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Líder en información económica del negocio de la moda

17 Nov 201715:17

¿Cómo hago un plan de comunicación para mi empresa?

Ya somos conscientes de la importancia estratégica de la comunicación para nuestra empresa de moda, pero nos encontramos con el primer problema: su planteamiento. Antes de definir nuestro plan e implementarlo, surgen cuestiones que determinarán cada una de las acciones comunicacionales para nuestro negocio.

En primer lugar, ¿quién es nuestro target? ¿Tenemos definido qué público va a demandar nuestras creaciones? Estas preguntas son tan importantes en firmas que ya tienen su nicho de mercado como para aquellas que lo quieren cambiar o ampliar.
 
Estamos planteando la percepción de imagen de la firma tanto por los clientes como por nuestra parte. En definitiva, qué idea tenemos de nuestro modelo de negocio.
 
Ahí nos vamos/van a responder si somos una marca de moda clásica, para tribus urbanas o si queremos crear una tendencia.
 
En segundo lugar, debemos decidir los mensajes que queremos enviar, esto es, si el mensaje se va a centrar en nuestros clientes, en nuestras creaciones, en cambiar la percepción de nuestra firma… Lo ideal será no dejar ningún elemento sin atender, pero, ciertamente, el presupuesto puede hacer que nos tengamos que centrar en aquello que sea más importante para nosotros.
 
En tercer lugar, tenemos que establecer cuáles son nuestros stakeholders (públicos de interés). No sólo son importantes las personas que compran nuestro producto, también aquellas que lo recomiendan, aquellas que son influyentes en nuestros consumidores.
 
Un ejemplo muy claro es en la moda para niños: el comprador no coincide con el consumidor. Los padres son los que van a comprar la ropa que llevarán sus hijos, por lo que el mensaje de comunicación no sólo se centrará en el niño, si no en aquél que tiene la capacidad económica para adquirirlo.
 
Cuando hablamos de prescriptores o de stakeholders nos encontramos un abanico amplio de actores: desde los medios especializados, pasando por los coolhunter , bloggers ,expertos, amigos, familiares, círculo social... y un largo etcétera.

Estamos planteando la percepción de imagen de la firma tanto por los clientes como por nuestra parte

Una vez estudiadas estas variables y decididas las alternativas, tenemos que enumerar las acciones de comunicación que realizaremos en nuestro plan.
 
Llegaremos a nuestro target  por medio de acciones de relaciones públicas, de campañas publicitarias, de nuestros vendedores, por presentaciones a los medios, comunicación de las acciones de responsabilidad social corporativa (RSC). El plan, según el modelo de negocio, usa todas las acciones o sólo algunas.
 
Por ejemplo, Zara no invierte en publicidad pero apuesta por un plan de comunicación en el punto de venta por medio de sus vendedores y ejecutivos comerciales que evalúan las respuestas de sus clientes.
 
Una vez determinadas las acciones tenemos que poner una duración al plan, cuando empieza y cuando termina, y las variables son múltiples.
 
Un plan de comunicación estratégica se plantea a medio-largo plazo, al menos un par de años para vislumbrar sus resultados y obtener el retorno de la inversión deseado.
 
Pero en la moda, dentro del plan de comunicación, van a existir campañas que, o serán simultáneas, o serán consecutivas. Por ejemplo, cambios de estación, de tendencias o de materias textiles van a provocar que las acciones de comunicación se enfoquen  a estos cambios. Hay que estimar cuando es óptimo.
 
No se nos pasaría por la cabeza realizar una gran campaña de comunicación de bañadores en pleno invierno.
 
Por ello, el éxito o fracaso de un plan de comunicación está en adecuar el tempo de ejecución del mismo.

Finalmente, tenemos que efectuar una evaluación previa estimativa de resultados. Sabemos que, en los negocios como en la vida, no hay respuestas absolutas, pero sí que hay que analizar las consecuencias que va a tener nuestro plan de comunicación, ya que se ha invertido tiempo y dinero en él.
 
Hay que determinar el impacto en la imagen corporativa y de marca, en la visibilidad ante nuestros públicos, en los resultados de ventas. Estamos hablando de que no sólo gestionamos intangibles como son la imagen, la conexión de nuestra firma con nuestro target, si no que tenemos que hacer viable un negocio y que esa inversión va a tener resultados cuantificables.
 
Estamos hablando de la respuesta o feedback de nuestro plan de comunicación.
 
Apenas he hablado de ello pero es una obviedad. Hay que efectuar un presupuesto ajustado sobre lo que disponemos para invertir y adaptar nuestras acciones a dicha disponibilidad.
 
Estas son unas líneas generales que cualquiera puede efectuar sobre su negocio de moda, pero implementarlo, sin la asistencia de profesionales de la comunicación que aconsejen la adecuación de un plan concreto, puede derivar en consecuencias desastrosas para la firma.
 
Ya lo dice el refranero español, que es muy sabio: zapatero a tus zapatos.
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