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15 Dic 201709:45

Bienvenido, Mr. Gap

 

En los últimos días el gigante estadounidense Gap, tercera empresa de distribución de moda del mundo por detrás de Inditex y H&M, ha confirmado su próxima entrada en España, adelantado por Modaes.es el pasado enero.

 

La noticia es sin duda positiva para la moda española por muchos factores. La entrada de la compañía estadounidense, que sigue una larga lista de empresas internacionales que en los últimos años han puesto una pica en el mercado español o que proyectan hacerlo en breve, confirma que el país resulta atractivo para la moda internacional. Si vienen es porque, sin duda, confían en que el país irá bien y que el consumo no caerá como ha ocurrido en los últimos años. Es una nueva señal para el optimismo.

 

Además, a diferencia de otros operadores de segmentos más elevados, como la propia Urban Outfitters (que abrió en Barcelona el pasado noviembre), Gap opera en un segmento de producto de precio asequible, alejado del lujo, y que no busca como otras muchas marcas que han entrado en el país atraídas principalmente por el público turista.

 

La entrada de Gap puede reactivar asimismo el interés de otros grandes operadores internacionales de gran distribución de moda que, por H o por B, todavía no se han atrevido a entrar en el país. Gap y todos los que lleguen inyectarán competencia al mercado, una competencia que, a la larga (y según el libro de economía liberal clásica), contribuye a fortalecer a todos los agentes de este mercado.

 

Si el gigante americano entra en la dura lucha de las calles españolas por el consumidor, bienvenido sea a la batalla. Aunque, por supuesto, más de uno tendrá un problema más en su agenda, un nuevo competidor al que observar y con el que enfrentarse. ¿Cómo hay que hacerlo? Lo mejor que sepamos. Y, desde luego, en España hemos dado pruebas de hacerlo bastante bien.

 

Por otro lado, mientras el competidor español no debería porqué echarse las manos a la cabeza ante un nuevo contendiente en su pulso en este mercado, Gap probablemente sí debe cargarse de valor para adentrarse en un país con tanta competencia como España.

 

Es el feudo del líder mundial, Inditex, pero también el país de Mango, el de Cortefiel, Desigual, Pepe Jeans y muchas otras, curtidas en la crisis económica española y también en los más exigentes mercados internacionales.

 

Tampoco es ningún secreto que Gap no llega a España en la mejor década para la marca, sino que lo hace en un momento que no tiene la misma notoriedad y appeal de diez o quince años atrás. Ser Gap no basta para atraer al consumidor, si no que la compañía deberá ofrecer un producto excelente, una imagen seductora o una experiencia única para los consumidores.

 

Gap ha tenido la valentía de entrar en España, pero, por ahora, lo hace de una forma prudente, con la apertura en aeropuertos y centros de El Corte Inglés. ¿Será suficiente para hacerse ver para el gran público? ¿Necesitará una gran tienda en uno de los principales ejes comerciales españoles?

 

Bienvenido a España, Mr. Gap. Seguiremos de cerca sus movimientos.

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