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18 Dic 201704:50

El interviniente anterior… o un señor llamado Dimas Gimeno

Manuela Carmena

 

Los periodistas sabemos bien que en esta vida no se puede saber de todo. De hecho, y aplicando un poco de ironía al asunto, nuestro gremio está formado por verdaderos impostores, especialistas en nada (como diría Joaquín Sabina) que aparentamos saber un poco de todo.

 

Los políticos también son humanos, por supuesto que sí, y como cualquier hijo de vecino hay cosas que ignoran. En los casos más extremos, pueden pensar que Airbag es una película estadounidense o no saber quién es Santiago Segura en pleno fenómeno Torrente o, incluso, referirse a una tal Sara Mago. Malo cuando el político en cuestión es ministro de Cultura… aunque peores cosas pueden hacer que equivocarse con una trivialidad de este tipo.

 

Ahora bien, a los políticos les describe también aquello que ignoran. Y, a veces, como en los casos citados, sus lagunas de conocimiento pueden llegar a abochornar a sus representados.

Esta mañana, más de uno se ha echado ayer las manos a la cabeza durante la intervención, en el Summit Shopping Tourism & Economy, de la alcaldesa de Madrid, una espontánea y carismática Manuela Carmena. Su intervención era esperada en un foro que pretende, en síntesis, ser palanca para la promoción del turismo de compras en España, como vía de desarrollo económico y social.

 

“Después de los gerifaltes del PP (en referencia a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que abrieron la jornada), a ver qué nos dice la de Podemos”, comentaba una persona del público antes de la intervención de Carmena.

 

La alcaldesa llegó unos minutos antes de actuar y tuvo ocasión de escuchar algunas de las palabras del ponente anterior, que arengó a administradores y empresas a trabajar conjuntamente para sacar partido del potencial para España en turismo de compras.

 

A Carmena le pareció interesante y, así, hizo alguna referencia durante su parlamento “al interviniente anterior”. “Tenemos que estar orgullosos de los que tenemos”, dijo en otro momento, en referencia a las tiendas de Madrid en las que se pueden encontrar juguetes artesanales, por ejemplo.

 

Un discreto pero evidente suspiro de indignación sonó la siguiente vez en la que Carmena hizo referencia “la interviniente anterior, de El Corte Inglés, que no recuerdo tu nombre”. No era para menos: tras pedir valorar los activos de la capital de España para el turismo de compras, la alcaldesa de Madrid decía ignorar el nombre de Dimas Gimeno, presidente del primer grupo de Europa de grandes almacenes. Ahí es nada.

 

La moraleja es que hay un verdadero drama detrás de este tonto chascarrillo: Carmena, a la que no le presuponemos ninguna virtud ni defecto, ni acierto ni error en su gestión (le deseamos la mejor suerte del mundo, por la suerte que nos trae a todos), llevó ayer al extremo una lamentable realidad en la política española. Esto es, demasiados políticos no se enteran que este país es una potencia mundial en el sector de la moda, un sector de alto valor añadido que genera empleo de calidad, bienestar y riqueza.

 

¡Aaaay Carmena!

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