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21 Oct 201710:55

Sufíes contra Cavalli

Por Mar Rodríguez

 

Por segunda vez, Roberto Cavalli se ve envuelto en polémica con una de sus campañas publicitarias y, en este caso, pendiente de la resolución de la Unión Europea que decidirá si el anuncio del perfume Just Cavalli ofende o no a la comunidad musulmana sufí. Bruselas deberá determinar si el símbolo utilizado por la marca desde hace años es una copia del símbolo religioso tan venerado por esta comunidad. Se trata de un símbolo que se encuentra registrado tanto en Europa como en Estados Unidos, por lo que además de tratarse de un litigio entre logos registrados, se abre un componente moral importante que no va a facilitar nada a los Tribunales  quedar bien en su resolución.

 

Los islamistas han protagonizado numerosas protestas en varias ciudades del mundo, entre ellas Alicante, sede de la Oficina de Armonización del Mercado Interior de la Unión Europea (OAMI), para denunciar la forma blasfema en que ha sido utilizado su símbolo sagrado por la marca italiana. Y eso que el contenido del vídeo no puede estar más alejado del misticismo. Rodado en blanco y negro, en el interior de una decadente mansión señorial, Georgia May Jagger va quitándose la ropa e incitando a un modelo masculino con el que acaba en la cama. Sobre su cuerpo se van descubriendo distintos tatuajes del polémico logo con forma de dos semicírculos encadenados. Rotado 90 grados, ha recordado a los cerca de 500.000 musulmanes sufíes esparcidos por el mundo al símbolo ancestral con el que representan a Alá.

 

Cavalli ha salido al paso alegando que no conocía el signo que adoran los sufíes. La inspiración, ha dicho, viene del mordisco de una serpiente y, si acaso, recuerda a Eva, a la manzana, al pecado original. Es decir, el fundamento de otra religión. Nada que ver con la mística islámica. El logotipo está registrado y es propiedad de la casa italiana, que ya lo había utilizado en otras ocasiones desde 2011.

 

El año pasado, la Escuela Sufista se dio cuenta y denunció el caso a la OAMI. Sostuvieron que el doble aro tenía que desaparecer de los productos Just Cavalli porque podía confundirse con su imagen religiosa y resultar ofensivo. Sin embargo, el 16 de mayo de este año, la OAMI -que funciona como un tribunal en materia de difusión de firmas y logotipos en los países miembros- desestimó la querella. “Los dos iconos no se pueden confundir y no presentan similitudes significativas”, dirimieron.

 

En cualquier caso, la polémica está servida para el diseñador italiano, que no atraviesa su mejor momento tras varios intentos de vender su firma, y al que esta nueva denuncia no le favorece. Como dije al principio, no es la primera vez que el excéntrico italiano se ve envuelto en una polémica de este tipo, pues hace diez años provocó la indignación de los hindúes por utilizar algunas de sus deidades como motivos para sus estampados de bañadores y biquinis. En aquella ocasión, retiró la colección ante la protesta masiva de la comunidad hindú, cosa que no parece dispuesto ahora, aunque no le quedará otra que acatar la decisión de la UE.

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