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Bart Vollaard (OCA): “Es extraño que lo mejor para el planeta es más caro en el sistema económico”

Vollaard es el director ejecutivo de Organic Cotton Accelerator, una organización con sede en Ámsterdam que trabaja con los agricultores para promover la transición hacia plantaciones de algodón sostenible.

Modaes

14 jun 2022 - 04:53

Bart Vollaard, director general de Organic Cotton Accelerator

 

 

¿Por qué vale más algo que es más dañino para el medio ambiente? Con esta reflexión, Bart Vollaard, director ejecutivo de Organic Cotton Accelerator, defiende que la moda sostenible no debería ser más cara, y subraya que “es extraño que lo mejor para el planeta es más caro en el sistema económico”. La organización que dirige Vollaard se dedica a poner en contacto a retailers con agricultores para promover la transición hacia plantaciones de algodón sostenible mediante programas de inversión y formación, y el ejecutivo defiende que la colaboración es precisamente una de las claves del cambio. “Por muy grandes que sean algunas empresas, solas no son suficientes para promover el cambio”, señala el ejecutivo.

 


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Pregunta: Todo el mundo dice que la moda debe aspirar a ser una industria circular. ¿Por qué deberían las marcas invertir en algodón orgánico?

 

Respuesta: Esta iniciativa permite relacionar la economía circular y la agricultura orgánica y ambos conceptos cuentan con principios similares. Mientras la primera es un modelo económico que busca conservar el medio ambiente, la segunda busca promover el sector de la agricultura orgánica para desarrollar producciones sostenibles y reducir el uso de productos sintéticos. El resultado de su aplicación crea un sistema que reduce el impacto medioambiental, protege los suelos, somete el gasto de agua y produce fibras y alimentos que los consumidores demandan. En resumen, esto es el por qué las marcas deben invertir en algodón orgánico.

 

 

P.: En los últimos años, el algodón orgánico ha estado en el punto de mira. ¿Es fiable?

 

R.: Sí. Los consumidores quieren algodón orgánico y, cuando lo compran, quieren estar seguros de que se ha producido de manera orgánica. Para poder asegurarlo, la industria utiliza certificaciones, mientras que organizaciones independientes se aseguran de que se siguen prácticas sostenibles en los campos de cultivo y también en las cadenas de aprovisionamiento. Pero hay que ir más allá y los consumidores también lo saben. Esto incluye que los agricultores reciban un buen precio por el algodón orgánico, que se impartan cursos de formación para que las granjas puedan cultivarlo de manera orgánica y que haya mayores inversiones en la cadena de valor. No hay que centrarse sólo en la etiqueta.

 

 

P.: Poliéster reciclado, algodón orgánico, Better Cotton Initiative... ¿estamos confundiendo al consumidor?

 

R.: Sí y no. La etiqueta orgánico cuenta con un gran reconocimiento por parte del consumidor, incluso más en el sector alimenticio que en el de la moda. Hay investigaciones recientes que muestran que los consumidores se decantarían más por comprar este tipo de productos si se combinan los procesos sostenibles y naturales en una sola etiqueta; como un sistema de semáforos, con colores como el rojo, el amarillo y el verde. Eso lo hace más fácil para el consumidor a la hora de consumir productos sostenibles. Además, también deberíamos asegurarnos de que se tiene en cuenta un amplio rango de beneficios sociales para preservar la salud, la reducción del agua, la conservación de los campos o la reducción del impacto medioambiental entre muchos otros temas. En términos de regulación, este es un gran reto.

 

 

 

 

P.: ¿Hay suficiente colaboración entre minoristas, agricultores y fabricantes?

 

R.: Cada vez pasa más, pero no es suficiente todavía y eso es lo que queremos promover desde nuestro programa. Hay que unir las marcas y los grandes retailers de la industria textil directamente con los productores de algodón orgánico de India y Pakistán. Esto hay que hacerlo para promover la transparencia, pero también para asegurarse de que, al final de la cadena de suministro, esas marcas y retailers comparten y premian las prácticas sostenibles desde el inicio, invirtiendo en formación para que los productores puedan hacer su trabajo de manera eficiente.

 

 

P.: ¿Quién tiene la mayor responsabilidad?

 

R.: Las marcas y retailers multinacionales son los que tienen mayor responsabilidad, particularmente si se comparan con los productores del principio de la cadena. Mucho algodón se produce en granjas muy pequeñas y pobres. La responsabilidad está en la mano de las multinacionales, pero también se espera que próximamente se vayan aplicando más medidas procedentes del Gobierno para regular todo esto; esto será lo que marque el cambio del juego. Por muy grandes que sean algunas empresas, solas no son suficientes para conseguirlo, por lo que hace falta la ayuda del Gobierno.

 

 

P.: El cambio a lo ecológico requiere inversión. ¿Quién debe hacer la inversión?

