Back Stage

Lantoki, el ‘coworking’ de máquinas de coser que se tornó multimarca, encara una nueva etapa

La compañía nació en 2013 de la mano de Urko Martínez y Sandra Liberal como un negocio de alquiler de espacios con máquinas de coser, un proyecto que ahora se ha convertido en tienda y que ofrece cursos de confección.

Lantoki, el ‘coworking’ de máquinas de coser que se tornó multimarca, encara una nueva etapa
El proyecto nació a raíz de un viaje. Urko Martínez, bilbaíno, y Sandra Liberal, originaria de Caracas, estaban en Berlín cuando les llamó la atención un negocio en el que se ofrecía el alquiler de espacios con máquinas de coser.

Isabel Carmona

17 nov 2022 - 05:00

Un pequeño taller de confección resiste en plena Ciutat Vella de Barcelona. Desde su fundación en 2013, Lantoki ha probado y combinado varios modelos de negocio, desde el alquiler de espacios de costura a las clases online, pasando por una tienda multimarca. Tras cabalgar el incremento de interés por los negocios locales y la artesanía que se dio con el estallido de la pandemia, la compañía se prepara para su próxima etapa.

 

El proyecto nació a raíz de un viaje. Urko Martínez, bilbaíno, y Sandra Liberal, originaria de Caracas, estaban en Berlín cuando les llamó la atención un negocio en el que se ofrecía el alquiler de espacios con máquinas de coser, con un modelo similar al de un coworking o un Airbnb. Martínez lo describe como un modelo “igual que una lavandería a la que vas con tu ropa y la lavas, sólo que vas con tus telas y las coses”.

 

La pareja decidió replicar este formato en Barcelona, donde ambos se graduaron de Diseño de Moda en el Instituto Europeo. En 2013, los empresarios firmaron el alquiler del número 15 de la calle Carrer del Doctor Dou, donde aún continúa su negocio, en un local de 150 metros cuadrados de superficie.

 

 

 

 

Lo que comenzó como un espacio de alquiler de máquinas de coser mutó con el tiempo en un punto de venta multimarca con oferta de moda, artículos para el hogar y la propia marca Lantoki, cuyas prendas se confeccionan en el taller de Liberal y Martínez.

 

Durante los primeros años, “no es que fuese un negocio precario, pero tampoco era para echar cohetes”, recuerda el cofundador de la compañía. El acelerón llegó en 2020, cuando, a raíz de la pandemia, “la gente empezó a tener más interés en lo producido en España y en el aspecto más artesanal de la moda”, explica el empresario.

 

En 2019, Lantoki facturó cerca de cincuenta mil euros y, este año, la cifra se habrá duplicado hasta superar los cien mil euros. Además de poner en alza su modelo de negocio, la pandemia también ayudó a la compañía a explorar nuevos canales de venta y comenzó a ofertar cursos de confección en la plataforma online Domestika, que tuvo mucho éxito durante los meses de confinamiento. La empresa también pone a disposición del público patrones de prendas de ropa para fomentar lo hecho en casa.

 

Ahora, dos años después del boom, “a muchos se les ha pasado la fiebre, pero muchos otros siguen muy interesados”, explica Martínez. Además, la crisis logística y los retrasos en pedidos de empresas con cadenas de aprovisionamiento internacionales también ha ayudado a fomentar el interés en Lantoki.

 

Los planes a futuro de la compañía pasan por continuar ampliando su cartera de marcas y mejorar su estructura para crecer. Actualmente, la empresa, que emplea a cinco personas, comercializa varias firmas de artículos para el hogar como velas, además de una marca de joyería basada en Barcelona.

 

El alquiler de espacio con máquinas de coser continúa activo, con un precio que oscila entre siete euros por una hora y cincuenta euros por diez horas. Los cursos de confección de Lantoki se ofertan tanto en grupo como a particulares.