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17 Dic 201713:35

Bo Xilai y la nueva industria de la moda

Bo Xilai está siendo protagonista de uno de los mayores escándalos del Gobierno chino. El Partido Comunista acaba de expulsar al que fuera uno de sus hombres fuertes, acusándolo de varios crímenes, como el de encubrir a su mujer, que en agosto fue condenada a pena de muerte por asesinar a un empresario británico.

 

El nombre de Bo Xilai es de sobras conocido entre los empresarios de la industria textil que en 2005 vivieron el fin del Acuerdo Multifibras y la consecuente liberalización del comercio del sector. Bo era entonces ministro de Industria y Comercio del gobierno chino y fue quien mantuvo las negociaciones con sus homólogos europeos y estadounidense para establecer las bases del proceso de desaparición de cuotas a la importación de artículos textiles y prendas confeccionadas.

 

Recuerdo discursos del político chino en los que se preguntaba cómo dos economías capitalistas como la Unión Europea y Estados Unidos eran tan reacias a la liberalización del mercado textil. También recuerdo que gracias a él (y al entonces comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson), la industria textil de países como España pudo tomar algo de aire con un acuerdo bilateral entre China y la Unión Europa que graduó el proceso de eliminación de cuotas hasta 2008.

 

La entrada de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001 y el posterior fin del Acuerdo Multifibras hicieron temblar los cimientos de la industria textil en Europa. Tembló la cadena productiva, pero en ningún caso lo hicieron las marcas ni la distribución. Todo lo contrario. La deslocalización de la producción a países donde los costes eran irrisorios y la comercialización global de artículos textiles sin límites de cuotas ayudó a las enseñas europeas y estadounidenses a crecer y a expandirse por todo el mundo. Al reducir al mínimo los costes del aprovisionamiento, las marcas contaron con abultados márgenes para impulsar estrategias globales de comunicación y de distribución.

 

La entrada de China a la OMC y la posterior desaparición de cuotas son clave para entender el extraordinario desarrollo de grandes grupos de distribución que operan en el segmento low cost, como Inditex, H&M, Gap, Primark, Topshop, etc. La capacidad productiva de China también es parte del secreto de cómo el lujo se transformó en ‘industria del lujo’. Enseñas low cost y de lujo tuvieron cuerpo suficiente para ir abriendo tiendas en los principales ejes comerciales de las grandes ciudades del mundo, como si jugasen al Monopoly del retail. El prêt-à-porter y el comercio multimarca tradicional quedaron fuera de la partida.

 

China fue la fábrica barata de la moda hasta 2008. La crisis financiera y el encarecimiento paulatino de la energía y las materias primas cambiaron el escenario. El consumo en Europa y EEUU se desplomó al tiempo que aumentaron los costes de producción en China. Ahora los retos de la industria son otros.

 

Pero Bo Xilai vuelve a ser noticia en Occidente. Y no para bien. Sale de la política en medio de la polémica y bajo duras acusaciones. Aún así, creo oportuno recordar que tuvo un papel determinante en la evolución de la industria de la moda de principios del siglo XXI. Aquel marco contribuyó al desarrollo del fast fashion y a una nueva era del lujo, convertido ahora en industria y negocio de retail.

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