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18 Oct 201700:50

Récord exportador… y ¿ahora qué?

 

 

Las exportaciones españolas alcanzan récords históricos. Las exportaciones totales han crecido un 6,8% hasta Septiembre y las del textil-confección un 14,6%, y a este ritmo llegarán a los 12.000 millones a final de 2013.

 

Todos están de acuerdo: Lo único que funciona es el mercado exterior. Lo dicen las empresas, los analistas y se vanaglorian los políticos “El sector exterior es el único que aporta crecimiento a la economía española”. La comparación internacional también es muy favorable. España es el país de la UE con mayor crecimiento de las exportaciones. Hasta Septiembre han caído las ventas exteriores de Francia, Alemania e Italia. Sólo el Reino Unido ha mejorado ligeramente. En conjunto, las de la zona euro están estancadas mientras crecen ligeramente las totales de la UE (+1%).

 

¿Por qué se ha producido este éxito?

De entrada, hemos de decir que por necesidad. La grave crisis del mercado español, con retrocesos generalizados y profundos en la mayoría de sectores productivos, ha propiciado un importante esfuerzo exterior de las empresas, que han buscado compensar fuera de nuestras fronteras las pérdidas en el mercado interior. Como dice el refrán “Se ha hecho de la necesidad, virtud”.

 

Este esfuerzo se ha basado en la mejora de la competitividad de nuestros productos debido a la contención de los salarios y de los precios en general. La crisis ha provocado una caída de los salarios importante. En 2013, los salarios por trabajador han tenido una evolución negativa en el primer semestre, mientras que los convenios  firmados (hasta octubre) prevén un aumento medio del 0,55%. Si a esto añadimos la mayor facilidad en realizar ajustes de plantillas, horarios y salarios debido a las sucesivas reformas laborales de 2010 y 2012, se comprenderá que el coste laboral incorporado a los productos y servicios que exportamos haya descendido, proporcionando un empuje a nuestra competitividad exterior.

 

No sólo han sido los salarios los que se han contenido. Los precios de los bienes y servicios medidos a través del IPC también se han frenado intensamente. De esta manera, la inflación española se sitúa en una posición ventajosa con relación a otros países de Europa. Así en diciembre de 2012, la inflación española era la más alta entre la de los cinco países más importantes de la UE (Alemania, Francia, Italia, R.Unido y España).El último dato disponible (octubre 2013) muestra una situación totalmente al revés, siendo la tasa española (0%) la más baja de todas.

 

Esto funciona y… ¿Ahora qué?

 Es evidente que la senda seguida por nuestra economía ha sido positiva en lograr contener la caída del PIB a través de las exportaciones. Sin duda, se ha de continuar por el mismo camino ya que la situación interna, si bien parece que va mejorando (brotes verdes), todavía tardará mucho en recuperarse. Como se ha dicho muchas veces: “La recuperación será tímida y lenta”.

 

Cara a los próximos años, es evidente que hemos de seguir con la política de contención de costes (salariales y no salariales), aunque habremos de mejorar mucho más si queremos que este éxito se mantenga. Para ello, las empresas han de lograr mejoras de productividad permanentes, no sólo ligadas a los costes salariales sino también al aumento del valor añadido de su oferta, lo que comporta mayores inversiones, mejorar la organización e innovar en productos y sistemas que permitan ganar mayores cuotas en los mercados internacionales.

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