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Manel Jadraque, aprender a ser CEO

Después de cuatro años en la compañía de calzado Pikolinos, que Manel Jadraque define como “una de las mejores empresas familiares de España”, el ejecutivo ha regresado a Barcelona para liderar Mr. Wonderful, especializada en artículos de regalo.

Iria P. Gestal

21 abr 2022 - 04:49

Manel Jadraque, aprender a ser CEO

 

 

Quién

Manel Jadraque

 

Cargo y especialidad

Director general de Mr. Wonderful

 

Cuándo

18:00

 

Fin de su jornada laboral habitual

“Intento acabar a las 19h”

 

 

 

Manel Jadraque dice que a ser consejero delegado se aprende, pero no en las escuelas de negocio. Él lo ha hecho, dice, siguiendo las lecciones de mentores con los que ha trabajado (como Manel Adell, con quien trabajó en Desigual, o Alberto Basurto, quien le dio la primera oportunidad en LVMH y que fue su jefe durante once años), y a los que admira (como el entrenador del Manchester City, Pep Guardiola, o el fundador de Apple, Steve Jobs).

 

 


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Aun así, en su discurso se deslizan durante toda la conversación términos en inglés y conceptos de un estudioso del management, algunos aprendidos durante el curso que realizó en Harvard Business School, que era su gran ilusión. “Lo que más me sorprendió fue que la mitad del tiempo la dedicamos al autoliderazgo, porque la principal función del CEO es liderarse a sí mismo”, sugiere.

 

La puerta de entrada de Manel Jadraque en la industria de la moda llegó con un anuncio de trabajo en La Vanguardia. Era en Louis Vuitton, en un puesto de control de producción en la primera fábrica que el grupo abrió fuera de Francia, en Cataluña. “Yo no sabía lo que era, pero mi madre me dijo ‘esto es importante’”. Terminó trabajando siete años en el buque insignia de LVMH y cinco más en Loewe, donde con sólo 29 años se convirtió en director de compras.

 

“Mucha gente se pregunta con el tiempo por qué dejas una empresa como LVMH, que son los mejores en todo, pero si no lo hubiera hecho nunca hubiera sido CEO”, sentencia Jadraque.

 

En aquella época, dice, aprendió que la moda tiene que ser “arte y ciencia”. “Bernard Arnault (el propietario de LVMH) es un financiero, pero era el mejor contratando y mentorizando a los diseñadores”, asegura.

 

 

 

 

Después llegaría el salto a Desigual, “otra love brand”, resume. De aquella época recuerda sobre todo la cultura colaborativa y las lecciones de márketing y marca de Manel Adell. “La cultura no se crea, es el conjunto de comportamientos de los directivos; no se escribe en postales ni se crea un departamento, se siente”, opina Jadraque.

 

La etapa más dura de su trayectoria fue la que pasó en Jennyfer, la compañía francesa donde estuvo apenas un año: “el “fast fashion es muy competitivo, muy duro”, asegura. Con el salto de Desigual a Jennyfer también pasó de gestionar equipos jóvenes y llenos de energía a lidiar con comités de dirección de larga trayectoria. “Al joven le dices qué y cómo tiene que hacer; al senior tienes que explicarle por qué y para qué”, resume.   

 

Para fichar, recomienda “hire by feel, not by skill, y asegura que la puerta de su despacho siempre está abierta porque “se aprende por gravedad, de tus superiores, pero también por osmosis, de tu equipo”.

 

Como jefe, dice que es ambicioso y exigente, pero cercano, aunque “ya no me voy de cañas con el equipo, porque ahora no salgo con nadie”. ¿Su defecto? “Puedo llegar a ser intenso, pero no envío mails los fines de semana, el weekend es sagrado”, resume.