Líder en información
económica del negocio
de la moda

Back Stage

Volantes, lunares y 120 millones de euros al año: la moda flamenca regresa dos años después

La moda flamenca es el único traje regional español que traspasa fronteras. Más allá de Europa, en Asia existe una gran demanda de moda flamenca relacionada con el baile e industrias culturales, sobre todo, en Japón, Corea del Sur y China.

Ainoa Erdozain

2 may 2022 - 04:44

Feria de Sevilla, Archivo del Ayuntamiento de Sevilla

 

 

Volantes, mantones y peinetas: la moda flamenca regresa tras dos años de parón. Andalucía es el núcleo de producción de moda flamenca y, dentro de la región, Sevilla se lleva el oro. La capital andaluza concentra entre 350 y 450 empresas de moda flamenca, incluyendo talleres artesanales y empresas de producción especializadas, que viven desde el sábado el evento más importante del año: la Feria de Abril, que se alargará hasta el 7 de mayo después de dos años de parón por la pandemia. Desde el estallido del Covid, el sector ha movido entre 80 millones de euros y 120 millones de euros, según estima la asociación Qlamenco Moda Flamenca, “y seguramente seguirá creciendo a partir de este año”, explica Pedro González, presidente de la asociación y director del Salón Internacional de la Moda Flamenca (Simof).

 

Desde Anna Wintour vestida con un Óscar de la Renta con inspiración flamenca al aterrizaje de Dior en Sevilla para presentar su colección crucero el próximo junio, el sector de la moda lleva inspirándose durante décadas en la moda flamenca, que ha generado una tendencia icónica tradicional representada, sobre todo, por volantes, lunares y mantones o flecos. Actualmente, el traje de gitana o de flamenca es el único traje regional español que traspasa fronteras y está sujeto a los vaivenes de la moda, con nuevas colecciones cada año.

 

El sector de la moda flamenca es uno de los pocos en los que todavía no ha entrado la gran distribución y presenta grandes similitudes con el sector de la moda nupcial con vestidos a medida y colecciones. En el sector, destacan nombres de diseñadores andaluces como Rocío Peralta, Delia Núñez, Aurora Gaviño, Juana Martín o Pablo Retamero, entre otros. La moda flamenca es una industria muy atomizada y continúa, desde sus inicios, apoyándose en la economía sumergida. 

 

 

 

 

Mientras la mayoría de los talleres artesanales están compuestos por dos o tres personas dadas de alta como autónomos durante unos meses, otras se mantienen a la sombra del sistema laboral trabajando en negro. “Es complicado hacer estimaciones o encontrar datos oficiales del sector”, explica el presidente de Qlamenco Moda Flamenca. De hecho, una gran parte de los vestidos de flamenca se realizan en las propias casas de las costureras.

 

El tejido empresarial dedicado a la moda flamenca está compuesto por micropymes, autónomos y empresarios. El sector engloba un conjunto de profesionales entre los que se encuentran diseñadores y costureros, o subsectores que incluyen complementos, mantones, calzado y accesorios. 

 

Además, hay directivos del sector que apuntan que “la mayoría de las empresas de moda flamenca suelen ser efímeras”, sostiene Mila Montero, directora de Lina1960, una compañía histórica de moda flamenca. “Las empresas nacen, se promocionan con publicidad y, cuando se han hecho un renombre, no permanecen; esto suele pasar porque las fundan diseñadores o empresarios que no conocen el sector de manera tradicional”, argumenta.

 

 

 

 

En la cadena de valor de la moda flamenca se distinguen dos partes: por un lado están las costureras, que cosen trajes a medida a gusto de sus clientas y, por otro lado, las pequeñas empresas que fabrican colecciones prêt-à-porter y luego modifican el diseño, superficialmente, a gusto de la compradora. Un traje de gitana puede costar entre 500 euros y 2.000 euros, dependiendo de la marca, aunque en algunos casos, si se trata de diseño de autor como Juana Martín, un vestido puede costar hasta 4.000 euros. 

 

Una empresa especializada del sector puede llegar a vender entre ochenta y doscientos vestidos de flamenca al año. A su vez, hay compañías que también colaboran con organizaciones internacionales, como el Ballet Nacional de Canadá, como es el caso de Lina1960, o compañías de baile y teatro. Una empresa que tenga diversificada su oferta puede generar hasta el 60% de sus ingresos anuales con los trajes, los mantones y los complementos relacionados con la moda flamenca.

