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16 Dic 201720:26

Crisis social y moda

Imagen emblemática sobre la crisis en España

 

La crisis actual empezó en la economía, pero pronto se extendió al conjunto de la vida social provocando importantes transformaciones cuyas consecuencias estamos notando y nos afectarán en los próximos años. A continuación esbozamos uno de los temas que pueden influir en el mundo de la moda: la creciente desigualdad social.

 

Una de las características de la crisis es que la misma no se ha repartido por un igual entre las personas y las familias, con lo que se ha disparado la desigualdad social en España con mayor intensidad que en el resto de países avanzados en relación a la situación anterior a la crisis. Según la OCDE, los ingresos medios del 10% de personas más ricas son 13 veces más altos que los del 10% de la población con menores ingresos, siendo la media de los países de la OCDE de 9,4 veces y de 7,4 veces en la UE, lo que refleja claramente que los hogares con menos ingresos son los que han soportado más intensamente los efectos de la crisis en España.

 

Las causas son evidentes: el creciente paro, que afecta más a los trabajadores de menor calificación, a los mayores (+45 años) y a los más jóvenes. Tenemos una tasa media de paro del 26,4% (2013) pero que alcanza el 55,7% en el caso de los jóvenes, es decir más de la mitad de los mismos no trabajan. Los efectos han sido intensos en nuestra sociedad, apareciendo el fenómeno de los “ninis” (ni estudian ni trabajan, o lo que es lo mismo, no hacen nada) y también el éxodo de los mejor preparados al exterior, donde tienen más posibilidades de trabajar y desarrollar su trayectoria profesional.

 

A ello debemos añadir la reducción de las ayudas públicas que podrían haber servido para compensar la situación, pero que se han visto afectadas por los recortes presupuestarios. Al respecto un 40% de los parados no percibe ningún tipo de prestación y las ayudas a las personas con bajos ingresos (asistencia social) son modestas.

 

En una visión a medio plazo se espera que con la recuperación económica las desigualdades volverán a reducirse. Aunque esto es cierto, la misma OCDE señala que “la recuperación económica, por si sola, no borrará los efectos de una larga y profunda crisis” y pide una reorientación de las ayudas públicas hacia los más afectados.

 

En el mercado de la moda podría pensarse que los ricos mantengan o aumenten sus ingresos con relación a los demás es una buena noticia para el consumo. Sin embargo, (dejando aparte consideraciones de justicia social) hay que señalar que los más ricos tienen una tasa de ahorro (y de inversión) más elevada, con lo que una parte de sus ingresos no van al consumo, y por otra parte, dedican un porcentaje menor de su presupuesto a los productos de vestuario en relación a la media de los consumidores.

 

El mercado de la moda se sustenta básicamente en las clases medias. La moda actual es un fenómeno esencialmente democrático, en el sentido de que es para todos y no para una minoría, como sucedía antes del advenimiento de la sociedad de masas. Así, un 65 / 70% del total de las compras de vestuario las realizan los segmentos intermedios de la sociedad. Es ahí donde se ha de notar la recuperación económica, ya que las clases medias son las que más rápidamente trasladan el progreso de su situación personal al consumo. Sin olvidar a los más afectados que, cuando mejore su entorno económico, volverán a ilusionarse y a comprar.

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