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18 Ago 201904:32

Acuerdos que cierran fábricas

Acuerdos que cierran fábricas

 

 

Hace ya dos años aproveché el altavoz que ofrece este rincón para alertar sobre los peligros de la flexibilización de las reglas de origen en los productos textiles. Lo hacía tirando de humor, y recuerdo que, para que cualquier persona pudiera entenderlo, mantenía que otorgar el origen europeo a la ligera era comparable a traer vino de Namibia y poniéndole un corcho, eso sí, español, en Laguardia, adquiriera la denominación de origen Rioja; o también comparable a jugar en el Athletic de Bilbao simplemente con acudir a la presentación tocado con txapela, aunque dicha txapela estuviera fabricada en Tolosa.

 

Hoy voy a dejar de lado el humor, porque en las negociaciones sobre la Convención Paneuromediterránea se está jugando algo que produce un terror descomunal. Digan lo que digan los negociadores de la Unión Europea, nos estamos jugando el cierre de unas cuantas fábricas en España. Y en Italia. Y en Portugal. Así que poca broma con el tema, porque es muy serio.

 

Como decía por entonces, las reglas actuales dan carta de naturaleza a tejidos fabricados a miles de kilómetros. Basta con aplicar sobre las mismas labores sencillas (aunque supuestamente las mismas han de aportar un valor añadido importante) para que de forma milagrosa los paños de ultramar pasen a ser tan locales como los que se hacen en cualquiera de nuestras factorías.

 

 

 

 

Y flexibilizar estas reglas de origen aun más, como quieren algunos países del norte de África con la complicidad absoluta de sus aliados comerciales europeos, supone que los industriales del sur van a tener que reducir tamaño. Lo cual, como saben, es un eufemismo cuando no se quiere decir directamente que lo que toca es cerrar la fábrica y, si uno tiene ganas y humor, dedicarse a otro sector al cual no dejen vendido los chicos de Bruselas cada vez que toca revisar un tratado.

 

Así que ya sabemos lo que nos viene. Toca cerrar filas junto con nuestros aliados y decir aun más alto que esta vez, si se alcanza un acuerdo más permisivo, además de engañar a los consumidores europeos, además de permitir situaciones de competencia desleal y trabajo en condiciones lamentables en terceros países, van a conseguir que se cierren muchas fábricas en el sur de Europa.

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