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17 Oct 202116:45

Palabras de moda que no se lleva el viento

Palabras de moda que no se lleva el viento

Fotografía: Pablo Paniagua

 

 

Desde hace unos años, en la Asociación Creadores de Moda de España (Acme) hemos ido reflexionando sobre qué es lo que une a las firmas agrupadas bajo el paraguas de Acme: qué las hace diferentes, qué las hace únicas, qué tienen en común entre ellas. A partir de la organización de Madrid es Moda, el equipo que lo está llevando a cabo (Tamara Alcalde, Daniel Pérez Barriga, Natalia Bengoechea y yo misma) ha ido buscando ese discurso que pudiera unir como un aglutinante a esta comunidad de empresas de moda independiente.

 

Es a partir de esa reflexión conjunta que empezamos a hablar de moda de autor y de moda lenta española, una terminología que visibiliza todos esos engranajes comunes a las mismas: la producción en cercanía y el mantenimiento del tejido laboral local; la confección exquisita; la incorporación de artesanías tradicionales renovadas; la calidad de materiales y la consiguiente perdurabilidad en el tiempo de las prendas; el diseño que pervive más allá de las temporadas y su vocación por permanecer años en el armario; las producciones cortas sin acumulación de stock y en consecuencia sin generación de residuos; el contacto directo y cercano entre el cliente y el diseñador y la atención personalizada alejada de espacios masivos…

 

Todos esos valores siempre han estado ahí; tan sólo había que pararse a observar. Y la conclusión era clara. Lo que hacía el colectivo de diseñadores/as españoles era moda lenta, y eso antes de que se empezara a hablar de slow fashion. A partir de ahí, sin prisas, pero sin pausa, llevamos este discurso a todos aquellos foros, plataformas o espacios donde se ha requerido de nuestra presencia para hablar de moda española.

 

A lo largo de estos cinco años, ese discurso ha permeado nuestro entorno de muy diferentes maneras y con mucha eficacia, extendiéndose y entretejiéndose como una red. Los primeros en acogerlo, en sentirse identificados con él y en difundirlo, han sido los creadores, que han encontrado en él un espejo que refleja y difunde su trabajo.

 

Pero lo que quiero remarcar aquí es que, de un tiempo a esta parte, nos encontramos con que la prensa, sin ir más lejos, y también estamentos, organizaciones o personas relacionadas de una u otra manera con del mundo de la moda han abrazado estas ideas como si fueran propias. Y lo comprobamos con alegría, satisfacción y orgullo. No lo tomamos como un plagio, en absoluto, sino como un triunfo, evidencia de la coherencia y naturalidad de estas ideas. Por eso el Manifiesto de la Moda de Autor Española que difundimos a finales de 2020 lo firmaron sin dudar más de 200 empresas y entidades, o por eso el hastag #fandelamodaespañola tiene vida propia y campa más allá de nuestros respetos y de nuestro control.

 

Creo que no sólo hay que trabajar con tesón y esfuerzo, también es importante hacerlo con coherencia, sabiendo analizar cuál es tu materia prima para poder hacerla valer. La consecuencia es un discurso que puede ser de todo menos banal, y por eso se hace fuerte y se independiza, y así no acaban siendo palabras que se lleva el viento.

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