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‘Nine’, el corsé ataca de nuevo

26 ene 2010 - 00:00

Nine no pasará a la historia del cine, más allá de ser un remake tan moderno como voluntarioso de la inolvidable 8 ½, considerada como la mejor película de Federico Fellini. Pero seguramente será recordada como el intento más serio del mundo de la moda por recuperar el corsé.De hecho, Nine es el segundo asalto. El primero fue en el otoño-invierno de 2008, con creadoras como Maya Hansen o marcas como Mango, Asos y Net-à-porter. Entonces no triunfó. Nine supone otra oportunidad. El corsé en Nine llega de mano de Colleen Atwood, que ya ha ganado dos Oscars al mejor vestuario (por Chicago y Memorias de una Geisha) y ahora aspira de nuevo a la dorada estatuilla. Como siempre, Colleen Atwood utiliza la película para hacer una revisitación histórica a una época, siendo el objeto de su trabajo en Nine la posguerra italiana, precisamente en la se empezaron a gestar los grandes grupos de moda italianos. El anterior intento de recuperar el corsé en el 2008 no acabó de dar el paso de la pasarela a la calle. Pasó como cuando Madonna intentó recuperarlo a principios de los noventa aliada con Jean Paul Gaultier. Además topó con la crítica feminista, que considera el corsé como el reflejo de una sociedad machista y represora del cuerpo de la mujer. Atwood cuenta con tres aliados para revertir la situación a favor del corsé: el principal, la brutal campaña de promoción que acompaña la película. Pero, además, también están la apuesta por bustiers, menos rígido que el corsé tradicional y que permite bailar como lo hace Penélope Cruz en la película; y por unirlo además al arquetipo de la mujer italiana, fuerte, pasional, lejos, por tanto, de las encorsetadas protagonistas de Mujercitas.