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Manel Torres: “Podríamos dejar de depender de China, pero el sector tiene que innovar”

El fundador y responsable de Fabrican Limited, la compañía que ha dado la vuelta al mundo gracias al desfile de Coperni, asegura que “si la gran distribución acoge esta tecnología, cambiaría completamente el mundo de la moda”.

Manel Torres: “Podríamos dejar de depender de China, pero el sector tiene que innovar”
Manel Torres es fundador de Fabrican Limited, que ha dado la vuelta al mundo en las últimas semanas tras el desfile de Coperni.

C. Juárez

13 oct 2022 - 05:00

La moda, ante un punto de inflexión. El spray de algodón de Fabrican Limited, ha dado la vuelta al mundo en las últimas semanas tras el desfile de Coperni en el que utilizó esta tecnología para vestir a la modelo Bella Hadid. Manel Torres, fundador de la empresa, reconoce que no esperaba recibir tanto revuelo mediático, pero que gracias a él ha recibido el impulso para que “el sector dé el paso”. “La hemos liado, ahora es ver cuándo esto se hace realidad”, reconoce Torres. Según el investigador, “si la gran distribución acoge esta tecnología, cambiaría completamente el mundo de la moda”, aunque confiesa que “Inditex no me ha llamado, pero estaría bien que lo hiciera”.

 

 

Pregunta.: ¿Podría tener su tecnología una aplicación diaria?

 

Respuesta.: No lo veo para que cada consumidor tenga un spray en su casa, sino que en las tiendas de los grupos de distribución haya un área para hacerte la ropa a medida con esta tecnología y fabricar a pequeña escala dentro de los establecimientos. Otra aplicación podría ser robots que rellenen moldes para hacer la ropa y crear tejidos inteligentes. Es un nuevo planteamiento y otra manera de producir que hasta ahora nunca se había utilizado.

 

 

P.: Lo que propone cambiaría completamente la cadena de valor de la moda.

 

R.: Totalmente. Un Zara o un centro de El Corte Inglés podrían tener una sección dedicada a esto. Si ocurre, si la gran distribución acoge esta tecnología, cambiaría completamente el mundo de la moda. Yo pongo mi granito de arena, pero las empresas tienen que darse cuenta de que hay un mercado desesperado que aboga por esto.

 

 

P.: Su tecnología se ha hecho viral gracias a una firma de lujo, ¿le ha llamado ya Inditex?

 

R.: No, Inditex no me ha llamado, pero sí empresas tan grandes como ellos. Es una lástima que Inditex no lo haya hecho.

 

 

 

 

P.: Si su tecnología se escala, ¿cómo cambiará la supply chain del negocio de la moda?

 

R.: Daría un vuelco total, porque con esta tecnología, siempre tienes acceso a material y no tienes que tirar nada. Tampoco haría falta tener que irse a China a comprar ni ser dependientes de otros países, porque crearíamos otras formas de funcionar. También se crearía más empleo a escala local, porque necesitamos programadores para que controlen los robots. Lo que puede aportar Europa es precisamente eso, el conocimiento, porque lo que podemos hacer es infinito.

 

 

P.: Entonces, ¿se dejaría de cultivar algodón?

 

R.: Sí. Esta tecnología ayudaría mucho a no tener las basuras llenas. Lo que hemos hecho es unificar muchos procesos tecnológicos en uno sólo, lo que también hace que el material sea más barato. Al final, utilizamos los mismos materiales que una prenda normal, pero estos se pueden descomponer y volverlos a usar de nuevo.

 

 

P.: ¿El sector está dispuesto a dar ese paso adelante?

 

R.: Es difícil que la moda aterrice esto porque hasta ahora no había nadie en el mercado que propusiera algo así. Tenemos que unirnos toda la industria, desde los que fabrican los materiales hasta los que venden ropa y aportar nuestro grano de arena para promover la circularidad.

 

 

 

 

P.: ¿Cuándo se llegará a ello?

 

R.: Tenemos muchísimas muestras y estamos trabajando en ello. Antes del desfile de Coperni ya estuve en Alemania presentando nuevas innovaciones. La hemos liado, ahora hay que ver cuando esto se hace realidad.

 

 

P.: ¿Quién está más dispuesto a innovar: el lujo o la gran distribución?

 

R.: Los sectores del prêt-à-porter y el deporte. Los primeros shows que hice fueron en Londres, Rusia y Milán, pero veían esta tecnología como algo científico y no como algo vinculado diseño. Este último boom ha servido para darnos el impulso que nos faltaba para entrar del todo en el sector.

 

 

 

 

P.: ¿Por qué no emprendió en España?

 

R.: Estudié durante cuatro años en Barcelona y me di cuenta de que necesitaba aprender idiomas, entonces me inscribí en el Royal College of Arts y me llamaron. Me trasladé a Londres y me quedé allí.

 

 

P.: ¿Falta más investigación e innovación en el sector de la moda?

 

R.: Totalmente. Si esta tecnología se puede producir en Europa, no hace falta irse a China. Las posibilidades son infinitas, se pueden mezclar diferentes tipos de tejidos, como seda o celulosa, y fibra y realizar prendas con cualquier formulación y color. Pero el sector tiene que dar el paso.

 

 

P.: ¿Echa en falta ayudas por parte de las administraciones?

 

R.: Sí, me gustaría recibir más ayudas, pero no sólo de dinero, sino de expertise. Hay muy poca gente que sepa cómo llevar una tecnología al mercado. El dinero claro que es una ayuda, pero lo que necesitamos es gente preparada.

 

 

P.: ¿Tendría que cambiar la formación de los diseñadores?

 

R.: Se tendría que apostar más por la innovación y expandir conocimientos. En el Royal College of Arts y el Imperial College, donde yo estudié, las disciplinas se cruzan: la música con la ciencia, la ciencia con el arte o con la danza. En Barcelona tuve mucho apoyo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Csic), que me entendieron muy bien y me dejaron hacer fórmulas en el laboratorio. Lo que tenemos que hacer es echarle cara.