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15 Nov 201810:22

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Fabricar, transportar y desechar: ¿cuál es la huella de carbono de la ropa?

La española Skunkfunk ha desarrollado una herramienta para medir cuánto contaminan sus prendas durante su ciclo de vida con miras a ir disminuyendo los parámetros.
18 Jun 2018 — 03:45
S. Riera
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Fabricar, transportar y desechar: ¿cuál es la huella de carbono de la ropa?

 

 

Una playera de punto fucsia convencional emite 9,45 kilogramos de CO2 a la atmósfera. Es la contaminación media que genera durante cinco fases de su ciclo de vida: la producción de materia prima, la tejeduría y la confección, el transporte, los lavados que realice el consumidor  y, por último, la manera en que sea desechada. Bajo estas premisas, la española Skunkfunk ha desarrollado una herramienta para medir cuán contaminantes son sus prendas y poder tomar medidas para disminuir los índices.

 

Skunkfunk ha conseguido reducir un 31% las emisiones de CO2 en la misma camiseta de punto fucsia, situándolas en 6,48 kilogramos. La compañía española, que desde hace años trabaja en avanzar en sustentabilidad en la cadena de suministro, ha dado un paso más en este sentido involucrándose en la reducción de la huella de carbono. El grupo se ha marcado como objetivo disminuir las emisiones un 30% en 2020.

 

“Podríamos haber volcado nuestros esfuerzos en otros ámbitos de la sostenibilidad, pero de la reducción de las emisiones depende nuestra supervivencia como especie”, explica el responsable de cadena de suministro y sostenibilidad en Skunkfunk, Jon Curutchet. Tras la firma del Pacto de París en 2015, frenar el calentamiento global se ha convertido en uno de los pilares de la cooperación internacional.

 

 

 

 

“Se calcula que la industria textil produce el 8% del CO2 en el mismo, la misma cantidad que genera el conjunto de países de la Unión Europa”, señala Curutchet, quien recuerda que se trata del segundo sector más contaminante del planeta, por detrás de la industria petrolera. “Si tenemos en cuenta que la producción de petróleo tiende a la baja, es cuestión de tiempo de que el textil sea la industria más contaminante del mundo”, argumenta el directivo.

 

El año pasado, Skunkfunk se volcó en un proyecto para averiguar las emisiones que generaba. Para ello, se basaron una herramienta del Gobierno francés y otra de Spinit para medir la huella de carbono. Durante más de un año, la compañía ha ido rellenando los datos sobre todos sus artículos en referencia a las materias primas, los diferentes procesos, acabados, tratamiento de aguas, eficiencia energética, tintes o transporte, entre otros elementos.

 

“Este trabajo nos ha dado una fotografía de dónde estamos ahora mismo en cuestión de emisiones, que nos enseña a ver dónde hay más recorrido por trabajar”, señala Curutchet. “Queda mucho camino por hacer en la parte industrial, por ejemplo, que coincide además en ser la parte donde más cuesta de reducir”, apunta el ejecutivo, quien añade que cuesta porque los proveedores tampoco están equipados en ello.

 

 

 

 

Según Curutchet, cuesta encontrar fábricas equipadas con paneles solares, o disminuir el número de proveedores de acabados y estampados cuando precisamente son la base de su identidad. No obstante, para compensar las emisiones, Skunkfunk puso en marcha el año pasado un programa de plantación de árboles en el País Vasco y en la India.

 

El siguiente paso de este proyecto de medición ha consistido en desarrollar una herramienta para explicar al consumidor las emisiones de carbono que se han generado en cada una de las prendas que compra de la marca. La información se acompaña también de una comparativa respecto a la misma prenda fabricada de una manera convencional y de un gráfico para explicar cada uno de los procesos.

 

Para ello, Skunkfunk ha determinado cinco fases, tres en las que es responsable la compañía y dos en las que el consumidor debe ser proactivo. Las que tiene la responsabilidad la empresa son la producción de materias primas, la tejeduría y la confección, y el transporte. Al consumidor corresponden los lavados y la decisión que tome al desechar la prenda.

 

La herramienta, por ahora, tan solo está disponible online, pero el grupo trabaja ahora en el desarrollo de una aplicación para el teléfono celular. En esta segunda fase, Skunkfunk etiquetará las prendas con un lector apto para el celular para dar al consumidor esta información en tienda.

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