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10 Dic 201722:04

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Francia, herencia de lujo a través de ‘flagships’

En las calles más icónicas de París, como la Avenida de los Champs-Élysés o rue Cambon, conviven los flagships de las principales compañías francesas de lujo con los de gigantes del fast fashion.
15 Jun 2017 — 03:47
Martí Ventura
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Francia, herencia de lujo a través de ‘flagships’

 

A lo largo de ocho semanas, Modaes.es realiza un viaje por los flagship stores más emblemáticos del mundo. La vuelta al mundo en ochenta flagships partirá de la Castellana de Madrid, recorrerá los buques insignias más importantes de las principales capitales de la moda en Europa, Estados Unidos y Asia y acabará en economías emergentes como India y Brasil. 

 

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Francia es sinónimo de lujo. Marcas históricas como Chanel, Louis Vuitton o Hermès, de hecho, instalaron sus primeras tiendas en París. Establecimientos que se han mantenido hasta hoy, cuando conviven con nuevos actores que han entrado en la ciudad para imponer sus buques insignia.

 

A pesar de los ataques terroristas que sacudieron el país el año pasado, con el consecuente impacto en el turismo, uno de los motores de las ventas de lujo en el mercado francés, el ritmo de aperturas se mantuvo estable en 2016, según Cushman&Wakefield. En total, en Francia subieron la persiana 57 nuevas tiendas a lo largo del año pasado, tres cuartas partes de estas en París.

 

En Francia se encuentra la tercera calle más cara del mundo y la primera de Europa: la Avenida des Champs Élysées. El icónico eje comercial, donde Louis Vuitton ubicó su flagship store, tiene un precio del alquiler de la superficie comercial de 13.255,2 euros por metro cuadrado de media anual.

 

 

Chanel, la casa de Coco en rue Cambon

 

Gabrielle Chanel estableció en 1910 su primera tienda de sombreros bajo el nombre de Chanel Modes, en el número 31 de la rue Cambon, a pocos pasos de la Place Vendôme y de la rue du Faubourg Saint-Honoré. En 1927, Chanel ocupó los inmuebles del número 23 al 31.

 

En sus inicios, a pie de calle se encontraba la tienda y en la primera planta se ubicaba un gran salón donde se hacían las pruebas de alta costura. Una escalera tapizada con espejos conducía a la segunda planta, donde residía Coco, que hoy es el estudio de Karl Lagerfield.

 

Ahora, la decoración y estructura del edificio continúa siendo prácticamente la misma que entonces, respetando el legado de Coco Chanel. Suelos de mármol, paredes blancas y grandes espejos visten el interior del local de rue Cambon. En la fachada se mantienen los toldos blancos con letras negras que hoy rezan solamente Chanel.

 

 

Louis Vuitton, un paseo por los Champs-Élysées

 

Otro de los históricos del lujo francés, Louis Vuitton, estableció en París su primera tienda. El antiguo fabricante de talabartería abrió en el siglo XIX un punto de venta en la rue Neuve des Capucines (ahora rue Capucines). El buque insignia de la firma francesa se mudó en 1914 a la avenida de Champs-Élysées, convirtiéndose en una de las mayores tiendas de maletas y bolsos del mundo.

 

Actualmente, en la misma vía francesa se encuentra el flagship store de Louis Vuitton, el mayor del mundo. La idea que tuvieron los arquitectos que lo diseñaron, el estudio de arquitectura Carbondale, fue que a través de la tienda los clientes pudiesen seguir su paseo por los Champs-Élysées. Casi no hay escaleras, solamente una gran galería que sube hasta cuatro niveles, con diferentes terrazas donde se ubican los productos de la marca.

 

Para hacerlo, los arquitectos tuvieron que demoler todo el interior de edificio y reconstruirlo con la nueva estructura. Los materiales utilizados para su construcción incluyen el vidrio, el acero, la piel y la cerámica, teniendo cada zona de la tienda unas características arquitectónicas propias dependiendo del producto que se exponga.

 

 

En la planta a pie de calle, una imponente escalera mecánica lleva a los visitantes hasta el último nivel. Las paredes de las escaleras tienen pantallas de leds y fibra óptica que muestran colecciones de la firma, entre otros videos.

 

Sin embargo, la mayor zona del edificio es donde se ubican las maletas. Una gran cúpula realizada con 1.900 tubos de acero de veinte metros de alto cubre la sección, que está iluminada con luz natural. En total, la tienda cuenta con 1.800 metros cuadrados de superficie.

