Utilizamos las cookies para ayudar a personalizar contenido, adaptar y medir los anuncios, y facilitar una experiencia más segura. Al hacer clic o navegar en el sitio, aceptas que recopilemos información dentro y fuera de modaes.es mediante las cookies. Consulta aquí más información, incluida la relativa a los controles disponibles: Política de cookies

Líder en información económica del negocio de la moda

18 Oct 201700:48

El nacimiento de una marca, espero

Las novedades siempre son de agradecer. En una industria como la de la moda, en la que cada seis meses se rememoran casi las mismas sensaciones, descubrir algo nuevo ya es motivo suficiente de júbilo.

 

En el caso de la moda española, salvando excepciones, las sensaciones a rememorar se convierten más bien en un inacabable “día de la marmota”. Por eso, hasta el más nimio detalle fuera de la rutina habitual supone una alegría para el personal.

 

La gran primicia de esta edición no era moco de pavo. El cóctel de la buena nueva tenía todos los ingredientes para convertirse en un éxito de expectación: por un lado, ocurría un hecho inédito en la moda española y, sin embargo, tan habitual en las grandes firmas internacionales: una firma española incorporaba a un director creativo a sus filas. Por otro lado, tras una pausa que se nos ha hecho larguísima, Josep Font volvía a diseñar. Algo por sí solo emocionante.  

 

DelPozo se convertía así en la máxima expectación y, por qué no, en la mayor esperanza de la semana de la moda.

 

Como decía antes, ante el panorama habitual en Madrid, cualquier detalle que diferencie y destaque a un desfile por encima de los demás ya es de agradecer. Dame un sitio bonito lejos del Pabellón 14 y empezaré a creer. Si además me das una buena puesta en escena que acompañe una colección bien ejecutada, ya me tienes casi en el bote.

 

A todo esto había que añadirle el cambio de estrategia e imagen de DelPozo (anteriormente Jesús del Pozo) inaugurado a raíz del nombramiento de Josep Font como director creativo. Un nuevo rumbo para una firma con pretensiones de convertirse en marca (aunque sobre esto seguro que habla mejor Inmaculada Urrea) y, además, internacional. ¡Ah!, y de las que vende, para más inri.

 

Lo que ha mostrado Josep Font para DelPozo ha sido, para mi gusto, sublime estéticamente hablando. Volúmenes estructurados con crinolinas, transparencias, pantalones de pinzas de talle altísimo, bordados artesanales exquisitos… No obstante, cómo se vendan estas prendas y a qué público es, de momento, una incógnita.

 

Por el momento, DelPozo deja buen sabor de boca a medios de comunicación y amigos, pero lo verdaderamente importante y lo que marcará la diferencia entre ser una firma o nacer como marca vendrá más adelante.

...