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23 Oct 201706:49

Los Satchel: una historia de hace tiempo…

Cada vez me saco más de quicio a mi misma cuando descubro que algo que un día me gustó, que me pareció único, lo ha cogido alguien y lo ha estrujado y exprimido hasta la saciedad. Hace que acabe aborreciendo el producto.

 

Y me pregunto, ¿Porqué? Sé que por un lado envidio al “estrujador” ya que se ha enriquecido con algo que a mí me encandiló, y en lo que yo me fijé mucho antes que él, pero me enloquece saber que ha ganado un dineral obsceno, con algo con lo que me podría haber forrado yo.

 

Y porqué no lo hice, pues ni más ni menos que por el ego personal de haber descubierto algo original, que solo quería para mí, para ser cool, diferente.

 

Pues no señores, lo diferente es hacerse rico y no, dejar de compartir con las grandes masas, algo que por especial que sea, no me convierte en nada, ya que para más inri, al final del día, soy de lo más aburrida en lo que a la aplicación de las tendencias sobre mi cuerpo se refiere.

 

Después de esta introducción, se podrá el lector imaginar que mi primera experiencia con respecto a esta lucha entre mi ego y mi cuenta del banco sucedió hará tres años con un Cambridge Satchel.

 

Ví algo parecido en Portobello, que me llevó a indagar en internet, donde descubrí que había una marca dedicada a la comercialización de productos que habían formado parte de experiencias escolares británicas muy reales. Yo misma tuve uno de los baúles que venden todavía en la web. Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando encima descubrí que se podía personalizar, que era de piel y que colgaba a la altura a la que me gusta a mí llevar los bolsos. Pues fui un poco cutre y no me lo compré, Gracias a Dios!! Hoy en día tendría algo que no me gusta tener, un producto de masas. Pero también me toca lamentarme, porque obnubilada por mi ego, no supe ver lo que era un producto comercial, a un precio medianamente asequible y con la suficiente variedad en colores y tamaños, como para satisfacer a un público muy muy numeroso.

 

Sobre el tipo de negocio que es, escribiré otro post en breve, ya que como le digo a mis alumnos, es un modelo que deja entrever lo que se viene llamando el “fast fashion” o traducido por mí “empresa que resulta tener un producto boom de consumo y que tiene que saber tener la suficiente humildad para saber morir a tiempo”.

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