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17 Nov 201711:41

El mito de la producción en proximidad

Se hace difícil creer en el supuesto regreso de la producción en proximidad. Durante los últimos años se ha hecho bandera de que las fábricas españolas del textil volvían a rugir, pero cada vez que se pregunta sobre números o porcentajes que verifiquen el tan aclamado regreso, nadie se atreve a decir ni mú. El más osado asegura con la boca pequeña que el retorno en proximidad, en realidad, abarca toda la cuenca mediterránea, desde Portugal hasta Turquía, pasando por Marruecos y Túnez.

 

Lo cierto es que, en España, la industria de la moda se ha reinventado y, al igual que las marcas, los fabricantes de tejidos o de prendas han ido restando estructura productiva para subcontratar o incluso, comprar y comercializar. El sector textil ha pasado de fabricar a diseñar y distribuir. Son pocas las empresas que mantienen toda su capacidad productiva en el país. Tampoco escandaliza a nadie recordar que gran parte de la industria del país se mantiene gracias a Inditex.

 

En cuanto a la cuenca mediterránea, el interés que despierta entre la gran distribución europea, sobre todo Marruecos y Turquía, radica en la rápida respuesta en series cortas que la industria china no acepta. Los grandes grupos de distribución de moda gestionan centenares de colecciones por temporada, que diseñan y producen de manera constante teniendo en cuenta las tendencias y la evolución de las ventas en tienda, pero también los costes de producción. Los grandes volúmenes de prendas con ciclos de vida más largos continúan procediendo del sudeste asiático, China y Bangladesh.

 

La caída del consumo en Estados Unidos y en Europa ha frenado la producción en China. A ello se ha sumado un encarecimiento de los costes de producción y transporte. El gigante asiático ha ido perdiendo competitividad como partner productivo, pero no ha permanecido con los brazos cruzados. China ha empezado a invertir en Bangladesh y otros países del sudeste asiático en busca de costes más bajos y suficiente capacidad de producción. La gran distribución no ha abandonado China y, de hecho, aprovecha la falta de actividad que acusa su industria para apretar precios.

 

Todo indica que pocas cosas han cambiado en la industria de la moda. En España, el retorno de la producción apenas se ha notado. China acusa la coyuntura, pero está tomando medidas. Los únicos beneficiados parecen ser Marruecos y Turquía, aunque sólo para series cortas de rápida rotación.

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