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18 Nov 201717:16

El retrato de Dorian Grey o la industria nupcial en España.

El mundo de las novias en España es un mundo dividido en dos con una gran muralla China que lo separa.

 

La zona del Prêt-à-Porter copada por Pronovias y Rosa Clará, y la zona de la costura a medida donde un número creciente de diseñadores se disputan una cuota de mercado cada vez más pequeña.

 

España tiene nombre y fama mundial en el diseño nupcial, pero una gran mayoría de las españolas reniegan del vestido Prêt-à-Porter para su día especial. En nuestro país el “diseño del traje a medida”, da caché.

 

Sin embargo durante mi primera etapa de consultora para países anglosajones, observé una tendencia abrumadora; un número muy importante de las marcas españolas que me contactaban para internacionalizarse, eran marcas nupciales, que querían agrandar sus mercados, pero no sabían como.

 

Yo les planteé una fórmula a varias de ellas; diseñar una parte de sus colecciones para Pret-à-Porter,, y poder así no sólo desfilar, sino que dichas colecciones tuviesen, precios más asequibles, vendibles al gran universo multimarca de la novia que existe fuera de nuestras fronteras e incluso llegar a desarrollar un modelo cuidado y propio de punto de venta, extrapolable a franquicia para distribuir por el mundo entero.

 

Las marcas pequeñas con diseñadoras a la cabeza y maridos que gestionan las finanzas, tienen algunos problemas crónicos, comunes en todas ellas, como son el ego y una asignación de recursos muy particular. Se sienten insultadas con críticas constructivas y gastan dinero a expuertas en producciones y tejidos sin sentido, pero pretenden obtener gratis consejos que aunque de primeras critican, luego han llevado a la práctica al pie de mi letra.

 

Por lo tanto y viendo el éxito que cosechan mis consejos, he decidido compartirlo con el resto de marcas de costura a medida que nacen y quieren encontrar una solución a componentes como la estacionalidad o las limitaciones de la costura a medida en cantidades de producción e internacionalización.

 

Solución, tienen las marcas que consiguen superar los miedos al control exhaustivo y artesanal de los “acabados”, las “costuras”, los “bajos” o ese “toque único” del que presumen. Ese servicio sólo se puede dar en un taller y bajo la estricta supervisión del responsable de la marca.

 

Sin embargo todas aquellas marcas que estén dispuestas a aplicar a los vestidos de novia (nótese digo vestido y no traje ya que el componente a medida desaparece), controles de calidad buenos pero equivalentes a los de cualquier otra prenda de vestir, y a supervisar una producción en talleres; tienen muchas garantías para conseguir hacerse un hueco a nivel internacional en el mundo de las novias.

 

Fuera de nuestras fronteras, las novias no sueñan con vestidos hechos a medida y cosidos por miles de manos durante un número infinito de horas. Quieren productos de calidad y diseño comprados en un entorno agradable y que las transporte a sus inspiraciones soñadas para ese día, a veces vintage, otras arquitectónico y muchas de ellas, romántico.

 

Por lo tanto en mi humilde opinión, la artesanía nupcial española, es una de las “peritas en dulce” que podría rescatar a la industria de la moda española de la crisis y superar expectativas en niveles de exportación, simplemente se necesita abrir la mente y superar clichés que no son reflejo de nada pero mucho menos de calidad…

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