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20 Oct 201716:42

Fundadores: un arma de doble filo

Dov Charney, fundador de American Apparel

 

Como si de una fórmula química se tratara, fundar con éxito una marca de moda es un privilegio que queda reservado a unos pocos. Un poco de olfato, una pizca de creatividad, mucha gestión y algo de dinero son los ingredientes básicos para que un proyecto despunte del resto en el negocio de la moda. Además de esto, todos tienen un denominador común: un fundador. Un creador que, en la mayoría de los casos, es carismático y líder, pero que en algunas ocasiones puede también convertirse en el responsable de la autodestrucción de una marca. Un arma de doble filo.

 

En los últimos doce meses, el negocio de la moda en Estados Unidos ha tenido como uno de sus protagonistas a Dov Charney, fundador de American Apparel, que fue retirado de la gestión diaria de la compañía (y finalmente despedido del grupo) por protagonizar, supuestamente, diversos escándalos sexuales.

 

Si bien es cierto que hay muchas teorías que envuelven esta polémica (algunas a favor de American Apparel y otras a favor de Charney), está claro que el directivo llevó demasiado lejos la provocación. Y es que, cuando el fundador es la imagen de una empresa, debe tener en cuenta hasta el más mínimo detalle, ya que una declaración pública fuera de lugar puede impactar como una bomba atómica en las ventas del grupo.

 

También en Estados Unidos se ubica una de las marcas de moda más polémica de los últimos tiempos. Si bien todo el mundo aplaudió los cuerpos esculturales de los teenagers que Abercrombie&Fitch mostraba en sus publicidades y en sus tiendas, la lengua (deslenguada) de Mike Jeffries, consejero delegado de la compañía, acabó jugando una mala pasada a la empresa.

 

Con una empresa en su máximo apogeo a sus espaldas, un directivo no debería poder permitirse el lujo de hacer declaraciones en contra de “las personas feas y gordas” y creer que la opinión pública no va a penalizarlas.

 

La actualidad esta semana también ha dejado un ejemplo patrio sobre un fundador que no quiere dar un paso atrás en la empresa que creó. Mikel Urmeneta, uno de los creadores de la pamplonesa Kukuxumusu, ha lanzado unas declaraciones públicamente (por medio de una nota de prensa) asegurando que había sido apartado de la gestión diaria de la empresa que fundó.

 

“A raíz de la incomprensible decisión del actual socio mayoritario de la empresa Kukuxumusu de expulsar de la empresa a Mikel Urmeneta, fundador y director artístico de la misma durante 27 años, el ADN creativo de Kukuxumusu junto con todo el equipo histórico de dibujantes freelance de la marca, emigra a un nuevo proyecto empresarial”, es una de las declaraciones que recoge el comunicado enviado por Urmeneta a un gran número de medios de comunicación.

 

Kukuxumusu se ha apresurado a explicar que Urmeneta continúa siendo a día de hoy socio de la empresa. “La tercera parte de la compañía continua siendo suya y la decisión que tomó desde hace meses de dejar el día a día de Kukuxumusu ha sido suya”, añadió el grupo en otro comunicado. Comunicados que hacen un flaco favor a la empresa y que sólo ensucian su imagen pública.

 

Adolfo Domínguez, presidente de la empresa homónima, también ha tenido deslices con declaraciones polémicas y que pueden jugar en contra de la imagen de la compañía que lleva su nombre. En 2010, el diseñador pidió el despido libre y más flexibilidad laboral, y criticó duramente el papel del Gobierno ante la crisis económica. El orensano apeló a su experiencia como empresario para pedir una liberalización del mercado laboral, con despido libre “sin trabas administrativas o judiciales, a la manera anglosajona” porque cuando los países “endurecen las condiciones laborales, pierde la sociedad”, ya que los empresarios “emigran”.

 

Pero también hay fundadores que han sabido cuál ha sido su papel (clave) en la empresa y cuándo deben dar un paso al lado y dejar que, de manera natural, la marca comience a evolucionar sin él.

 

Amancio Ortega es uno de los casos de manual. Tras fundar el mayor imperio de la moda, el empresario gallego ha sabido dejar paso a nuevos directivos que se han encargado de liderar su grupo, aunque con él siempre a la sombra.

 

En el plano internacional también hay ejemplos: Phil Knight, fundador de Nike, decidió el pasado julio abandonar su compañía a los 77 años para retirarse definitivamente, ya que el ejecutivo dejó aparcada la gestión diaria de la empresa en diciembre de 2004. Ralph Lauren también se despidió de su empresa el pasado año y puso a un ex directivo de Gap al frente de su grupo como nuevo consejero delegado.

 

Los buenos ejemplos siguen: Natalie Massenet, fundadora de la plataforma de ecommerce de venta de moda de lujo Net-a-Porter, también decidió abandonar la compañía que puso en marcha tras su fusión con Yoox. Ella tenía un puesto asegurado en el nuevo grupo, pero decidió que era mejor emprender un nuevo camino. Paul Marciano, fundador de Guess, es otro de los empresarios que dejó el timón de su empresa en manos de otro directivo, en esta ocasión de Víctor Herrero, ex ejecutivo de Inditex.

 

Estos ejemplos, y muchos más que seguro no han sido reseñados, confirman que el fundador perfecto no sólo es el que da con la fórmula secreta, sino el que también sabe dar un paso atrás cuando es necesario.

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