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Alessandra Rinaudo (Pronovias Group): “En la era de las imágenes, importa mucho más el vestido con el que te casas”

La diseñadora italiana es la fundadora de Nicole, adquirida por Pronovias Group en 2018, y desde 2019 lidera el área creativa de todo el grupo. La creativa explica cómo ha cambiado el sector de la moda nupcial en los últimos años y qué demandan las clientas tras la crisis.

Ainoa Erdozain

26 abr 2022 - 04:46

Alessandra Rinaudo, directora creativa de Pronovias Group

 

 

Un altar en la playa, un vestido de dos piezas e incluso un vestido para postear en Instagram: así ha cambiado el sector de la moda nupcial en los últimos años, según explica la diseñadora Alessandra Rinaudo, fundadora de la empresa italiana de moda nupcial Nicole (adquirida por Pronovias en 2018) y directora creativa de Pronovias Group desde 2019. Tras más de veinte años en el sector, Rinaudo hace un balance sobre cómo están cambiando las tendencias y también sostiene que, con la invención de las redes sociales, las novias eligen con más delicadeza el vestido que llevarán al altar. Rinaudo también hace hincapié en cómo está cambiando la mentalidad de las clientas, que ahora demandan sostenibilidad y quieren poder usar su vestido por segunda vez en ocasiones posteriores a su boda.

 

 

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Pregunta: Los vestidos de novia llevan siendo durante décadas largos y blancos. ¿Existen tendencias en sector nupcial?

 

Respuesta: Sí, este año hay dos o tres grandes tendencias. Las lentejuelas son una de ellas; las novias aprecian mucho todo lo que tiene que ver con el brillo porque quieren restaltar en su día especial. Otra gran tendencia es la limpieza; quieren líneas ordenadas y limpias pero con un toque de glamour y couture, incluyendo volúmenes. Otra tendencia en el mercado de la moda nupcial es la ligereza. Las novias quieren estar glamurosas pero también quieren poder moverse con comodidad para poder disfrutar de su boda.

 

 

P.: ¿Se crean estas tendencias de la misma manera que en el sector de la moda en general?

 

R.: Por una parte sí. Algunas tendencias como los brillos y algunos tejidos específicos que usamos tienen su origen en el sector de la moda, pero hay otras tendencias que se relacionan más con el sector de la moda nupcial únicamente y, en ese caso, no tiene nada que ver.

 

 

P.: En la moda nupcial, ¿los ritmos también se han acelerado?

 

R.: No tanto. Básicamente, la temporada en la que hay más bodas es en verano o en primavera y esto no suele cambiar mucho.

 

 

 

 

P.: ¿Qué diferencia hay entre diseñar para una marca independiente y una internacional como Pronovias Group?

 

R.: Es muy diferente. Cuando diseñaba para mi propia marca, ponía el foco en mi identidad como diseñadora, que era más específica. Ahora, al interpretar una marca internacional como Pronovias Group, mi trabajo se centra más en extrapolar mi diseño a distintos mercados en todo el mundo, por lo que la responsabilidad es mayor.

 

 

P.: Los vestidos de novia son unas de las prendas por las que las clientas están dispuestas a pagar más. ¿Da esto más libertad al diseñador?

 

R.:  Mi costura es diferente. Hay que tener un equilibrio entre el precio y el diseño. Lo más importante siempre es hacer el vestido lo más bonito posible. A veces, el diseño del vestido de novia se debe adaptar a un presupuesto específico y otras veces no tiene nada que ver. El precio, normalmente, no es en lo primero que pienso para crear un vestido; también hay que pensar en el valor que tiene o puede aportar. Por supuesto, también hay diferencia entre el fast fashion y el sector de la moda nupcial, porque como diseñadora tengo acceso a otro tipo de tejidos y fornituras y eso me da más libertad, pero no mucha más. En este sector se puede tener mucha libertad que no implica estar pensando en el presupuesto, sino en qué tienes en la cabeza y la manera de interpretar el diseño.  

