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26 Sep 201805:18

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La moda, contra el cambio climático: contaminará lo mismo que todo Estados Unidos en 2030

Actualmente, la industria de la moda es causante del 8% de los gases de efecto invernadero y su influencia sobre el cambio climático ha incrementado un 35% entre 2005 y 2016.
20 Mar 2018 — 03:45
Lidia Montes
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La moda, contra la capa de ozono: contaminará tanto como todo Estados Unidos en 2030

 

 

La industria de la moda ocupa la segunda posición entre las más contaminantes del mundo, por detrás de la petrolera. En el año 2030, el sector producirá el mismo volumen de gases efecto invernadero que Estados Unidos y alcanzará el 45% si no se adoptan tecnologías digitales, energías renovables y tecnologías más eficientes, según el informe Measuring Fashion.


En todo el planeta se consumen, de media, 11, 4 kilos de ropa cada año, lo que da lugar a 442 kilos de emisiones de CO2 per cápita. Una cifra que sería equiparable con la cantidad de gases contaminantes emitida por un coche conduciendo 2414 kilómetros y equivale al 8% de los gases de efecto invernadero.


Así lo confirma el estudio Measuring Fashion, elaborado por la fundación ClimateWorks y Quantis, que evalúa el impacto en el mundo de la industria de la moda y del calzado. El informe apunta que la industria de la ropa emite, por sí sola, el 6,7%  los gases de efecto invernadero.


De mantenerse estable la tendencia, el impacto de la industria de la moda sobre el clima crecerá hasta un 49% hasta 2030. Entre 2005 y 2016, el impacto de la industria de la moda sobre el cambio climático creció un 35% motivado, en parte, por cambio en los materiales , en el consumo y las localizaciones de producción. En un escenario estable, el impacto de la industria incrementaría  un 49% en 2030, lo que implicaría que las emisiones de CO2 de la industria estarían en la línea con la cantidad que emite anualemente Estados Unidos al año.

 


 

Más de la mitad de esas emisiones en la industria de la moda provienen de tres estadios: el teñido y acabado, la preparación de hilaturas y la producción de las fibras. Entre ellas, tiene una relevancia especial el tintado y acabado, que representa el 36% de las emisiones, ya que es una fase muy intensiva energéticamente debido a los procesos de secado. Le sigue la  preparación del hilo, que supone un 28%. El que menos infuencia tiene  es el cierre del ciclo, es decir, la gestión de las prendas, bien sea por incineración o envío al vertedero, representa tan solo el 0,3% de las emisiones.

 

La industria del calzado es responsable el 1,4% de las emisiones de efecto invernadero. Más del 60% de las emisiones proceden de dos procesos: la fabricación y la extracción de materias primas.

 

La fabricación, de hecho, representa el 43% del impacto medioambiental, por otra parte, la extracción de materias primas supone el 20%. Igual que sucede en la moda, la mayoría de los materiales con con los que se fabrica el calzado son sintéticos. El estudio, no obstante, apunta que mientras en el calzado sintético la etapa de fabricación representa la mayor parte del impacto, la situación es a la inversa en el calzado de cuero, donde las etapas de extracción y procesamiento de materias primas representan más del 50% de su impacto climático.

 

 

 

El estudio propone una estrategia basada en tres acciones para que la moda reduzca su impacto. Una de ellas pasa por maximizar la eficiencia energética en un cambio hacia las renovables ya que el mayor impacto sobre el clima viene propiciado por la producción de electricidad a través de carbón y gas natural.  

 

También, la digitalización puede dar lugar a nuevos modelos de consumo. Los beneficios, según el informe, pueden proceder tanto de los proveedores como de la demanda. En el primero de ellos, la digitalización podría mejorar la eficiencia en los procesos, reducir el consumo de materias primas y el desperdicio. Por la parte de la demanda, un consumo más inteligente con nuevos modelos como el alquiler de ropa y accesorios y programas de devolución pueden alargar la vida del artículo.

 

En tercer lugar, el material también es crucial para reducir el impacto medioambiental. La selección de fibras con menor impacto o el uso de materiales menos intensivos en energía y fibras recicladas obtenidas gracias a nuevos procesos químicos. Todos estos elementos van de la mano de la economía circular.  

 

Son muchas empresas de moda las que han empezado a trabajar para reducir su huella medioambiental, como Adidas, H&M, Inditex o Gap. H&M fue una de las pioneras en emprender prácticas sostenibles en 2015 mientras Inditex se focalizó en la investigación de nuevos materiales con el Massachussets Institute of Technology. 

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