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11 Dic 201716:46

¿Qué le pasa al denim?

 

Hace poco Bread & Butter anunció que cerraba sus puertas, al menos en enero de 2015, aunque pinta mal el futuro de otras ediciones. Karl Heinz Müller había logrado revolucionar la historia de las ferias, con un concepto innovador. Convirtió lo que antes eran recintos feriales con cubículos aburridos en ferias que ofrecían puro espectáculo a sus visitantes. Cada temporada un concepto diferente, sin escatimar en marketing. Las marcas han gastado cantidades de dinero nunca antes vistas en poner en escena su branding para el cliente B2B. 


Todo giraba alrededor de la cultura del denim, con una imagen potente, casual y contemporánea, perfecta para atraer a los compradores más cool de todo el mundo. Incluso las marcas que poco tenían que ver con el denim querían estar y rodearse de ese lifestyle. Las razones del cierre son múltiples, implican la propia gestión, la crisis del sector y las dudas que giran en torno al denim.


Este mismo verano NBC publicaba una noticia asegurando que el denim está en serio peligro de desaparecer. La afirmación se sustentaba en la caída de las ventas del denim en E.E.U.U.,  que de julio 2013 a julio de 2014 caía un 6% respecto al año anterior. Es sin duda una caída notable, pero si analizamos el boom de los jeans de los últimos años es normal que el mercado muestre señales de saturación. 


Solo hace falta contar los jeans que tenemos en el armario para ver que ha sido una de las prendas más indispensables. La media ronda los 7 jeans y el 25% de las mujeres tiene más de 10. En el caso de las mujeres los leggings o yoga pants han sido un claro rival, que los ha ido desplazando. Aunque si tuviera que apostar por el éxito de los leggings o los jeans a largo plazo, claramente apostaría por el futuro de los jeans, aunque el mercado diga lo contrario a corto plazo.


Los jeans forman parte de la historia y desde que oficialmente nacieron de la mano de Levi’s en 1873 han estado presentes en todas las generaciones, como una prenda indispensable, para ricos y pobres. Nos han dejado imágenes inolvidables, como por ejemplo las de James Dean llevando unos Lee en “Rebelde sin causa” en los años 50. 


Siempre han sido un símbolo de rebeldía y han estado ligados a hippies, rockers, greasers, punks, rappers y hipsters…Parece difícil pensar que puedan desaparecer siendo un símbolo tan fuerte que pasa como un legado de generación en generación. Además los grandes de la distribución como Gap, Zara, H&M y Uniqlo han apostado muy fuerte por los jeans en los últimos años, ofreciendo naturalmente precios muy inferiores que las marcas de denim. 


Desde luego esto ha cambiado el mercado y al convertir los jeans en prendas mucho más asequibles, podrían además perder el status que tuvieron como prenda especial en nuestro armario. Aunque mientras los jóvenes sigan comprando jeans, ya sean caros o baratos parece que el denim está a salvo…lo que no parece tan claro es que estén a salvo las grandes marcas que sólo se dedican al denim, que no han sabido diversificar sus colecciones. Lo bueno y lo malo del denim es que tiene un ADN tan fuerte que el cliente percibe una marca de jeans como eso y poco más. 



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