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20 Nov 201701:37

Asia, el textil se refuerza

Asia, el textil se refuerza

 

 

En los últimos años hemos asistido a una verdadera explosión del textil en el continente asiático liderada por China. El enorme peso y dinamismo de este país ha dejado en segundo plano los esfuerzos de otros países de la zona que han considerado al sector como estratégico para lograr elevar el nivel de vida de su población e impulsar el crecimiento económico.

 

Así se han desarrollado nuevos polos productivos en países como Bangladesh, Vietnam, Tailandia, Pakistán, Camboya o Sri Lanka. Estos países tienen en común que el textil representa un porcentaje muy elevado de sus exportaciones totales: El 87% en Bangladesh, el 55% en Camboya y Pakistán, el 46% en Sri Lanka y el 17% en Vietnam. También dependen en gran manera de  suministradores externos, excepto Pakistán, en sus compras de  tejidos para alimentar su industria de vestuario. Así, la mayoría de los citados países tienen una balanza comercial textil deficitaria, es decir importan más que exportan. Además buena parte de las importaciones provienen de otros países asiáticos cercanos como China, la India o el Pakistán. Por ello, casi la mitad de las exportaciones asiáticas de productos textiles, sin vestuario, se quedan en el propio continente.

 

Estos datos nos indican una clara y creciente interrelación textil entre los países de la zona asiática, que todavía se incrementa si tenemos en cuenta los países desarrollados como Japón y Corea del Sur, que en este caso también actúan como suministradores de productos textiles a sus vecinos y,a la vez, compran sus productos de vestuario. En definitiva, cada país se ha ido especializando en aquellos intercambios en los que tiene una mayor ventaja competitiva.

 

En este marco, destacaremos las crecientes relaciones de China con Bangladesh. Las ventajas del país bengalí son evidentes en cuanto a su bajo coste de mano de obra y a su libre acceso al mercado europeo en los productos de vestuario. De ahí el interés chino por tener un cliente/socio importante ya que China es el principal suministrador exterior con casi el 22% del total de las importaciones.

 

Otro caso destacado son las relaciones entre China y Pakistán. Ya desde 2007 ambos países tienen un acuerdo de libre cambio y China es el principal suministrador y el segundo cliente de Pakistán. En los últimos meses sus relaciones económicas se han intensificado notablemente. Primero, fueron los anuncios de inversiones chinas en la industria textil pakistaní, gran productora de hilados y tejidos de algodón, después fue el compromiso del Banco de China de financiar un polo textil en la zona del Punjab, dentro del programa del gobierno de apoyo al sector en el que piensa invertir unos 550 millones de euros con el objetivo de duplicar las exportaciones hasta llegar a los 23.000 millones en 2020.

 

Recientemente se ha dado a conocer el proyecto de Corredor Económico China-Pakistán (CPEC, en sus siglas en inglés) que representa conectar la región china de Sinkiang con el puerto paquistaní de Gwadar en el Mar de Arabia. La inversión prevé carreteras, una línea de ferrocarril, tuberías de gas y petróleo, un aeropuerto y la adecuación del citado puerto. Este corredor es parte de la propuesta china de la Ruta de la Seda del siglo XXI. La inversión es enorme, 46.000 millones de dólares en varios años, lo que se considera una cantidad extraordinaria ya que Pakistán sólo recibió unos 1.400 millones de inversiones extranjeras en 2013.

 

Las connotaciones económicas son importantes, como el acceso directo de China al Oriente Próximo, evitando la ruta marítima actual que pasa por el estrecho de Malaca, y la mejora de las infraestructuras pakistaníes de energía, un cuello de botella para su industria. En el plano político, puede consolidar un eje chino-pakistaní que pese en esta estratégica región.

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