado a sus expositores, la feria mantendrá su celebración con las marcas que decidan permanecer.

 

Pero la decena de expositores con los que Modaes.es contactó la semana pasada tenían una versión distinta a la de Müller. Arrogancia, ego, embriaguez de fama o petulancia fueron algunos de los adjetivos que todos ellos utilizaron en un momento u otro de la conversación para explicar el trato recibido por parte de la organización ferial durante todo este tiempo. “Cuando la industria le ha podido dar la espalda a Bread&Butter, se la ha dado”, sentenció uno de ellos. “Se bebieron la pócima del éxito y les subió a la cabeza”, señaló otro.

 

La gota que colmó la paciencia de las enseñas españolas fue la incertidumbre que provocó la sinrazón de los últimos movimientos de Bread&Butter. Exponer en esta feria es caro (25.000 euros por metro cuadrado) y, desde julio de 2013, aproximadamente, la inversión ya no se recuperaba. Mucho pan y poca mantequilla. Las grandes marcas habían huido del certamen llevándose con ellas a los retailers más importantes. Los gigantes del sector optaron por invertir el coste de un stand en Bread&Butter en eventos propios de mayor relevancia y retorno garantizado.

 

Fue entonces cuando la feria se sumió en una espiral de incertidumbre, de faroles, de anuncios bomba sin ninguna consistencia. Obligar a pagar 500 euros a los visitantes que no fueran compradores fue un mazazo a la afluencia de público, además de causar altercados lo suficientemente subidos de tono en las taquillas que ruborizaron al más sosegado, equilibrado y racional visitante norteño.

 

El ticket de 500 euros desató el descenso de la feria. Y el anuncio de abrir la feria al público final y alargarla dos días más agudizó la pendiente. Al final, Müller tuvo que dar marcha atrás ante la rotunda negativa de los expositores, alarmados por el coste que conllevarían dos jornadas más de feria, además de la doble misión de negociar con público profesional y seducir al público final.

 

Pero sin duda, la traca final fue el anuncio a bombo y platillo del regreso de la feria a Barcelona. La rueda de prensa tuvo lugar en un abarrotado pabellón Mies van de Rohe. Acompañaron a Müller en la ocasión, el alcalde de la ciudad, Xavier Trias; el conseller de Empresa y Ocupación de la Generalitat catalana, Felip Puig, y el director de Fira de Barcelona, Agustín Cordón. La cosa iba en serio.

 

Pero al final, Bread&Butter decidió quedarse en Berlín a petición de los expositores. La justificación era un contrasentido, ya que tres semanas antes el mismo Müller aseguró que la operación regreso a España contaba con el visto bueno de las grandes marcas y calculaba que podría reunir a 700 enseñas en el recinto ferial de Montjuic.

 

El clima enrarecido en el que iba adentrándose Bread&Butter contrastaba con el esplendor que iban tomando otros eventos en Berlín. Premium, el evento estrella de la semana de la moda en la capital alemana, empezó a acoger a las marcas de segmento más elevado que salían de Bread&Butter e incluso creó Seek, para las de más nicho.

 

Por otro lado, el interés que ha ido despertando Berlín como nueva capital de la moda en Europa ha propiciado la creación de nuevas ferias, como Bright o Panorama, que también han crecido al amparo de la mala racha del certamen por excelencia de la moda urbana. Bright, para el universo del surf y el skate (el que fuera uno de los pesos pesados de Bread&Butter), y Panorama, para las líneas mass market, han servido de refugio para muchas marcas.

 

A nivel europeo, hay otras ferias que mantienen su base sólida gracias a moverse lo justo, como Modefabriek en Ámsterdam o Pitti Uomo en Florencia. En París, Who’s Next trata de consolidar a marchas forzadas su nueva estructura fruto de la absorción de los demás salones de moda de Puerta de Versalles. A pesar de varias ediciones en altibajos, la feria continúa reuniendo 2.000 marcas en París y cerca de 60.000 visitantes.

 

La competencia ferial, por tanto, existe. Sin embargo, la coyuntura del mercado es una excusa. Los efectos derivados de la crisis, los cambios de hábitos de consumo o las cadenas low cost los sufre Bread&Butter y el resto de ferias europeas. Por último, los medios de comunicación son otro de los culpables de la desintegración de la feria. Dar voz a los expositores contrariados por no entender qué hace y pretende Bread&Butter equivale a dar una puñalada al evento.

 

Pero, en realidad, fue la organización la que, a principios de la semana pasada, llamó uno a uno a los expositores para comunicarles que la feria suspendía su convocatoria de enero en el aeropuerto Tempelhof y que, de celebrarse, seguramente lo haría con unas cuarenta marcas y buscaría una nueva ubicación, todavía por concretar.

 

Tras una larga semana sin noticias de Müller, y sin que nadie en el departamento de prensa de la feria se dignara a descolgar el teléfono, al fin, el presidente se dirige a su comunidad el sábado a primera hora de la mañana a través de dos medios de comunicación (ni siquiera a través de su propia página web) con una carta y repartiendo las culpas.

 

No llores ahora, Karl-Heinz Müller.

...