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20 Nov 201705:22

Experienced staff wanted

Staff wanted

 

Acabo de abrir una carpeta en mi Dropbox, “Blog Modaes.es”, y eso significa que si queréis nos vamos a ir viendo por aquí de tanto en tanto. Mi educación me dice que lo primero que hay que hacer cuando llegas a un nuevo lugar es presentarse, por tanto… soy Alfredo Martín, llevo más de 25 años dedicado a la gestión de retail de moda y para no aburriros el resto debe estar en Google.

 

He querido inaugurar este blog con una experiencia real de hace escasamente unas semanas, donde he vuelto a sumergirme en una actividad de la que hacía tiempo que no participaba: una “selección de personal” para una tienda de moda. Algunos se llevarán las manos a la cabeza, ya que pensarán que esa tarea corresponde a personal cualificado en RRHH. Disculpad por el intrusismo, pero la empresa que me pidió el favor es una pyme y todos los que me conocen saben que me cuesta decir que no a mis amigos y de mi inclinación por las personas en este bendito sector. La tienda en cuestión estará ubicada en la calle Barquillo de Madrid y precisaba personal de atención al público para su nueva andadura. Yo acepté el encargo, me hacía ilusión y solo pedí una preselección de los candidatos. Creo que había más de 400 solicitudes de ese empleo. No me gustan las convocatorias tan abiertas, en una ocasión un conocido “gurú” me dijo que puedes obtener igual número de enemigos para tu marca como candidaturas descartadas.

 

No puedo evitar recordar con cierta nostalgia, no hace mucho, unos cinco años aproximadamente, paseando por la calle de una ciudad, mientras buscaba una ubicación comercial, vi como todas y cada una de las tiendas sin excepción disponían de un cartel: “Se necesita dependienta”. Fue tal el número de carteles que decidí fotografiarlos uno a uno con la intención de hacer un “colage”. Hay quien dice que poner un cartel en la propia tienda es sinónimo de racanería y los que realizan esta estrategia, lo hacen por ahorrar en anuncios de prensa etc., pero a mí me ha parecido siempre una buena opción complementaria con las otras. Alguien que mira tus escaparates y descubre la oferta de empleo al mismo tiempo que tu ropa, siempre tendrá algo en común con tu marca. Pero volvamos a la preselección de Barquillo: una vez repasadas las candidaturas, pude comprobar que la mayoría de candidatos, bueno… mejor dicho, candidatas, ya que la proporción era de un 70/30 por ciento a favor de las chicas, tenían experiencia en todo tipo de tiendas de moda, pero sobre todo en las dedicadas a la “Moda Democrática”, eso no pasaba antes! Como mucho, cajera de Mercadona era la experiencia que me solía encontrar. La media de edad era de 25 años y la mayoría arrastraban 4 o 5 contratos de 1 año de duración.

 

Mi pregunta a las entrevistadas era obvia: ¿Qué pasó?... Todas y cada una de las respuestas manifestaban el “fin del contrato”, como motivo de tan corta estancia en el puesto y a pesar de haber desempeñado sus funciones a total satisfacción del empleador. ¡Cuántas jornadas!, debates, foros de consultores sin trabajo, hablando de fidelización, de Customer Relationship Management, de la formación. ¿Cómo vamos a fidelizar a los clientes si no fidelizamos a nuestros empleados que están en contacto directo con ellos?

 

No hace mucho recibía cada trimestre en mi correo electrónico una encuesta de la Cámara de Comercio, con la finalidad de realizar un “Panel” con el que informar a sus asociados de la situación y evolución del mercado. Una de las preguntas era sobre los motivos por los que a nuestro negocio le impediría desarrollarse positivamente en el futuro, la pregunta tenía varias respuestas donde marcar con una cruz, una de ellas decía: “falta de personal cualificado”. Me imagino a cada uno de los ejecutivos de retail, que como yo recibíamos la encuesta, marcando esa casilla, para ver si el problema se solucionaba solo de manera espontánea y sin pasar a la acción, como si la causa no fuera con ellos.

 

El resultado de la encuesta, en todos y cada uno de los sucesivos trimestres, era que la falta de personal cualificado era uno de los principales motivos que los asociados manifestaban como barrera para poder prosperar adecuadamente.

 

Señores comerciantes, seamos serios. La tan cacareada fidelización sólo se consigue con personal alineado con nuestra marca o empresa, que debe saber, no sólo para quién trabajan, sino por qué trabajan, personal al que tenemos la responsabilidad de formar e inculcarle la ilusión por la moda y el trabajo que desempeñaen ella durante un tiempo que vaya más allá de los límites de un contrato de conveniencia. La atención al público en nuestro sector es lamentable, no sólo en términos de actitud, si no de aptitud, pero la culpa es nuestra, es del propio sector. Hablamos de transmitir valor añadido en lugar de precios, pero ¿cómo lo vamos a hacer si la mayoría de nuestros empleados no conocen las diferentes variedades y procedencias del algodón?, si no saben diferenciar el punto circular del de tricot, una manga cosida en lugar de menguada de una prenda de punto, por no decir cuales son las características de un corte al bies, y sólo los queremos como máximo durante un año con nosotros, para luego empezar de nuevo de cero, simplemente porque la legislación nos obliga a perpetuar su contrato. Eso sí, nos preocupamos y limitamos a que aprendan lo más rápidamente posible a doblar una prenda, utilizar el escáner y cobrar en caja lo más rápidamente casi sin mirar al cliente a la cara. Ah! Y ahora que sepan inglés… El reto que se plantea en este ámbito es el desarrollo de nuevos modelos de gestión, capaces de atraer, retener, fidelizar y formar en un sector intensivo en mano de obra con escasez de profesionales cualificados y donde se hace necesario consolidar el prestigio de la profesión. Siempre he pensado que parte de la responsabilidad del suspenso de un alumno está en el profesor y que el empleado debe ser considerado como un cliente interno.

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