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22 Oct 201721:32

Dior y yo. La historia se repite

 

La casa Christian Dior acaba de debutar en Tribeca con la película Dior and I. Dirigida por Frederick Cheng, experto en esto de los documentales en torno al sector de la moda, después de haber dirigido Valentino: the last emperor y Diana Vreeland: the eye has to travel, el film ha competido en la sección de documentales de no ficción, junto a otras doce películas.

 

A pesar de que no ha conseguido ser premiada, la película es interesante desde el punto de vista de los que nos dedicamos al análisis del sector de la moda, porque es un buen ejemplo de la voluntad de la actual marca Christian Dior por cultivar los nexos con su pasado histórico y que las siglas CD continúen significando lujo y glamour parisien.

 

El filme narra cómo fueron las semanas previas al lanzamiento de la primera colección de alta costura de Raf Simons. El diseñador belga se estrenaba en Dior, y se estrenaba también en la disciplina de la alta costura. Era, por tanto, un momento importante tanto para él como para la marca y el mejor hilo argumental posible para equiparar las figuras de Raf Simons y de Christian Dior, el hombre.

 

Y es que se da la circunstancia de que el Dior original escribió las vivencias del nacimiento de su primera exitosa colección, aquella bautizada por la prensa como “The New Look”, en un libro titulado Dior y yo. En clave autobiográfica, el modisto explica en sus páginas las claves de cómo llegó a liderar la vertiente creativa de una de las marcas de moda más rentables de la historia y cómo el logro no habría sido tan fructífero de no haber sido por el acaudalado industrial textil Marcel Boussac.

 

Boussac era un exitoso empresario algodonero y, según cuentan las crónicas, el hombre más rico de Francia en el entorno de 1945. Dior había hecho sus pinitos como ayudante en las casas de moda Piguet y Lelong cuando se encontró fortuitamente con Boussac. El industrial buscaba un diseñador para resucitar una antigua casa de costura y ofreció el puesto a Dior. Después de valorar detenidamente la oferta, el modisto decidió aventurarse con una contraoferta: mejor empezar algo de cero; la guerra ha terminado con los modos de hacer del pasado y la moda está necesitada de proyectos novedosos. Boussac accedió. Puso el capital necesario para construir CD, eligió las personas idóneas para dirigir la marca empresarialmente y estuvo de acuerdo en que Christian liderara la vertiente creativa.

 

El momento constituyó la fundación del actual esquema de los negocios del lujo: un empresario, dueño y gestor del capital de la empresa y un diseñador, encargado de los asuntos estéticos. Porque el tándem Boussac-Dior logró resultados económicos sin precedentes en la historia de la moda: a las puertas de 1955, más del 50% de las exportaciones francesas de alta costura pertenecían exclusivamente a las siglas CD.

 

Christian Dior con su equipo en el ensayo previo a un desfile (Foto: Pierre Perrottino)

 

Este documental presentado en Tribeca nos trae de alguna forma la misma historia al momento presente. Bernard Arnault, dueño del emporio LVMH, buscaba renovar Dior y hacerla más rentable. Después del despido de Galliano y de varios meses buscando un sustituto, eligió finalmente a Raf Simons. El diseñador debutó con una colección de alta costura que, estuvo ya estéticamente vinculada a aquella primera colección de la marca de 1947. Y sus posteriores han respetado también las siglas Dior, dentro de ese compromiso que Simons tiene consigo mismo, por crear estéticas siempre novedosas.

 

Las cifras del Dior actual, con Simons como director creativo, son también tumbativas. En 2013 la marca ha incrementado sus beneficios en un 30% con respecto a los de 2012 y, sólo las ventas de alta costura en el mismo períodohan subido un 20%.

 

En el documental, suena el teléfono en la habitación en la que el equipo de Simons da las últimas puntadas en la noche previa al gran debut. Es Raf. Quiere reunirse con ellos para darles las gracias por el esfuerzo y para brindar por el deseado éxito de lo que se verá al día siguiente.

 

Dior en su libro describía de un modo bastante parecido las sensaciones de la noche previa: “sobre las tres de la mañana, nos despedíamos con afecto, nerviosos y agotados, pero con la conciencia tranquila, porque sentíamos que lo habíamos hecho lo mejor posible”.

 

Aquél “lo mejor posible” se tradujo en resultados record para la moda francesa y mereció ser contado en un libro que se publicó en 1957. Parece que Simons, a pesar del mal momento económico presente, ha empezado con buen pie; las cifras son lo que mejor le equiparan al fundador de Dior. Eso, en 2014, había que contarlo con un documental.

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