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16 Dic 201714:30

Moda: Italia vs España

Italia es un icono en el mundo de la moda de vestuario ya que ha sabido aunar un diseño con una imagen potente y un eficaz entramado industrial. Los resultados son evidentes ya que Italia es el primer exportador de vestuario de la UE y el cuarto del mundo, después de los gigantes asiáticos China, Bangladesh y Vietnam.  España es una recién llegada en este campo. Su proyección internacional ha ido de la mano de la expansión de las potentes cadenas de distribución con Inditex, un referente mundial, al frente. Cuando España entró en la CEE en 1986 exportaba 320  millones de vestuario. La cifra de 1.000 millones se superó en 1995 y la de 2.000 millones en el año del mismo número. El año 2016, se cerró con 11.600 millones, casi seis veces más que a principios de siglo. Por eso la moda española ha irrumpido en el panorama internacional en el presente siglo. Como referencias del líder Inditex señalemos que la primera tienda fuera de España fue en Oporto en 1988 y que la empresa alcanzó la supremacía exterior en sus ventas en 2000, al superar a las generadas en el mercado español. En la actualidad, España es el tercer exportador de vestuario de la UE, después de Italia y Alemania, y el noveno del mundo con una cuota del 2,6% sobre el total.  Aparte de las cifras absolutas, Italia 19.600 millones y España 11.600 millones en 2016, lo importante es conocer la dinámica de  cada país y donde vende pues esto nos dará una referencia de sus posibilidades en los próximos años. En cuanto a evolución de las exportaciones, España ha mantenido un crecimiento excepcional del 10,7% anual frente al 1,9% de Italia y el 3,5% del conjunto de la UE en el período 2000-2016. Áreas de influencia Tanto Italia como España centran la mayor parte de sus ventas exteriores en el continente europeo dada la cercanía entre los territorios. Así el mercado europeo (incluyendo la UE+ otros países no UE+ Turquía+ los territorios de la antigua Unión Soviética) representa el  67% de las exportaciones italianas y el 71% de las españolas. Los principales clientes de cada nación son: Francia, Alemania, Reino Unido, Suiza y España, en el caso italiano. Para España son: Francia, Italia, Portugal, Alemania y el Reino Unido. A destacar también el papel de Rusia en el caso italiano y de Polonia y Turquía en el español. Las relaciones recíprocas son favorables a España que tiene un superávit comercial de casi 100 millones con relación al país transalpino. El continente americano representa la misma proporción para las exportaciones de ambos países, el 9,9%, pero con una importante diferencia, el 90% de las ventas italianas se dan en América del Norte, principalmente en los Estados Unidos, mientras que las españolas se concentran en Latinoamérica, con México como principal comprador. Donde hay más diferencia entre ambos países es en Asia. Italia tiene una extraordinaria presencia en el ámbito territorial chino (RP China, Hong Kong y Macao), Japón y Corea del Sur con unas ventas de    3.330 millones, en cambio España no supera los 675 millones en dichos países. Por el contrario, las cifras españolas en el Próximo Oriente son mejores que las italianas, centradas en Arabia Saudí, los Emiratos Árabes e Israel. En el ámbito africano, España mantiene una importante presencia  por sus relaciones con los países del Magreb, en especial con Marruecos. En resumen, Italia, como líder mundial con una experiencia de muchos años, se halla muy introducida no sólo en Europa sino también en mercados de gran potencial, como son los Estados Unidos y el Extremo Oriente. En cambio, España, una nueva competidora, ha podido expandirse en la zona Euromediterránea y en otras con afinidades históricas e idiomáticas (Latinoamérica) pero todavía está lejos en los mercados norteamericano y asiático en los que Italia mantiene su liderazgo y en los que deberían concentrarse nuestros esfuerzos.

 

 

Italia es un icono en el mundo de la moda de vestuario ya que ha sabido aunar un diseño con una imagen potente y un eficaz entramado industrial. Los resultados son evidentes ya que Italia es el primer exportador de vestuario de la Unión Europea (UE) y el cuarto del mundo, después de los gigantes asiáticos China, Bangladesh y Vietnam.

 

España es una recién llegada en este campo. Su proyección internacional ha ido de la mano de la expansión de las potentes cadenas de distribución con Inditex, un referente mundial, al frente. Cuando España entró en la CEE en 1986 exportaba 320  millones de vestuario. La cifra de 1.000 millones se superó en 1995 y la de 2.000 millones en el año del mismo número.

 

El año pasado se cerró con 11.600 millones de euros, casi seis veces más que a principios de siglo. Por eso la moda española ha irrumpido en el panorama internacional en el presente siglo. Como referencias del líder Inditex señalemos que la primera tienda fuera de España fue en Oporto en 1988 y que la empresa alcanzó la supremacía exterior en sus ventas en 2000, al superar a las generadas en el mercado español.

 

En la actualidad, España es el tercer exportador de vestuario de la UE, después de Italia y Alemania, y el noveno del mundo con una cuota del 2,6% sobre el total.

 

Aparte de las cifras absolutas, Italia 19.600 millones y España 11.600 millones en 2016, lo importante es conocer la dinámica de  cada país y donde vende pues esto nos dará una referencia de sus posibilidades en los próximos años.

 

En cuanto a evolución de las exportaciones, España ha mantenido un crecimiento excepcional del 10,7% anual frente al 1,9% de Italia y el 3,5% del conjunto de la UE en el período 2000-2016.

 

Áreas de influencia

Tanto Italia como España centran la mayor parte de sus ventas exteriores en el continente europeo dada la cercanía entre los territorios. Así el mercado europeo (incluyendo la UE+ otros países no UE+ Turquía+ los territorios de la antigua Unión Soviética) representa el  67% de las exportaciones italianas y el 71% de las españolas.

 

Los principales clientes de cada nación son: Francia, Alemania, Reino Unido, Suiza y España, en el caso italiano. Para España son: Francia, Italia, Portugal, Alemania y el Reino Unido. A destacar también el papel de Rusia en el caso italiano y de Polonia y Turquía en el español.

 

Las relaciones recíprocas son favorables a España que tiene un superávit comercial de casi 100 millones con relación al país transalpino.

 

El continente americano representa la misma proporción para las exportaciones de ambos países, el 9,9%, pero con una importante diferencia, el 90% de las ventas italianas se dan en América del Norte, principalmente en los Estados Unidos, mientras que las españolas se concentran en Latinoamérica, con México como principal comprador.

 

Donde hay más diferencia entre ambos países es en Asia. Italia tiene una extraordinaria presencia en el ámbito territorial chino (RP China, Hong Kong y Macao), Japón y Corea del Sur con unas ventas de    3.330 millones, en cambio España no supera los 675 millones en dichos países. Por el contrario, las cifras españolas en el Próximo Oriente son mejores que las italianas, centradas en Arabia Saudí, los Emiratos Árabes e Israel.

 

En el ámbito africano, España mantiene una importante presencia  por sus relaciones con los países del Magreb, en especial con Marruecos. En resumen, Italia, como líder mundial con una experiencia de muchos años, se halla muy introducida no sólo en Europa sino también en mercados de gran potencial, como son los Estados Unidos y el Extremo Oriente.

 

En cambio, España, una nueva competidora, ha podido expandirse en la zona Euromediterránea y en otras con afinidades históricas e idiomáticas (Latinoamérica) pero todavía está lejos en los mercados norteamericano y asiático en los que Italia mantiene su liderazgo y en los que deberían concentrarse nuestros esfuerzos.

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