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21 Nov 201700:03

La moda española está Off

La moda española está Off

Un juego de palabras un tanto manido quizá, lo reconozco, pero ideal para analizar cómo el Off, o lo que es lo mismo, aquellos desfiles que quedan fuera del cartel oficial de Ifema, ha plantado cara a la crisis engrosando el numero de diseñadores que optan por esta fórmula.

 

Trece desfiles en el Off de esta pasada edición. Un año antes, en la presentación de la temporada otoño-invierno 2011-2012 eran seis los desfiles que aparecían en el calendario bajo la denominación de Off.  En febrero de 2010, sólo eran dos, Carmen March y María Lafuente, quienes presentaban bajo esa categoría. En esa misma fecha la firma Alvarno debutaba en Madrid con el desfile que más cobertura mediática generó pero curiosamente no se presentaba “oficialmente” en el calendario de Cibeles Madrid Fashion Week como diseñadores del Off.

 

Los números no mienten. Algunos se decantan por el Off ante la imposibilidad de presentar en sus colecciones en Ifema y otros lo hacen porque tras varias colecciones en el Off el esfuerzo les merece la pena, tanto mediática como comercialmente. Sea cuál sea la motivación, el caso es que estos trece diseñadores aportan mucho más a la moda española de lo que reciben.

 

Formar parte del cartel oficial significa desfilar en un mismo escenario, el pabellón 14 de Ifema, disponer de un servicio de peluquería y maquillaje, tener a tu disposición un costoso casting de modelos y disfrutar de una cobertura mediática asegurada, entre otras cosas. Sin embargo, y a pesar de formar parte del calendario oficial, los diseñadores del Off no se benefician de ninguna de estas ventajas. Ellos tienen que buscar un sitio en el que desfilar, lo que habitualmente supone un coste difícil de asumir, el montaje y la producción del desfile, realizar su propio casting, buscar posibles sponsors… Un sinfín de tareas que llevan asociadas costes altísimos, llegando a suponer hasta 40.000 euros. Una décima parte de esa cifra es lo que pagan los beneficiados que presentan en Ifema.

 

Según Leonor Pérez-Pita, directora de la pasarela, “el presupuesto es limitado por lo que las plazas para desfilar en el cartel oficial también lo son; Ifema no puede hacer más de lo que hace”.

 

No obstante, el sentido común me lleva a una inevitable conclusión: si cada uno de los diseñadores “oficiales” estuviesen dispuestos a aportar un poco más, habría medios suficientes para acoger a los diseñadores del Off. Parece obvio, ¿verdad? Digamos que a eso se le podría llamar solidaridad profesional… “pero eso tendría que salir de ellos”, apunta Pérez-Pita. Y muy bien apuntado. El altruismo es una solución un tanto utópica, cierto. Si pagando x se puede disfrutar de todos los beneficios, ¿por qué pagar x+2?

 

Lo que inevitablemente me lleva a una segunda conclusión: si nadie va a pagar más y con los fondos existentes solo hay espacio para 34 diseñadores, ¿bajo qué criterios se escogen estos creadores?

 

“El acceso al cartel oficial se realiza mediante votación. Para ello se tienen en cuenta aspectos como la trayectoria del diseñador, si ha recibido premios, la cobertura mediática que ha generado y su participación en otras plataformas” confirma Pérez-Pita. “Recibimos en el orden de treinta a cuarenta solicitudes por temporada pero lamentablemente no podemos atenderlas” Y volvemos al punto de inicio, el presupuesto limitado.

 

Estos son los criterios para las nuevas incorporaciones, sin embargo no hay criterios de revisión y es ahí donde radica el verdadero problema, por otro lado, vox populi. Diseñadores que a pesar de no contar con una actividad creativa y comercial fuera de una presentación bianual, como por ejemplo Francis Montesinos, se mantienen temporada tras temporada en el cartel oficial, usurpando un posible puesto para una propuesta fresca, nueva, que proporcione el aire de cambio que tan urgentemente necesita Madrid Fashion Week

 

A mi el Off me fascina. No sólo por la calidad de las propuestas, que en términos generales es muy superior a lo que se ve en Ifema, sino que lo que verdaderamente me atrae es como incluso en épocas de crisis como la que vivimos nuestros diseñadores prefieren un modelo de pasarela que les supone un esfuerzo tremendo.

 

Según Álvaro Castejón y Arnaud Maillard, componentes de Alvarno, Cibeles o Mercedes o como quiera llamarse “sigue un patrón caduco y mientras no cambie, la moda irá por otro lado”. 

 

De momento, el otro lado se llama Off.

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