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17 Nov 201715:18

¿Original o copia?

 

 

Post por Mar Rodríguez 

 

Crear, copiar, imitar o falsificar, he ahí el dilema. Se mire por donde se mire, la moda es un negocio y las marcas así nos lo demuestran, siendo el consumidor su víctima favorita. O paga unos precios desorbitados, o cede ante el producto falsificado o compra donde positivamente se sabe que se copia de las grandes firmas, pero se vende a precios asequibles.

 

Ahora bien, estos tres conceptos, falsificación, imitación y copia, que parecen sinónimos, no lo son en realidad. Un artículo falsificado es muy difícil de distinguir del original, ya que está realizado con casi los mismos elementos que aquél. Una imitación copia las características del original para aprovecharse del mercado establecido, por ejemplo las pieles. Una copia es una reproducción exacta del objeto, realizada con un método que no es el original. Lo que sí es común a los tres conceptos es que en todos los casos se atenta contra la propiedad intelectual de la marca, conllevando una responsabilidad penal para quien comete el delito.

 

En la actualidad, el negocio de la falsificación representa el 10% del comercio mundial, siendo los productos mas falsificados los productos textiles, la perfumería y la joyería, siendo los países asiáticos, principalmente China, la cuna de las falsificaciones. Y es que, hoy en día, casi todo es clonable.

 

Lo que el consumidor, que suele ser consciente de que compra falsificaciones, suele ignorar es que la posesión de artículos falsificados constituye un delito contra la propiedad intelectual que puede llevar aparejada multa y hasta pena privativa de libertad, ya que la producción de estos artículos es ilícita por formar parte de la economía sumergida, con condiciones de trabajo infrahumanas y las redes de distribución suelen estar conectadas al crimen organizado.

 

Hoy en día, las grandes marcas suelen tener equipos de abogados e investigadores encargados exclusivamente de localizar e identificar la venta de sus productos falsificados para combatir el fraude de sus marcas invirtiendo cifras astronómicas en esta ardua labor, ya que este mercado paralelo mueve una grandísima cantidad de dinero.

¿Por qué se venden falsificaciones y copias? Evidentemente porque la gente las compra. A todos nos gusta impresionar a los demás con los logos mas punteros en nuestras prendas y si podemos pagar 50 euros en vez de  600 por un producto, pues tanto mejor.

 

En el mundo de la moda es muy frecuente la denuncia por falsificación y la resolución por los Tribunales, aunque muchas veces no trascienden a los medios. Pero hay un aspecto que no podemos dejar de tener en cuenta: a muchas de las “grandes” realmente les interesa que se copien sus productos. Ya lo dijo Coco Chanel, “cuanto más se me copie, mejor”, y no le faltaba razón, ya que gracias a la fabricación de falsos Chanel, su estilo permanece inmortalizado en muchísimas mujeres, independientemente de su estatus.

 

Realmente, no se trata de justificar algo reprobable como es la copia, pero ¿quién no copia hoy en el mundo de la moda? El mundo creativo es un mundo endogámico donde todos se miran y todos se copian. En el fondo los que de verdad crean tendencia son menos que sus imitadores. Y este es el resultado de la “resignación” de las grandes firmas ante la enorme dificultad de combatir al gigante de las imitaciones. Si no puedes con el enemigo, únete a él.

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