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16 Ago 201807:39

El grupo de Whatsapp de Pablo, Karl-Johan y Art

 

 

“Pero, hombre, Pablo, esto podías haberlo avisado”, diría Karl-Johan Persson en un imaginario grupo de Whatsapp entre los máximos responsables de los mayores grupos del mundo de distribución de moda. “Si lo llego a saber me callo y no salgo ante los analistas a decir que los resultados de H&M han sido decepcionantes”, confesaría Persson con un emoticono de unas sevillanas. Art Peck, presidente de Gap, se sumaría a la conversación con algo así como “cuéntame cómo lo has hecho, porque Gap lleva en reestructuración casi una década” con un emoticono de carita con lágrimas.

 

Bromas aparte, lo cierto es que Inditex sorprendió ayer de nuevo. Pero si habitualmente lo hace por unos resultados muy por encima de las previsione, esta vez lo ha hecho porque Pablo Isla se presentó antes los analistas y la prensa para contar el plan de transformación en que la empresa lleva sumida discretamente los últimos cinco años.

 

“En 2012 empezamos a trabajar para preparar a la compañía para el futuro”, aseguró Isla. En aquel ejercicio, que coincidió con una mejora histórica de los resultados del grupo, “pusimos en marcha iniciativas que vimos que iban a ser muy relevantes, que tienen que ver con un enfoque integrado de tiendas y online, con la implantación del Rfid (como un elemento clave para lo primero) y un plan muy ambicioso de optimización de nuestra superficie comercial”, explicó el ejecutivo. “Cinco años después, podemos decir que Inditex está preparada para afrontar el futuro”, afirmó.

 

Inditex lleva cinco años ejecutando un plan de transformación que, justo ahora, empiezan gigantes del retail como H&M o Nike. El grupo gallego lleva cinco años de ventaja a una transformación que, por lo visto, había visto venir o, al menos, había tenido las agallas de afrontar cuando se empezaba a vislumbrar. Dicho de otra forma: la moda se transforma por impacto de la digitalización e Inditex lleva cinco años de ventaja. 

 

 

 

 

A lo largo de los últimos ejercicios, el desembarco de gigantes del ecommerce en el negocio de la moda ha asustado a los principales retailers. La amenaza de, por ejemplo, Amazon, se ha sumado a un cambio de hábitos de los consumidores, que desvían a la Red una parte creciente de su gasto en moda.

 

Pero la penetración de Amazon en el negocio de la moda es todavía baja, y lo es más todavía si se trata de sus marcas propias, la parte más suculenta del pastel (con mayores márgenes que la distribución de terceros) y donde aún no ha demostrado ser capaz de competir con solvencia.

 

El mercado de la ropa en Estados Unidos alcanzó un volumen de 200.000 millones de dólares en 2016, de los cuales Amazon copó 3.400 millones de dólares. Si el negocio global creció sólo un 3%, las ventas de ropa de Amazon en Estados Unidos lo hicieron un 25%, según datos de One Click Retail.

 

Inditex se caracteriza por ser un grupo bastante parco en datos, al menos en aquellos que han interesado más durante los últimos años, como los cierres de tiendas o el peso de Internet en su negocio. Pues bien, ayer los dio todos. El principal de ellos fue su negocio online, que se situó en más de 2.500 millones de euros en 2017.

 

Con la acción en caída desde el pasado 23 de febrero, el semblante de Pablo Isla ante la prensa no era tan relajado como otros años. Seguramente, el presidente de Inditex sabía que de cómo transmitiera el mensaje de la transformación del grupo dependería, por ejemplo, su evolución en bolsa. Si Pablo y Karl-Johan hubieran hablado anoche por Whatsapp, el segundo le hubiera dicho al primero: “Explícame cómo has hecho que Deutsche Bank diga que tus resultados son tranquilizadores y a mí Handelsbanken me dijera que tengo por delante un “viaje doloroso””.

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