 

 

Hermès cruza el Sena

 

París fue también el lugar donde nació Hermès, en el número 24 de la Rue du Faubourg Saint-Honoré. Charles-Emile Hermès, fundador de la marca, estableció allí su primer taller, que ahora se ha convertido en un icono de la capital francesa y la sede de la compañía. En su primera tienda, la empresa dispone de todas sus colecciones.

 

Una de sus características más relevantes son sus escaparates, que cambian cada cuatro años. Leïla Menchari es la diseñadora encargada de construirlos desde hace más de cincuenta años. El edificio cuenta también en su parte superior, además de un jardín, con una estatua a color de un general a caballo.

 

 

En 2010, Hermès abrió un segundo flagship store en París, en el barrio de Rive Gauche, situado en una antigua piscina que data de 1930. El nuevo espacio está diseñado por el estudio Rena Dumas Architecture Intérieure (Rdai), responsable de todas las tiendas Hermès, y contiene tres pabellones o cúpulas de madera de nueve metros de altura hechos de listones, cada uno de los cuales alberga las diferentes colecciones de Hermès.

 

Con esta tienda, la compañía rompió con el pasado, cruzando por primera vez el Sena y alejándose del marrón y naranja para la decoración, sus colores corporativos. La tienda, de 2.155 metros cuadrados, tiene tres plantas, aunque la mayor parte del local está destinada a un espacio diáfano que llega al techo, donde se ubican las cúpulas. El suelo está recubierto de azulejos azules y blancos, que recuerdan la función que tuvo el edificio en sus inicios. La fachada del inmueble también se mantuvo intacta.

 

 

Mugler, un frasco hecho ‘flagship’

 

También en la calle donde se estableció Charles-Emile Hermès abrió el año pasado la firma Thierry Mugler, coincidiendo con su cambio de nombre a Mugler. La tienda tiene una superficie de 300 metros cuadrados y está distribuida en dos plantas. Tanto el interior como el exterior del espacio están diseñados por los arquitectos Jean Christophe Poggioli y Pierre Beucler, de Architecture Associés.

 

El concepto del establecimiento está impregnado con el ADN futurista y transgresor de la marca. Algunos elementos que destacan son los ángulos puntiagudos o los espejos. En el centro de la tienda, se encuentra una fuente hecha con tubos que contienen los diferentes perfumes de Mugler, donde los clientes pueden rellenar sus frascos.

 

 

 

Pull&Bear se cuela entre el lujo francés

 

Más allá de las históricas marcas de lujo francesas, el gigante español Inditex también escogió la capital de Francia para establecer el flagship store de su cadena de moda joven, Pull&Bear, para el mercado francés.

 

Para crear su tienda insignia, la empresa ha absorbido dos locales anteriormente independientes que albergaban puntos de venta de Celio y Jennyfer desde 2010. El establecimiento cuenta con una superficie de 550 metros cuadrados y se ubica entre las calles Bertin-Poirée y Rue des Bourdonnais. 

 

El espacio, que abrió a principios de 2016, está distribuido en dos alturas. La primera planta está destinada a la ropa femenina mientras que en la segunda se ubican las colecciones masculinas, además de algunas de mujer.

 

 

La decoración de la tienda insignia se inspira en el estilo californiano. En el local se combinan elementos como el hormigón, los techos de molduras o el azulejo pintado a mano con la madera del mobiliario y los acabados en corcho.

 

 

Coach, a la conquista de Francia

 

La estadounidense Coach es una de las enseñas de lujo internacionales que escogió París para establecer sus primeros puntos de venta propios. Lo hizo a través de un flagship store en la Rue Saint-Honoré, donde anteriormente se ubicaba Hugo Boss.

 

El establecimiento incorpora el nuevo concepto de tienda que la empresa está implantando en todo el mundo. La apertura en la capital francesa representó un paso más en los planes de crecimiento de la compañía en Europa, donde contempla nuevas aperturas en Milán y Múnich.

 

El buque insignia, de 604 metros cuadrados de superficie, tiene una mezcla de estilos: neoyorquino como los orígenes de Coach y parisino como la ciudad donde se ubica. El establecimiento está presidido por una gran escalera negra de caoba, que conduce al Craftmanship Bar, donde los clientes pueden customizar sus productos con un monogram personalizado. La tienda tiene, además, una pequeña exposición que recorre los 75 años de historia de la firma, en la que se muestran los bolsos icónicos de la compañía.

 

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