 

R.: Es es una inversión que debemos hacer todos juntos como sector, pasando por todos los actores de la cadena de suministro hasta las grandes marcas y retailers, además del gobierno y las organizaciones. A la hora de colaborar, es importante asegurarse de que se siguen las medidas adecuadas para producir algodón orgánico o materias primas sostenibles. Los agricultores deben sentir que su trabajo está siendo protegido. Para hacerlo, los retailers deben comprometerse a pagar un precio más alto por las fibras textiles, lo que daría más seguridad a los primeros eslabones de la cadena, y también deben animar al agricultor a cambiar; es decir, promover el cambio de la producción de algodón normal a algodón orgánico, facilitándoles el proceso a través de colaboraciones con organizaciones, partners y comerciantes. También les ayudaría si tuvieran acceso a semillas naturales no modificadas genéticamente.

 

 

 

 

P.: Ahora que la inflación aumenta, ¿cómo evolucionarán los precios del algodón orgánico?


R.: La inflación afecta a todos los sectores y, por supuesto, está subiendo el precio de todas las materias primas, no solamente el del algodón orgánico, aunque este se ha incrementado aún más. En los últimos tres años ha aumentado mucho más que los precios que vemos del algodón convencional y eso es también porque hay una escasez en la demanda y en el abastecimiento.

 

 

P.: ¿Deben las marcas trasladar ese coste al consumidor?


R.: Esa opción está en manos de las marcas, forma parte de su estrategia de precios. Algunas venden los productos realizados a partir de algodón orgánico más caro que otros productos realizados a partir de algodón convencional, en línea con el coste del algodón, pero esa es su propia decisión. Aunque, si lo piensas, es muy extraño que aquello que es mejor para el planeta sea más caro en el sistema económico. Si el precio dependiera de la medida en la que contaminan ciertos elementos o materiales, los productos orgánicos no serían más caros. La pregunta es ¿por qué es más caro ahora producir en términos más sostenibles en vez de fijar el precio en el coste real de las prendas según su impacto?

 

 

P.: En el futuro, ¿cómo será el mix de materias primas? ¿El algodón sostenible se impondrá al poliéster?


R.: Me encantaría vivir en un mundo en el que las fibras naturales son más permanentes que las convencionales en el sector textil. Esto incluye no sólo el algodón, sino también el lino, la lana o la alpaca. Aun así, en las últimas décadas, la tendencia ha sido completamente la contraria. Desde principios de siglo, el poliéster ha sido una de las fibras más demandadas y la mayoría de las prendas están producidas a partir de materiales sintéticos que requieren el consumo de gas y petróleo. La industria no está evolucionando lo suficientemente rápido para parar esta sobreproducción de productos sintéticos hechos a partir de plástico. Si queremos que las fibras naturales estén por encima del poliéster necesitamos un sistema apoyado por el gobierno para reducir el uso de combustibles fósiles.

 

 

 

 

P.: ¿Hay espacio para una mayor innovación en la industria de las materias primas?

 

R.: Absolutamente sí, siempre. Existe mucha innovación en el sector agrícola para que los agricultores adapten su producción a la crisis medioambiental. Muchos de ellos, en todo el mundo, están enfrentándose actualmente a sequías e inundaciones, incluyendo fenómenos meteorológicos inesperados y necesitan adaptarse a eso. Estamos introduciendo en la industria semillas que son más tolerantes a los cambios de tiempo o promoviendo los cultivos mixtos. Además, también es importante implantar nuevas herramientas para prevenir el tiempo o nuevas medidas de trazabilidad. Por último, también es importante desarrollar el reciclaje de fibras naturales.

 

 

P.: ¿Cómo se imagina la industria de la moda dentro de 30 años?

 

R.: Espero ver una industria de la moda que se adapta a la balanza del planeta y no que lo domina o explota, como estamos haciendo ahora. Me gustaría ver el respeto hacia todos los actores de la cadena de suministro, aumentando la economía circular y reduciendo la huella medioambiental mediante materiales sostenibles. No sólo espero ver este tipo de industria en treinta años: hace falta que sea así. Si no cambian todas las industrias, incluida la de la moda, el futuro del planeta será distópico. Todo el mundo debería pedir el cambio, desde las marcas hasta los consumidores.

 

 

 

 

P.: Si se quisiera crear la marca más sostenible del mundo, ¿qué materiales habría que usar?


R.: Usaría materiales naturales con un gran potencial de reciclaje. También impulsaría la circularidad desde el diseño y concienciaría a los consumidores para reducir el consumo de productos. Además, para abordar la sostenibilidad de manera completa, también habría que contar con el apoyo del Gobierno.  

 

 

P.: ¿Se necesita una regulación más clara en el uso de palabras como orgánico o sostenible?


R.: Sí. La palabra orgánico está actualmente bastante protegida, aunque en el marco europeo la regulación de los tejidos orgánicos puede mejorar aun más. La sostenibilidad también. En cuanto al ejemplo europeo, las organizaciones y las entidades están trabajando en ello y ahí es interesante definir qué es realmente la sostenibilidad y qué abarca este término, como la biodiversidad, el ahorro del agua, la reducción de combustibles fósiles o el uso de fibras recicladas.