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17 Oct 201706:35

"Los seis de Ámbares" o la moda que nos merecemos

Es cosa sabida que España se caracteriza por tener más pasarelas de moda que comunidades autónomas. La última en llegar ha sido la Galicia Fashion Week, ocurrida los días 10, 11 y 12 de diciembre, en un momento incubadora del calendario internacional, anunciada días antes por un mail oficial en el que podía leerse lo siguiente (cursiva y negrita de una servidora), para pasmo y sorpresa, que cito textualmente:

"De: SEMANA DE LA MODA DE GALICIA
[mailto: info@semanadelamodadegalicia.com]
Enviado el: viernes, 04 de diciembre de 2009 13:53
CC: recipient list not shown
Asunto: NOTA DE PRENSA - PRESENTACIÓN OFICIAL Y DOSSIER SEMANA DE LA MODA DE GALI CIA
Importancia: Alta

Hoy ha sido la presentación oficial de la Semana de la Moda de Galicia – Galicia Fashion Week en el MACUF de A Coruña. En la presentación estuvieron presente Don Jóse (sic) Matteos director del evento, Dñª Carmen Fernández directora del Macuf, Dñª Sol María Vázquez subdirectora Xeral de Comercio en representación del Conselleiro de Industria Don Javier Guerra y Dñª Margarida Vázquez - Concelleira Delegada de Igualdade en representación de Don Enrique Tello, Concelleiro de Promoción Económica e Turismo de A Coruña.

La Semana de la Moda pretende dar a conocer a Galicia como comunidad de innovación y diseño, para lo que desde la organización centramos desde el inicio nuestras miradas en Ámbares. Una ciudad que en los años 80 , gracias a un grupo de diseñadores, a los que denominaron los seis de Ámbares, consiguieron dar un prestigio internacional a la ciudad, convirtiendola en uno de los epicentros de la moda mundial. Con la Semana de la Moda de Galicia se busca el llegar a generar un sello internacional y de reconocimiento del diseño de Galicia, crear una imagen de marca de diseño gallego, ser pioneros en innovación y marcar tendencias."

Ya me parece grave que en un redactado los signos de puntuación no se respeten, pero que escriban Ámbares por Amberes me parece realmente grave, por no decir surrealista, en un comunicado con la moda por tema. No es que en galego sea el nombre de la ciudad de Amberes, que sería Anveres, sino que alguien decidió que Ámbares existía. Semejante error deja a la altura del betún a quien haya redactado el comunicado, y a quien le haya dado el visto bueno. ¡Viva la calidad de los contenidos! Y es que, en cuanto a notas de prensa y demás, este país se distingue por ser la vacuidad personificada. Eso sí que es ser pioneros y marcar tendencia.

A todas luces, el responsable final del esperpéntico error es José Matteos, director del evento, que, según su propia biografía, realizó distintos cursos sobre Historia de la Moda en el St. Martins College de Londres. O tal vez es que la geografía no se le da muy bien.

Por si fuera poco, la GFW está patrocinada por no pocas instituciones: la Consellería de Economía e Industria de la Xunta de Galicia, la Cámara de Comercio de A Coruña, el Concello da Coruña, la Televisión de Galicia, IGAPE (Instituto Galego de Promoción Económica), Nova Xeración-Plan de Internacionalización de la moda independiente gallega, y Gas Natural-Unión Fenosa.

Errar es humano, pero en ciertos casos es un fallo imperdonable, especialmente cuando la comunicación se hace de forma institucional. Pero así funciona este país, que está lleno de incompetentes que se llaman a sí mismos profesionales del mundo de la moda. No sólo somos el hazmerreír de Europa con nuestras pasarelas taifas, sino que, además, demostramos así nuestra incultura respecto a la moda. Total, ¿qué más da?

En España nadie protestará, como nadie protestó cuando el superconceptual Davidelfín, en su primer desfile en Cibeles en 2002, tapó el rostro a las modelos (haciendo que tropezaran en la pasarela) en un mal remake del primer desfile de Martin Margiela en el Café de la Gare en París cuatro años antes. Aquí se armó la marimorena sí, pero por cosas que no venían al caso, porque ningún periodista hizo referencia al citado desfile. En 2002 está claro que Margiela, justamente uno de los Seis de Amberes, era un perfecto desconocido en España para la prensa llamada de moda. Sólo hubo una periodista de un diario nacional, cuyo nombre son tres letras, que hizo referencia al tema, y no pudo publicar el artículo porque se lo censuraron: interesaba más hablar del maltrato a la mujer y de los talibanes que de las fuentes de inspiración del supervanguardista diseñador. Así interesa la moda en este país.

Un país sin cultura de moda nunca conseguirá hacer de ella uno de los motores de su economía. Y como en España la cultura no es precisamente el ámbito más mimado, pues así nos va, que la moda no levanta cabeza. Sólo podemos enorgullecernos de la gran distribución, con Zara como referencia internacional. Por lo demás, la gran mayoría de diseñadores y marcas no saben ni quienes son ni hacia dónde van. Y mientras, desde el mundo político, la moda sólo interesa para hacerse la foto (sale más a cuenta en el clipping que cualquier otro acto) y gastar dinero sin retorno. Una verdadera pena.

Pretendemos estar al nivel internacional cuando nadie pone publicidad en las cabeceras de referencia (y cuando algún diseñador lo hizo hace años fue por estar subvencionado por el Ministerio de Industria). Será que el negocio no da (¿estará mal planteado? ¿Las subvenciones no bastan? ¿Desfilar sirve para vender?), pero la situación no es reciente, sino que viene de atrás. Simplemente España no existe en el panorama internacional, por muchas pasarelas y ferias que tenga. Debería empezarse por la formación, pero claro, no es lo que da votos. A menos que no sea como la disposición 17005 del BOE nº 259 de 2009, claro, que manda el rigor de Bolonia a Villaconejos de Ámbares, por cierto, en lo que afecta a los estudios de diseño.

Además de la guerra de pasarelas patrias, tenemos abierta otra, de cariz cultural, la que hay entre el Museo del Traje y el Centro Nacional de la Moda, una guerra en la que perdemos aquellos que creemos que tenemos un patrimonio que conservar y respetar, por mucho que algún ego quiera hacerlo olvidar. Que la historia de la moda de España empieza en el siglo XIX con Santa Eulalia y El Dique Flotante, y sigue en el XX con Mariano Fortuny, Cristóbal Balenciaga y Pedro Rodríguez, por citar sólo a los padres fundadores.

Quiero dedicar estas líneas (que preferiría no haber escrito) a un gran profesional ilustrado de la moda al que respeto y admiro, que de todo esto sabe mucho por haberlo vivido, y que anda como en sus días el Conde de Floridablanca, desencantado y pesimista respecto al futuro de la moda de España. Un día, harto de todas estas absurdeces, me dijo: "Tenemos la moda que nos merecemos". Totalmente de acuerdo. Mi trabajo diario consiste en intentar cambiarla.

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