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22 Oct 201721:36

La Diagonal: ¿queremos moda, comercio de diseño y terrazas o pakis?

Que de una avenida emblemática, como es la Diagonal de Barcelona, se hable “del lado bueno y del malo”, creo que ya indica que no es un modelo urbanístico que funcione, por lo que ya hace tiempo que el Ayuntamiento de Barcelona debería haberse puesto en buscar soluciones. En ello no sólo estaba en juego el paisaje de la ciudad, sino que sus comercios, esencialmente de moda, se podían ir al traste como se están yendo.

Cierto que este año está siendo económicamente apocalíptico con el que desaparecerán no pocos negocios, pero ello no impide que la apuesta del consistorio sea mirar al futuro para que, cuando levantemos el vuelo, no nos encontremos con una avenida en la que, si nos descuidamos, hasta nos podemos encontrar con tiendas de moda china. Y no exagero porque empieza a florecer, alguna con cierta imagen, próxima a un PROMOD, por ejemplo. (En Major de Sarrià de Barcelona, una calle minúscula cuya característica comercial es que la moda no funciona, en apenas 100 metros, la firma china Xieli, ya ha puesto dos estupendas tiendas en los últimos doce meses).

Pues con la cantidad de comercios que están cerrando en el mejor trozo de la Diagonal (el que va de Francesç Macià a Paseo de Gràcia) a este paso se instalará Xieli y otros parecidos porque al final el propietario, a quien le está costando un copón cobrar el alquiler cada mes, alquilará sus locales a quien no le dé problemas. ¿Es eso lo que queremos para la que antaño fuera una avenida distinguida de forma que aún se habla de la barrera social que significa vivir encima o debajo de la Diagonal? No creo. Por lo que la remodelación de la Diagonal se impone antes de que se continúe deteriorando.

Tenemos un excelente antecedente en el Paseo de Gràcia, que tras pasar por unos años de total oscuridad, es ahora sede de las más importantes firmas a nivel internacional: Dolce&Gabbanna, Gucci, Chanel, Armani Colezioni (y dentro de un año Giorgio Armani), Saint Laurent, Valentino, Vuitton, Hermès… ¿Alguien da más? Y ¿acaso perdió algo cuando amplió sus aceras? Más bien al contrario. Tanto es así que las grandes marcas que tienen a Barcelona en su plan de expansión, donde quieren instalarse es en el Paseo de Gràcia.

Entretanto, Inditex Gran hermano ya va ocupando con sus diversas marcas los mejores locales de la Diagonal. Y gracias, porque no sólo cualquiera agradece tener un Zara a mano, sino que, por lo menos, la Diagonal así conserva una oferta de moda y otros textiles de menor (salvo alguna rara excepción como Hugo Boss y Loewe), infinitamente menor calidad pero excelente imagen. Por ejemplo, donde estaba Adolfo Domínguez, en la esquina de Balmes, no tardará en abrir Zara Home.

Pero como el todopoderoso Inditex siga su expansión con Stradivarius, Bershka… ya no sé si nos gustará tanto, porque de ahí a parecer la calle Pelayo (calle a la que para favorecer el comercio también ampliaron sus aceras) sólo va un paso. Aunque, si no hacemos nada, si somos tan conservadores, puede que ni esto y quienes se instalarán serán los pakis y sus tiendas de alimentos. Y que nadie entienda esto como un alegato clasista o racista, no. A los pakis, literalmente, los adoro, porque están humanizando los barrios; porque están abiertos hasta las tantas cualquier día de la semana, y por su buen humor contra la cantidad de personal cabreado que te atiende (desatiende) por doquier.

Claro que las propuestas del Ayuntamiento no se limitan a ampliar aceras, no. Es una reforma mucho más ambiciosa y costosa. Personalmente, me inclino por el bulevar pero, como no hay felicidad completa, la opción de prolongar el tranvía (que contemplan las dos propuestas) no la tengo muy digerida (aunque no descarto que sea porque mi cerebro se esté ablandando).

Porque es indiscutible que el tranvía es ecológico; accesible para minusválidos; silencioso; rápido; moderno por su evolución tecnológica; agradable estéticamente; porque daría prioridad al transporte público frente al privado obligando o influyendo en el ciudadano para deje el coche en sus garajes… Porque no deja de resultar paradójico que los barceloneses tan viajados y cosmopolitas tengan esa afición tan en desuso como es usar el coche para todo como cuando era un bien escaso.

¿Dónde reside entonces mi pero? Pues que, convertida la Diagonal en un gran parque temático y comercial, no veo claro que para todos los coches que deseen cruzar de una punta a otra la ciudad, hasta llegar al mar (ahora que hemos llegado) se encuentre una fórmula de circulación ágil. Sin olvidar que esta es una reforma muy costosa y que en algún tramo no se podrían salvar los árboles.

Lo que queda de año no va a ser excelente para el comercio de moda, no. Pero miremos el futuro para el que hay que afanarse. Desechar, dejar que se hunda, como lo está haciendo la Diagonal, es delito grave. Cuando salgamos del bollo económico en el que estamos, la Diagonal tiene que estar urbanísticamente en plena forma, por lo que una reforma se impone. Y además y entretanto, unos cuantos parados tendrán trabajo.
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