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17 Dic 201701:55

Rebajas; liberalización o recochineo…

Como consumidora de moda muy habitual que soy (más bien shopaholic compulsiva diría yo), me puse muy contenta el día que se liberalizó el derecho a la libre utilización de las rebajas.

 

Pensé que era una gran oportunidad para un ajuste microeconómico entre los agentes realmente interesados en vender y ajustar los precios por la crisis.

Estos últimos iban a poder finalmente salir adelante (en mi fuero interno, me parecía toda una lección a los márgenes que los retailers con la eterna excusa de sus costes fijos, le aplican a productos que sin embargo los diseñadores y productores, que también tienen costes fijos y variables, intentan ajustar al máximo, con el objetivo de ser competitivos en el mercado mayorista, esto es un pequeño resquemor profesional que a mi juicio no sólo desequilibra la industria sino que es la causa de la quiebra de cada vez más comercios multimarca).

 

Pues bien, así tuvimos un previo a las Navidades lleno de oportunidades y chollos hasta que llegó el 7 de enero, fecha que debería haber perdido importancia en nuestros calendarios textiles sino llega a ser por nuestro queridísimo pero temidísimo Inditex (que yo no soy amiga de los productos masificados, lo sabe el lector desde el primer post, pero que quede claro que esto no es una crítica sino una reflexión…).

 

Y fue el pasado lunes 7 de enero cuando me empecé a preguntar, cómo puede ser que una cadena de firmas low cost, conocida por sus precios asequibles (esto quiere decir asequibles el 100% del año), puede manejar en exclusiva el pulso del retail.

 

Cómo puede ser que todas esas ofertas en otros comercios y marcas no hayan hecho mella alguna en el consumidor, que se estaba guardando los pocos cuartos que este año estaba dispuesto a gastar, para hacer colas que daban la vuelta a la esquina (como si de Abercrombie en la Quinta Avenida de Nueva York se tratara) para acceder a los “low cost descuentos” de un único grupo de marcas, que se puede permitir seguir manteniendo la política de rebajas de cuando todos gastábamos como si no hubiese un mañana.

 

De la hegemonía de dicho grupo (que no necesita que le nombre nadie, ni siquiera se nombran ellos mismos porque el gasto en publicidad no les es necesario), no vamos a discutir porque es obvia, pero me gustaría llamar a la reflexión al consumidor.

 

Igual que los políticos y los entendidos dicen que hay que hacer gasto, para reactivar el consumo, porque sin consumo la economía no se mueve, a mí me gustaría hacer un llamamiento a dichos consumidores…

 

En el equilibrio está la razón y en la diversificación está el equilibrio, muy señores míos, nosotros los españoles, hicimos a ese grupo lo suficientemente fuerte para que pudiese llegar a ser el líder mundial en retail, sin menospreciarlo (al revés nos sentimos muy orgullosos de que sea español) ni querer perjudicarles, hagamos lo mismo (vista la fuerza consumista que tenemos) con más marcas, más diseñadores y más productos.

 

Démosle oportunidades a los que necesitan de nuestros ahorros aquí y ahora, porque tiene que haber consumo, pero para cambiar de comportamiento que es lo único que nos va a hacer salir de esta, hay que saber dirigir el consumo, que nuestras compras, marquen una pauta en el mercado, y que nuestras decisiones de compra impliquen oportunidades para nuevos talentos y empresas igual que un día se las dimos a ellos… Además, todos sabemos que sin competencia, se pierde la creatividad y el mercado se vuelve muy aburrido… ¿O que haría Coca-Cola sin Pepsi?

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