 

 

 

 

P.: Y los clientes, ¿piensan igual?

 

R.: En el sector de la moda nupcial, la petición que más se repite en este momento es querer el vestido más bonito de toda la colección. Las novias no miran el precio, sino que piden el vestido más bonito para estar deslumbrantes el día de su boda y eso me reconforta como diseñadora, porque para mí lo más importante es el diseño.

 

 

P: La moda viaja bien. ¿Es igual en el sector de la moda nupcial?

 

R.: Cuando creamos colecciones para mercados específicos, estudiamos la cultura de la región y lo trasladamos a los detalles del diseño. Por ejemplo, ¿qué les gusta a las novias de ese país? Hay algunos países que tienen un ideal de la mujer más femenino y sensual y otros son más tradicionales. Aun así, algo que hemos detectado es que nuestros bestsellers son bestsellers globales. Cuando un vestido tiene una identidad muy fuerte, se suele vender bien en todo el mundo y eso me sorprende mucho. Por supuesto, adaptamos algunos diseños a las necesidades específicas de cada mercado, pero, por otro lado, es muy importante para una marca como Pronovias Group ofrecer la identidad de la marca, como el glamour, la sensualidad y la elegancia del vestido en todos los mercados.

 

 

P: ¿Hasta qué punto hay que personalizar?

 

R.: Mi recomendación es no cambiar mucho el diseño del vestido. Cada vestido está hecho para una novia específica. Adaptar un poco el diseño está bien, pero cuando hay que adaptarlo demasiado, quizás es mejor elegir otro vestido para no destrozar un vestido que está pensado así inicialmente. Cuando una novia entra en Pronovias Group y le gusta un vestido, queremos personalizar el vestido para que se adapte también a su personalidad. Es entonces cuando el departamento de diseño le ofrece un abanico de cambios que nosotros, como diseñadores, consideramos que pueden adaptarse sin que el vestido pierda su identidad. Para una novia es más complicado pensar en cómo quedaría y es más fácil para ella si lo ve en una foto antes de realizar los cambios. Las asesoras de la tienda conocen muy bien los vestidos y las colecciones y pueden sugerir modificaciones más apropiadas. Además, una vez realizamos los cambios, es un servicio a medida y entra dentro de nuestra colección atelier.

 

 

 

 

P.: La moda se casualiza cada vez más, ¿ha pasado igual en el sector de la moda nupcial?

 

R.: No creo que en el sector de la moda nupcial se pueda hablar de un estilo casual. Tiene que ver más con el sitio en el que se quieren casar las novias. Hay que cubrir nuevas formas de interpretar un vestido de novia. Podemos hablar por ejemplo sobre tendencias menos convencionales y diseños no tan tradicionales. A veces las novias quieren cambiarse de vestido o llevar un diseño de dos piezas para poder cambiarse fácilmente durante el día. A veces quieren vestidos que sean una mezcla entre moda nupcial y alta costura, pero el vestido debe ser siempre especial sin importar si te casas en la playa o en un castillo; este es el secreto de los vestidos de novia. Estamos diseñando colecciones menos convencionales que hemos lanzado al mercado este año. Esto es una tendencia, pero, por otro lado, también es muy importante que los vestidos sean bonitos.

 

 

P.: Las bodas tienen menos relevancia en la sociedad de la que solían tener hace años. ¿Afecta esto a la manera en la que se piensa en el diseño?

 

R.: No estoy del todo de acuerdo con eso. Puedo decir que cuando yo me casé, que tenía 22 años, lo que yo quería era casarme con el vestido de mis sueños. Ahora, cuando voy a la tienda y veo a las novias, su sueño sigue siendo el mismo. Desde mi punto de vista, esto no ha cambiado. El vestido continúa siendo muy importante y ahora, con las redes sociales, también hablamos a través de lo que llevamos puesto. Con Instagram y Facebook, estamos en la era de las imágenes e incluso importa más el vestido con el que se casan las novias que hace años.

