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24 Nov 201706:48

¿Y si ahora resulta que la moda de diseño español nos interesa?

¿Y si ahora resulta que la moda de diseño español nos interesa?

 

 

Quiero empezar mi primer post citando uno reciente de Pilar Riaño. Que conste que no lo hago por dorar la píldora a la directora del medio que tan generosamente me ha invitado a alojar aquí mis opiniones. Lo hago porque, como tantas veces, sus ideas me han llevado a reflexionar sobre las perspectivas y el futuro de la moda española de autor, o lo que viene siendo lo mismo, de las marcas de los creadores españoles.

 

En su texto, Pilar desvelaba las incongruencias que se esconden tras la defensa del made in, cuando en nuestro mundo globalizado, la conectividad entre las economías mundiales contradice a los defensores del sólo consumiendo lo autóctono lograremos prosperar.

“Cuando un político de un país”, comenta Pilar, “habla de relocalización, de consumir solamente los productos hechos dentro de unas determinadas fronteras o nos invita a discriminar entre textil asiático y textil europeo o estadounidense, deberíamos plantearnos qué pasaría si todos los países del mundo hicieran lo mismo”. Lo que pasaría es que, sin duda, todos saldríamos perdiendo…

 

No puedo estar más de acuerdo con el planteamiento de Riaño, pero como soy la directora de una asociación de diseñadores, tengo que interrogarme en qué medida esto afecta a los profesionales del diseño de moda de nuestro país. A lo mejor, como dice ella, uno no suele mirar dónde están hechas las prendas que compra, pero lo que sí creo que interesa cada vez más a los consumidores españoles es la nacionalidad de la marca, dónde se ha pensado y diseñado la prenda que se va a adquirir, y que lo diseñado en España, esté o no fabricado aquí, gana adeptos y prestigio en nuestro país.

 

¿Y en qué me baso para hacer semejante afirmación? Pues, por ejemplo, en recientes casos de éxito en los que un diseñador se une a una gran empresa a fin de sacar líneas dirigidas a un público amplio, léase la colaboración cada vez más consistente entre Juanjo Oliva y El Corte Inglés, las colecciones cápsula de Ailanto para Trucco o las de Devota&Lomba para Extreme Collection. Todas son un éxito de ventas. Otro éxito de ventas: los cinco modelos de camisas blancas diseñadas por Ulises Mérida para Mirto. Puestas a la venta en el momento de ser presentadas en septiembre durante la MBFWM, apenas pasados dos meses, están prácticamente agotadas. Como me decía recientemente Elena Fraguas, consejera adjunta de Mirto, “el excelente diseño de Ulises Mérida unido al expertise de mi empresa tenía que interesar a los consumidores españoles”. Y otro dato de ese interés: si el diseñador Jorge Vázquez va a abrir próximamente tres tiendas gracias al capital inversor que se ha acercado a su firma, será porque esta se ha visto como una apuesta segura, ¿no lo creen así?

 

Hay quienes se pirran por lucir sastrería italiana, sofisticación francesa o sport chic norteamericano, por poner ejemplos muy tópicos –y ya sabemos que los tópicos funcionan muy bien en nuestro imaginario–. Pero, la moda española de autor, ¿qué lugar ocupa en nuestro imaginario y en nuestros armarios? ¿Seduce a los consumidores de este país? Hay indicios de que sí… Aunque, seamos realistas, queda un arduo camino por recorrer, lo que no quita que éste sea fascinante.

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