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Líder en información económica del negocio de la moda

24 Nov 201708:53

Tres millones de clientes menos

 

El bienestar del conjunto de la sociedad debería ser el fin último de las personas comprometidas políticamente. Por la derecha, por la izquierda, por el centro o rompiéndolo todo y volviendo a comenzar algo nuevo, el camino hacia este bienestar, que por supuesto es una quimera, no tiene indicaciones claras. ¡Aunque muchos creen tenerlas!

La cuestión es que, a las personas que viven del negocio de la moda (como de tantos otros), les interesa que este deseado bienestar de la sociedad sea lo más amplio y universal posible. Otra manera de decirlo: que las llamadas clases medias se hagan protagonistas, barriendo a la clase baja (la gente pobre) del quesito que distribuye a la sociedad en función de la riqueza. La obviedad de esta lógica es aplastante: cuantas más personas puedan acceder a los productos de consumo, más se consumirá. Por ello, el bienestar universal nos interesa a todos.

¿Y cómo lo estamos haciendo? A tenor de las cifras, nada bien. Un reciente estudio de la Fundación BBVA y el IVIE explica que desde 2009 tres millones de personas han abandonado la clase media en España. Los cambios en el mercado de trabajo (desempleo y precariedad) explican el 75% del incremento de la desigualdad.

La caída de los ingresos (las familias tienen ahora un 20% menos que en 2009) ha sido más pronunciada en los hogares con rentas más bajas. Hace una década, el 59% de la población pertenecía a familias situadas en niveles de renta intermedios, frente al 31% de los situados por debajo del 75% de la mediana. Hoy, las clases medias se han reducido hasta el 52%, mientras que los situados en los niveles bajos han aumentado hasta el 39%.

“Así pues, cerca de tres millones de personas se han desplazado de la zona central a la parte baja de la distribución de la renta y han pasado de verse como clases medias participantes del progreso a sentirse vulnerables a las consecuencias de situaciones difíciles, como es la actual crisis económica”, explica Francisco Goerlich, catedrático de la Universidad de Valencia y autor del mencionado estudio. En resumen: tres millones de potenciales clientes menos para aquellos (la mayoría) que dirigen su actividad a la clase media.

En función de nuestro poder y responsabilidad, todos haríamos bien de velar por construir un mundo con menos desigualdad. Corremos el riesgo de quedarnos sin clientes.

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