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17 Dic 201701:49

El inexistente lobby español de la moda

Teorizando sobre el concepto de lobby y los matices, peyorativos y no, de este término anglosajón, llegaremos a la “chicha” de la cuestión.

 

En nuestro idioma, la traducción de dicho concepto suele ser el de grupo de presión o interés y, despectivamente, grupo que tiene por objeto el tráfico de influencias.

 

En términos más científicos y apropiados se puede definir como los representantes de grupos de interés que buscan influenciar las decisiones de los miembros del gobierno o parlamentarios en los campos administrativos y legislativos.

 

A mí me gusta más denominar al lobby como agencias, gabinetes de comunicación o despachos de abogados dedicados profesionalmente a ejercer el lobbying, esto es, actividades de comunicación para influir en los poderes, en representación de un grupo de interés que los contrata.

 

Los detractores hablan de grupos de presión que pretenden coaccionar y manipular a dichos poderes para la consecución de sus fines y beneficios económicos.

 

Bueno, una vez comentado el plano puramente conceptual de lo que es o debe ser un lobby, es cuando ya nos planteamos qué pasa aquí.

 

Cuando leo que las asociaciones empresariales, patronales y demás grupos hacen lobbying, sonrío; si ya hablan del lobby de la moda española directamente me carcajeo.

 

No voy a dar nombres ni de asociaciones de firmas ni de patronales del sector pero si lo que hacen es lobbying…es que lo hacen fatal.

 

¿Errores? Falta de profesionalidad, unidad de actuación, criterio estratégico y que no son tomadas con la seriedad debida por los poderes fácticos objetos de influencia.

 

Sigo pensando que un lobby español de la moda, hipotético, debe actuar por agencias o despachos profesionales que, adecuadamente, negocian con los grupos de interés (entidades bancarias, instituciones gubernamentales supranacionales, estatales o autonómicas, etc.) con el fin de estimular y mejorar el desarrollo de nuestra industria y sector de mercado.

 

Además, un factor desestabilizador para que no exista dicho lobby es la fragmentación del sector, pymes, talleres y firmas pequeñas que hacen cada una la guerra por su cuenta, si la hacen, sin darse cuenta que la unión hace la fuerza. Aunque esto no deja de ser un mal endémico en la economía española.

 

Por otro lado los poderes atienden a los campeones de la moda, aquellos con un volumen de ventas destacables a nivel nacional e internacional, y captan su atención, por lo que estos no necesitan ningún lobby que defienda sus intereses ya que se bastan y sobran solitos.

 

Es decir, el planteamiento sectario y excluyente, carente de dialogo de ciertos grupos asociativos no son lobby, ni hacen lobbying, y por lo tanto, si no sirven para defender óptimamente sus intereses y las de sus asociados, más vale que dediquen las cuotas a reforzar sus estructuras de negocio…¡que falta les hace!

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