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17 Oct 201706:32

El juego de las sillas

Sé que en el blog hablo de empresas de lujo, de negocio y de cuentas de resultados pero en un arrebato de moda pura y dura y de amor por la parte más creativa y de diseño he considerado oportuno este post.

 

¿Qué está pasando en las firmas de moda? A ver, que conste que como periodista no me quejo, es decir, que cada temporada firmas consagradas cambien de director creativo (si, ese puesto ejecutivo creado para deleite de egos como el de Jacobs y Gallianos de pro) me da trabajo, pero como amante de la moda y de la historia de la moda acaba siendo un poco triste.

 

Entiendo que se tenga que vender, que importen los márgenes, la cifra de negocio y la rentabilidad pero ¿y la imagen? Al fin y al cabo la imagen vende y forma parte de la fórmula, pero si no se da la oportunidad a alguien de asentarla, ¿qué quieren?

 

Firmas del mundo (y también sucedáneos que se hacen llamar firmas de moda o enseñas de lujo) desde este rinconcito os digo que os entiendo como empresas que sólo miran los números, pero que no puedo llegar a comprenderos desde el punto de vista de marcas de moda que sois, aunque a veces se os olvide.

 

No intentéis revivir firmas históricas (si, esa palabra prohibida junto con emblemática) con inyecciones de capital e inversiones millonarias en conceptos absurdos. Este negocio, desgraciadamente, no sólo funciona con dinero.

 

No pongáis al frente de vuestra marca a alguien que piensa que su visión es la única válida y que intenta imponerla sea como sea, porque os destrozará lo hecho durante décadas, que, no os olvidéis, también os ha costado dinero.

 

No confiéis la enseña a diseñadores que lo único que saben hacer es "inspirarse" en escaparates de cadenas de fast fashion y subir de nuevo a la pasarela conceptos manidos y exprimidos hasta la saciedad.

 

En resumen, que sé que seguiréis cambiando de diseñador y dándome trabajo y enfadándome a la vez, pero, por favor, pensad que no se consolida a un nuevo fichaje en seis meses y que más vale tener una silla vacía un poco más y que el resultado final sea mejor ¿No, Vuitton?. La paciencia es una gran virtud (y yo sigo esperando a Ghesquière).

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