 

Además del vestido, los complementos pueden llegar a sumar entre cien y trescientos euros más al presupuesto. “Un mantón puede llegar a venderse entre 55 euros y 150 euros”, explica Carmen Bazán, directora de la Cátedra Internacional de Moda Flamenca de la Escuela Superior Sevilla de Moda. “Después del Covid hay empresas que se han reinventado, pero la mayoría genera los ingresos de todo el año en la temporada más alta, que suele ser de cara a la Feria de Sevilla y para El Rocío”, comenta Bazán, que además también cuenta con su marca propia especializada en accesorios de moda flamenca. 

 

 

 

 

La moda flamenca suele evolucionar de manera más lenta que la moda tradicional. Por lo general, “el cliente andaluz no consume moda flamenca barata”, explica González, y añade que hay un público específico que demanda moda flamenca “de turismo”. “Hay un género menor que viene de China envasado al vacío, pero esto es un producto muy turístico”, sostiene, indicando que el traje de flamenca suele consumirse de manera anual. 

 

González también explica que, dentro del sector, se diferencian dos productos principales: el vestido para ferias y fiestas regionales, y el vestido para los profesionales que se dedican al baile y el cante. “Estos últimos deben ser más ligeros para permitir el movimiento de los artistas”, explica. Normalmente, el traje de flamenca suele ser pesado ya que lleva muchas capas y volantes superpuestos, además del forro y enagua.

 

La temporada de la moda flamenca comienza a principios de año y acaba en octubre, con su pico más alto en abril. Por ello, mientras algunas de las empresas dedicadas al sector de la moda flamenca suelen diversificar su producción y tener colecciones paralelas dedicadas a la moda nupcial o de fiesta para sobrevivir el resto del año, otras se dedican a la costura a medida y complementos, según explica Montero. “Tradicionalmente, los clientes suelen ser muy fieles a las marcas de moda flamenca”, explica la diseñadora Aurora Gaviño, al frente de la marca homónima, otra de las compañías con más renombre de moda flamenca en Sevilla.

 

 

 

 

El crecimiento de la moda flamenca también está muy relacionado con la actualidad cultural. En 2020, tras el estallido de la pandemia, el 42% de los artistas flamencos abandonaron su profesión, incluyendo profesionales que se dedicaban al cante, baile, instrumentos, percusión y docencia, según recoge Flamenco y covid-19: el colectivo de artistas antes y después de la pandemia del coronavirus, un informe de Unión Flamenca, una organización que da voz y defiende los derechos de los artistas profesionales del flamenco. Por orden, las cinco provincias que cuentan con más artistas dentro de este sector en España son Granada, Sevilla, Madrid, Cádiz y Málaga. 

 

En términos generales, los vestidos de flamenca se utilizan sólo durante las fiestas regionales en Andalucía, pero, en paralelo, el sector también vende fuera de la región en España, sobre todo a tiendas multimarca ubicadas en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. Además, fuera de las fronteras nacionales, Asia también es un gran foco para el baile y el cante flamenco, con unas ventas de moda flamenca de más de 83 millones de euros entre enero y octubre de 2021, según la Empresa Pública Andaluza de Promoción Exterior (Extenda). Actualmente, el mercado asiático es el segundo destino continental, después de Europa, para el sector de la moda procedente del mercado andaluz. En concreto, en Japón, Corea del Sur y China, el sector de la moda flamenca está muy presente debido a la proliferación de escuelas de bailes y tablaos flamencos.

 

Sólo en Japón, existen más de 650 academias de flamenco y unos 80.000 profesionales. Después de España, el país nipón es considerado la segunda potencia mundial del flamenco, lo que lo convierte en un destino de oportunidad para las empresas que se dedican a la moda flamenca de Andalucía. Estas empresas mueven un volumen de negocio anual de hasta ocho millones de euros, según la Asociación de Diseñadores de Moda Flamenca en Andalucía. 

 

Por provincias españolas, la que más exporta es Sevilla, con 42 millones de euros entre enero y octubre del año pasado, representando el 50% del total; seguida de Málaga, que exportó 14,2 millones de euros copando un 17,2% de las exportaciones. Córdoba ocupa el tercer puesto entre las provincias exportadoras, representando el 11,3%, hasta 9,3 millones.