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23 Oct 201701:20

Tres errores que las empresas de moda no se pueden permitir

Tirar

 

Después de la mejor campaña de Navidad desde el inicio de la crisis, la industria de la moda se encuentra ya sin duda en una nueva fase económica, en la que (esperemos) el consumo que antes bajaba, crecerá y crecerá.

 

Lo más difícil ya ha pasado y las empresas que han llegado a 2015 saneadas y competitivas serán duros contendientes en la batalla que el sector libra temporada a temporada, mes a mes y semana a semana. Si sube el consumo automáticamente habrá más para repartir entre los que luchan por ser elegidos, pero ni mucho menos la lucha será menos feroz que durante la crisis.

 

Un producto adecuado, un precio correcto, un posicionamiento atractivo, un aprovisionamiento eficiente, una comunicación coherente… son decenas las cosas que tiene que hacer bien una marca para conseguir que sus ventas se mantengan y cientos los errores que deben evitar sus gestores.

 

Pero nos decidimos a destacar tres de estos potenciales errores que, a menudo, no se marcan como principales:

 

1.- Personal antipático: un reciente informe de la consultora Luxury Institute apunta a la antipatía de los dependientes como uno de los principales factores de la infidelidad de sus clientes. Con lo que cuesta atraer a un consumidor a las tiendas, ¿puede un establecimiento, del posicionamiento que sea, permitirse perderlo para siempre por no actuar con educación y simpatía?

 

2.- Tiendas sucias: la moda rápida copia al lujo en muchos sentidos. Tiendas en los ejes más lujosos, interiorismo sofisticado, muebles y equipos de primera calidad… pero, a menudo, la limpieza y el orden brillan por su ausencia. Seguramente los consumidores pueden aceptar cierto caos en plenas rebajas, pero ¿también suciedad? Podríamos citar algunas tiendas del mismo Paseo de Gracia de Barcelona donde esto no se cumple.

 

3.- Rotura de stock: un aprovisionamiento y una logística excelente y un buen ERP deberían minimizar que las tiendas de moda se queden sin el stock necesario para atender a la demanda. Esto no es nada fácil, pues implica tener tallas y referencias repuestas continuamente.  Y, si no se consigue, siempre existe el online. Pero, demasiado a menudo, la respuesta a un consumidor que busca su talla es “no hay talla”, en lugar de, “no hay tallas ahora, pero te lo enviamos a casa”.

 

Tres posibles errores (de miles posibles), pero que en realidad son el mismo: no tener al personal adecuado o no tener adecuadamente formado al personal de las tiendas.

 

Tengan cuidado, o el consumidor, la próxima vez, podría pasar de largo.

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