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La moda democrática

Tribuna: Alfredo Martín

11 oct 2012 - 04:45

Me considero un defensor del sistema moda, respecto a la distribución just in time o moda democrática, y por tanto una rara avis en los tiempos que corren, aunque me reconforta saber que no me encuentro solo en esta posición personal.

 

Todavía hay personas que opinan lo mismo sobre los discos de vinilo y otros que piensan que las Polaroid no debían haber desaparecido nunca.

 

También me satisface observar la proliferación de spots de TV con una marcada imagen vintage, con esos colores desvaídos como si hubieran sido rodados en Super8, y todo eso mientras, y al mismo tiempo, las pantallas de televisión adquieren mayor definición y contraste y en los cines ya prácticamente sólo se estrenan películas en 3D. ¡Gracias publicistas! Con el HD se ven las patas de gallo y no me gusta llevar esas gafas para ver cine.

 

Por otro lado, creo que existe un gran desconocimiento del sistema moda por parte del público, en aspectos como el por qué una marca de distribuidor tiene prácticamente el mismo envase que otra que se anuncia por la tele.

 

Me voy a permitir de manera muy esquemática, recordar cual es la cadena de valor del sistema moda.

 

El calendario de la cadena de valor del sistema moda empieza aproximadamente casi dos años antes de la llegada del producto acabado a las tiendas.

 

Las empresas que fabrican los hilados son las primeras, con el estudio de nuevos materiales, fibras y colores, que proponen a los fabricantes de tejidos. Han sido necesarios ocho meses de trabajo e investigación y desarrollo de esta materia prima.

 

A partir de ahí, los fabricantes de tejidos, tras un nuevo proceso de captación de información y estudio de tendencias que dura unos tres meses, presentan sus productos (telas) a los fabricantes y diseñadores, en muchos casos, con la participación en ese proceso inicial de estos últimos.

 

Los diseñadores y sus equipos emplean unos cinco meses en seleccionar los tejidos y diseñar los modelos con los que crearán una o varias colecciones y que podremos observar por primera vez en los principales desfiles de las pasarelas de moda de todo el mundo.

 

Ha pasado ya aproximadamente un año y medio desde el inicio del proceso, pero todavía no podemos disponer de esas prendas; bueno, sí, sí que podemos, pero perdonar que no sea más explícito y deje volar la imaginación en este sentido, aunque en teoría todavía faltarían otros siete meses para alcanzar el final del proceso.

 

Todo termina con el producto en las estanterías y escaparates de nuestras tiendas favoritas. Si deseamos una buena prenda de moda (no necesariamente de marca) tendremos que pagar una suma considerable por ella.

 

Ahora bien, si lo que queremos es poder llevar la misma chaqueta con la que desfiló Gisele Bundchen por veinte eurillos, ya sabemos lo que nos darán por ello. Pero es bueno saberlo y no engañarse, aunque parece que lo que está de moda ahora es decir: “esta chaqueta me costó sólo…”.

 

“En enero me llamaron para un trabajo. Me emocioné, soy estilista y pensé que aquella oferta podría ser una oportunidad para mostrar mi trabajo. La realidad fue muy distinta. Fui a la reunión y salí con cinco cámaras de usar y tirar. Aquello me pareció vergonzoso, y por si fuera poco, no tenían presupuesto, según decían era una oportunidad para verme trabajar y quizá en el futuro…”. Lina — Estilista

 

“Estamos saturados de oferta, yo ya no distingo una marca de jeans de otras ¿para cuándo queridos diseñadores, algo de innovación? Aunque, claro, la moda no es un deporte de riesgo, si no de vanidad”. Marta — Patronista

 

Alfredo Martín es presidente de Amicca