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15 Dic 201717:40

Cuando la “marca” de moda “no marca” estilo

 

Si sales de compras por cualquier calle del mundo, encuentras multitud de escaparates con un producto muy similar. Esto ocurre bajo el paraguas de cadenas de distribución, de marcas industriales  e incluso de firmas de moda. Pero, ¿por qué sucede esto?.

 

La necesidad de vender y la falta de un proyecto estratégico bien definido y segmentado,  hace que la huida hacia delante sea  la de copiar lo que creemos que funciona en la competencia, perdiendo la visión y la orientación de lo que somos o de lo que deberíamos ser.  En consecuencia, confundimos al consumidor, perdemos la diferenciación y el posicionamiento respeto a la competencia y finalmente nuestra posible estrategia  competitiva.

 

Uno de los primeros ejercicios que se debe hacer para poner en marcha un proyecto de moda es definir qué queremos ser y a quién queremos vender. Se trata de segmentar y posicionar. Esto implica una parte importante del tiempo dedicado a la observación, la investigación, el análisis y la reflexión. Tiempo bien invertido si luego somos fieles a la apuesta que se hace y no nos desviamos del camino. Hay que añadir también una buena dosis de olfato, ya que en moda 2 y 2 no son 4. Hay una variedad de factores externos que hacen que lo que a priori parece que podría funcionar, no dé los resultados esperados. En este caso, cuanto más centrados estemos, más fácil será superar la situación y más controlados tendremos los costes evitando acciones desesperadas tales como disparar a bulto, fruto de la ansiedad.

 

Una buena segmentación es “clave”. Ya no solo para definir que queremos ser o qué producto vamos a vender, sino también para valorar si el entorno en el que nos vamos a mover es el adecuado, si el precio está justificado y determinar el tipo de comunicación y los canales que harán que nuestros valores de producto y nuestra filosofía de marca sea conocida, valorada y deseada.

 

Pero sobre todo, una segmentación precisa nos ayuda a identificar a nuestra competencia, lo cual nos permite estudiarla  y definir así nuestros valores estratégicos,  que harán que nos diferenciemos de ella convirtiéndonos en sus competidores y consecuentemente  vendiendo más.

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