 

 

P.: Pero en la actualidad, la gente se casa hoy y se divorcia mañana. ¿Cuándo los clientes llegan a la tienda buscan el vestido de sus sueños o es sólo un vestido más?

 

R.: Esto es otra cosa muy diferente. Cuando las nuevas generaciones deciden casarse, lo hacen porque realmente quieren. No se casan porque haya alguien les diga que si quieren vivir su vida deben casarse, como pasaba hace veinte años. Ahora, si una mujer quiere casarse, se casa, pero si no quiere, no tiene por qué hacerlo. Cuando una pareja decide casarse, quiere hacer una ceremonia importante y ellos realmente creen en que eso es lo que quieren. Ahora también hay más libertad y por supuesto la gente se puede divorciar si tiene problemas, pero no creo que la gente se case con el pensamiento de casarse más veces. Ellos esperan hasta que llega el momento, y le dedican mucho tiempo, esfuerzo y presupuesto a su boda. A día de hoy, la gente también se casa siendo mayor y sin el respaldo de sus familias detrás, por lo que si alguien se casa es porque realmente quiere hacerlo.

 

 

 

 

P.: ¿Esto ha cambiado el diseño?

 

R.: Desde mi punto de vista, no. Como compañía, trabajamos con distintas colecciones e intentamos abarcar muchos segmentos para que todo el mundo pueda elegir su vestido con distintos presupuestos. Depende mucho del país en el que se venda y también de la cultura de esa región. Hasta ahora no hemos detectado que la gente compre el vestido en base a un presupuesto máximo, las novias suelen querer el vestido más bonito. Al principio de la pandemia, que las bodas se celebraban en un formato más íntimo y el número de invitados era reducido, las novias pedían diseños más inteligentes, para poder disfrutar su día en petit comité. Pero el dinero nunca es problema a la hora de comprar un vestido en Pronovias Group.

 

 

P.: ¿Cómo se puede hacer sostenible un vestido que la novia va a llevar una vez en la vida?


R.: Esto es un gran reto que me tiene apasionada. En la compañía tenemos un equipo específico que se dedica a mejorar la calidad de las prendas y el packaging para que sean más sostenibles, pero también piensan en cómo podemos liderar el mercado y ayudar a cambiar la mentalidad de la gente. Empezamos por introducir telas sostenibles, hacer colecciones en las que partes de los vestidos son ecológicas, otra en la que los vestidos eran 100% sostenibles, introdujimos un documento para que la clienta pudiera ver las características del producto y su procedencia y, a su vez, también estamos trabajando en reducir el uso de plástico en la compañía. También tenemos el proyecto Second Life, que cambia por completo la mentalidad de la gente, porque un vestido de novia es algo muy caro para usar sólo una vez en la vida. Con esta colección seleccionamos una serie de vestidos que pueden ser modificados en la propia tienda, gratuitamente, después de la boda. Esta es una muy buena oportunidad para ayudar a la gente a cambiar esa mentalidad. ¿Por qué las novias no querrían llevar de nuevo un vestido tan elegante?

 

 

P.: ¿Recomendaría a un estudiante que se acabe de graduar de sus estudios de diseño de moda comenzar su carrera en el sector de la moda nupcial?

 

R.: Sí. Mi recomendación es que sólo hay que empezar. Cuando yo comencé mi carrera en este sector había gente que me decía que no era el momento y que no lo hiciera, que me estaba volviendo loca por querer meter un pie en este mundo. Y míreme, aquí estoy. En cualquier sector, el mayor consejo que puedo dar es trabajar duro, tener mucha pasión y cada día, seguir trabajando paso a paso. Para cualquier cosa que se quiera hacer, sólo hace falta comenzar.