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19 May 202204:13

Más de la mitad

Más de la mitad

Jorge Motos y Eduardo Casanova en la gala de los Goya 2022

 

Tomo prestado el título de este post del documental de Carla González titulado de la misma manera, una denuncia -con mucho humor- de las expresiones de violencia estructural e institucional ejercida contra las mujeres en nuestro país. Aun siendo mayoría -las mujeres representan más de la mitad de la población-, todavía hay mucho terreno que recorrer para llegar a la igualdad.

 

Y es por eso que me parecía pertinente apropiarme del título para reflexionar sobre los Goyas y la presencia de la moda española en la gran gala del cine español. Ya en una de las primeras comunicaciones de la Academia se ponía de relieve la presencia tan relevante que iban a tener las firmas españolas en dicha gala. Y la verdad, fue completamente cierto.

 

Haciendo cuentas, en la alfombra roja, más del 50% de las actrices y actores apostaron por creadores españoles. Nada que ver con años atrás, en los que estos brillaban por su ausencia a pesar de los intentos de la Academia para que esto no fuese así.

 

 

 

Cuando llegué a la dirección de Acme en 2013, ya había un contacto regular de la asociación con la academia de cine para fomentar sinergias entre estas dos industrias creativas. De hecho, previo a la celebración de los Goya y durante varias semanas, se montaba un showroom en la sede de la Academia de Cine al que podían acudir los profesionales invitados a la gala para hacerse con un vestido de un creador nacional. Aunque siempre dirigido por estilistas expertos y profesionales, con los que colaborábamos intensamente, el resultado era descorazonador.

 

Las ‘grandes figuras’ de la alfombra roja no se pasaban por allí, de tal manera que la visibilidad en medios de aquellas prendas era muy escasa. Las figuras más reconocidas no iban a aquel showroom colectivo: tenían -y tienen- estilistas que trabajan especialmente para ellos, y estos estilistas, casi invariablemente optaban por firmas internacionales. Daba más caché a ambos, actores y estilistas. Y esto que son prendas que por regla general no están hechas para el personaje en cuestión, sino que son piezas que van viajando y prestándose para distintos eventos a diversas celebrities.

 

Incluso algún diseñador muy reconocido y premiado de nuestro país me contaba que, ofreciéndose a hacer una prenda a medida y exclusiva para los Goyas, ellas declinaban amablemente… ¡Donde se ponga un Dior, Chanel, Elie Saab prestado y usado mil veces, vaya a usted a comparar!, debían pensar.

 

 

 

La verdad es que creo sinceramente que esta situación está cambiando o está en camino de cambiar. Cada vez más, los estilistas recurren al diseño nacional para vestir a los actores o actrices para los que trabajan; cada vez son más los personajes públicos que quieren y presumen de vestir diseño español. Ya tan sólo falta que los que elaboran las listas de ‘los mejores vestidos’ -la verdad es que estas listas deberían desaparecer-, dejen de obsesionarse por las marcas foráneas y observen de verdad los mejores diseños de la gala.

 

Eduardo Casanovas y su Mans; Aitana Sánchez Gijón con su Roberto Diz; Mariola Fuentes y su impresionante vestido de Claro; los diversos Teresa Helbigs… La reflexión, más que girar en torno a los mejores o peores vestidos - ¿no es en sí mismo obsoleto lo del vestir bien o mal?- debería girar en torno, por ejemplo, a cómo los creadores españoles están rompiendo los esquemas de la moda masculina, y el look rosa y negro que lució Eduardo Casanovas firmado por Mans o la chaqueta bordada en plata y negro de Jorge Motos firmada por Palomo Spain, están en el centro de esta cuestión.

 

El que ambos looks hayan despertado tanto rechazo, no está motivado por una cuestión relacionada con el buen o mal gusto, es que han dado en la diana de lo que se entiende por masculinidad, y han dado en el centro para dinamitarla. Eso es lo que tiene valor y de lo que deberíamos estar hablando.

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