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16 Jul 201923:42

Menos lirili y más lerele

Menos lirili y más lerele

 

 

Intentar explicar el significado de la expresión mucho lirili y poco lerele a un extranjero resulta altamente complicado. Quizás sea mejor decirle aquello de mucho ruido y pocas nueces. Estos dos refranes, ligeramente modificados, deberían aparecer a partir de ahora en los folletos de inversión de todas las empresas de moda. Menos lirili y más lerele o bien poco ruido y muchas nueces.

 

Y es que las épocas de crecimientos desorbitados han llegado a su fin. Con Europa y Estados Unidos, los grandes graneros de ventas del negocio de la moda, congelados y los mercados emergentes lejos de explotar se hace difícil que las empresas del sector mantengan las tasas de desarrollo de principios de la década.

 

Como muestra de ello, sólo hace falta echar un vistazo a la evolución del número uno de la industria, Inditex, una empresa admirada en todo el mundo por su capacidad de reacción y adaptación. Pese a estos dos atributos, en el ejercicio 2018 el grupo gallego registró el menor crecimiento de toda su historia.

 

En las presentaciones de resultados de la empresa fundada por Amancio Ortega resulta difícil creer que vuelvan a repetirse los crecimientos de más del 15% de los ejercicio 2012 y 2015, o los aumentos de beneficio de más del 20% de seis ejercicios atrás.

 

 

 

 

El mantra del sector es ahora otro: rentabilidad, rentabilidad, rentabilidad. O margen, margen, margen. El nuevo escenario de la industria de la moda exige ahora mirar a la última línea y dejar de pensar en crecer a toda a costa.   

 

La duda que se plantea, sin embargo, es si el modelo de gran distribución de moda, ese que se basa en poner el cliente en el centro, obtener de él toda la información y ofrecerle aquello que quiere antes que nadie y que ha llevado a España a ser admirada en todo el mundo, aguanta.

 

La gran distribución es una locomotora en marcha basada en el crecimiento: llegar a más clientes, fabricar más, vender más, tener más tiendas… ¿Funcionará igual el modelo con las premisas de fabricar mejor, vender mejor y tener tiendas mejores? La industria de la moda ya no va de más lirili, sino de más lerele.

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