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23 Jul 201802:46

Náutica empresarial

Náutica empresarial

 

 

La comparación de la empresa con un barco es muy corriente en las páginas de los medios. Así, se habla de “transatlánticos” para designar a las grandes compañías o se describen como “cambios de rumbo” a la implantación de nuevas estrategias, y también al jefe de la empresa se le nombra como el “timonel” ya que lleva el rumbo de toda la organización empresarial. 

 

¿Timonel o vigía?

El timonel es, en términos náuticos, el encargado del timón que conduce el rumbo del barco como el volante en los automóviles. Para serlo se requieren capacidades para calcular el camino adecuado y rapidez para hacer frente a los imprevistos que siempre acontecen en la mar.

 

El vigía era el encargado de situarse en un punto elevado del buque, generalmente en un mástil del mismo, para otear el horizonte y hacer conocedor al puente de mando de posibles situaciones de riesgo o de novedades en la ruta. Ahora estas funciones han sido sustituidas por la electrónica, con la implantación del radar y del GPS, y el clásico timón es ahora un stick como el de los videojuegos.

 

 

 

 

Siguiendo con esta comparación de la empresa con el mundo náutico, podríamos preguntarnos qué perfil de gestor es el más adecuado en estos momentos en el sector de la moda. Este está atravesando cambios muy importantes en su entorno como la aceleración de los tiempos de respuesta, el desarrollo del comercio electrónico, la omnicanalidad, la volatilidad del consumidor, etc., que representan retos importantes para la organización empresarial y que requieren una dirección con capacidad para afrontarlos de la manera más eficiente para la empresa. Aquí necesitaríamos un buen capitán/timonel para ajustar la trayectoria del barco a las condiciones, no siempre favorables, del mar.

 

En otro aspecto, lo que estamos viviendo en la actualidad sólo es un presagio de los cambios que se otean en el horizonte: El big data, la inteligencia artificial, la realidad virtual, el Internet de las Cosas (IOT, por sus siglas en inglés), etc., lo que se ha venido en definir como la cuarta revolución industrial. Aquí, además de un buen timonel, necesitaríamos un vigía que otee el horizonte, vea el tsunami que se avecina y sepa convertir las posibles amenazas en oportunidades (léase negocio) para la empresa.

 

 

 


Un mundo incierto y volátil

El entorno mundial se caracteriza por el crecimiento de la  incertidumbre y la volatilidad. Por ello, la capacidad de  los jefes de empresa es clave para una dirección eficiente de la misma. En este punto, siempre se plantea la pregunta sobre el nivel que tienen los gestores españoles del sector moda y del retail.

 

Es indudable que existe un talento importante en este campo, pero ello no nos debe llevar a la complacencia: muchas empresas todavía tienen gestores que necesitan mejorar para adaptarse a los cambios de los nuevos tiempos.

 

Otro problema es el retener el talento que indudablemente tenemos y que puede acabar siendo más valorado en el extranjero que aquí. También es importante la captación de nuevos directivos, en especial entre las generaciones jóvenes,  que pueden actuar como vivificadores de organizaciones anquilosadas y a la vez generar un efecto demostración y de impulso para otras muchas empresas.

 

En definitiva, necesitamos mejorar nuestros gestores empresariales, sean timoneles o vigías, ya que los retos son importantes y apremian.

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